CANARIAS. Un trazo de solidaridad. La tiza de Bianca - por Javier Marrero
CANARIAS
Un trazo de solidaridad. La tiza de Bianca
Javier Marrero
En Las Palmas de Gran Canaria, la calle Triana guarda todavía la huella de un gesto frágil y poderoso: los murales efímeros de tiza de Bianca, esa artista que aprendió a dibujar en el suelo lo que otros prefieren callar en los muros. Con cada trazo, fue levantando memoria y denuncia frente al genocidio palestino, tiñendo de colores un pavimento que se volvió altar de resistencia.
Ahora, sus manos viajan lejos del asfalto. Bianca ha subido a bordo de la Global Sumud Flotilla, una caravana de barcos que navega hacia Gaza desafiando el bloqueo y las sombras del mar. Allí, en la cubierta, su compromiso se transforma en viento y en ola: el arte convertido en brújula de dignidad.
Los primeros días fueron duros. El mar, con su furia, puso a prueba la resistencia de quienes lo desafiaban. “El mar estaba muy duro, con mala marea”, confiesa Bianca, todavía con el vaivén en la voz. Pero poco a poco la tormenta cedió, y el horizonte volvió a abrirse como promesa.
Entonces, llegó la violencia. El primer ataque con un dron incendiario, cerca de Túnez, encendió la noche con fuego y miedo. Bianca lo relató con una mezcla de calma y asombro: “Una noche loca… Todos bien, pero un poco aturdidos. El mundo es un poco loco. Cada día más.” Sus palabras, escritas casi como un grafiti en el aire, parecían recordarnos que incluso bajo las llamas el arte puede ser refugio.
El martes 9, otro ataque intentó quebrar el rumbo de la flotilla. Pero esta vez, en la orilla, miles de voces se alzaron. En el muelle de Túnez, una multitud acudió a dar ánimo a quienes navegaban. Su apoyo fue un abrazo colectivo, un puerto de resistencia donde los barcos se hicieron símbolo y los corazones se enlazaron.
Bianca navega llevando consigo el cariño de quienes han caminado junto a sus murales en Triana, y con cada trazo invisible sobre las aguas recuerda que la solidaridad también flota, resiste y sueña. Porque incluso en medio de la tormenta, el arte es puente, es refugio y es esperanza.
Javier Marrero