Las cínicas ocultaciones y medias verdades de Emmanuel Macron - por Joaquín Rábago
Las cínicas ocultaciones y medias verdades de Emmanuel Macron
Por Joaquín Rábago
He leído las declaraciones de Emmanuel Macron a un grupo de periódicos europeos, entre ellos El País, y no deja de sorprenderme como siempre el cinismo del que hace gala el Júpiter del palacio del Elíseo.
El presidente francés se refiere a los desafíos a los que se enfrenta ahora Europa como pueden ser el cambio climático, el interrogante que supone Estados Unidos para la seguridad del continente o la Rusia invasora de Ucrania.
De Rusia, dice, por ejemplo, que “debía suministrar energía a bajo coste para siempre y lleva tres años sin hacerlo”. Como si esto fuera responsabilidad del Kremlin.
Macron oculta, y ninguno de los periodistas le pregunta por ello, que si ocurre esto último no es porque Moscú haya decidido cerrar el grifo sino por la voladura de los gasoductos Nord Stream del Báltico y por las sanciones de Occidente al petróleo y el gas rusos.
Voladura, es decir atentado terrorista atribuido a Ucrania o Estados Unidos, es decir a un país al que Europa está ayudando militar y económicamente o al líder de la OTAN, pero que ningún gobierno europeo, ni siquiera el que podría estar más interesado como es el alemán ha tenido el mínimo interés en interés en esclarecer.
Macron critica la lentitud con la que reacciona muchas veces Europa, dice que es el momento de que “despierte” y salga de la “minoría geopolítica, también en geopolítica de defensa y seguridad”.
Y califica de “revolución” la coalición de “voluntarios para Ucrania” que su Gobierno ha logrado el último año junto al británico y que reúne a la Gran Europa “más allá de las fronteras de la UE e incluye a Canadá”.
Coalición de la que no parecen, sin embargo, querer saber nada algunos gobiernos europeos, que ven en la continuación de esa “guerra por procuración” contra Rusia, de la que trata de distanciarse ahora con Donald Trump Estados Unidos, que era su principal promotor, sobre todo una rémora para el progreso económico del continente.
Tras referirse al que califica de “tsunami chino” en el plano comercial y la inestabilidad en las relaciones con EEUU, Macron afirma que si, frente a esa doble crisis, los europeos se resignan al papel de “espectadores, seremos vasallos”. Otra de sus afirmaciones claramente cínicas porque eso es lo que ya ocurre.
Macron justifica, por otro lado, el hecho de que, como otros países europeos, Francia hubiese suspendido el diálogo con Rusia en la primavera de 2022, “tras los crímenes de guerra y otras atrocidades”.
Por supuesto que calla las atrocidades cometidas durante los ocho años anteriores de guerra civil entre Kiev y los separatistas del Donbás rusófono porque no conviene hablar de los antecedentes, como, por ejemplo, la ampliación de la OTAN contra lo prometido en su día a Moscú.
Ahora, sin embargo, el presidente francés parece dispuesto a revisar esa falta de diálogo con Rusia porque “el nivel de perdidas y desgaste de ambos bandos hace que sea legítimo plantearse la posibilidad” de poner fin a ese conflicto militar.
Pero, pasando por alto lo ocurrido en las negociaciones celebradas en Minsk y Estambul, torpedeadas por Occidente, sobre todo por Londres, y que podrían haber evitado tantos cientos de miles de muertes, insiste en culpar sólo a Rusia de no querer la paz.
Con todo, reconoce que es mejor abrirse a dialogar con el Kremlin que dejar que lo hagan otros porque dice, y en esto tiene razón , “nos guste o no, Rusia seguirá ahí”. De tan tardía aunque bienvenida conclusión tendrá que convencer ahora al resto de los líderes europeos, incluido el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.