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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El comportamiento de EEUU no es nuevo solo que menos hipócrita y más brutal - por Joaquín Rábago

FR JR

El comportamiento de EEUU no es nuevo solo que menos hipócrita y más brutal

Joaquín Rábago

El comportamiento de Estados Unidos, con el republicano Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca, que tanto nos escandaliza ahora a los europeos no es nuevo, sólo que menos hipócrita y más brutal que el de sus gobiernos anteriores.

Estados Unidos ha intervenido una y otra vez en otros países para derrocar gobiernos que no eran de su agrado y defender sus propios intereses, solo que sus aliados europeos se veían también beneficiados o preferían en cualquier caso mirar para otro lado.

Trump justificó su reciente intervención militar en un país soberano como es Venezuela para secuestrar a su jefe de Estado y a su esposa con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico para después reconocer abiertamente que sobre todo quería quedarse con su petróleo.

VENEZUELA, BOMBARDEO Y SECUESTRO DE MADURO Y CILIA
VENEZUELA, BOMBARDEO Y SECUESTRO DE MADURO Y CILIA

Es cierto que esgrimió la doctrina Monroe, pero haciendo de ella un uso torticero porque en su origen esa doctrina trataba de defender al continente de la intervención de las potencias coloniales europeas, pero no justificar las intervenciones militares de EEUU para quedarse con las riquezas de su patio trasero.

Estados Unidos nunca ha dudado, sin embargo, en atacar a otros países cuando se trataba de proteger sus intereses económicos o estratégicos, sólo que sus intervenciones militares las disfrazaba siempre convenientemente de defensa de la democracia.

Si hemos de creer a la Wikipedia, las intervenciones exteriores de EEUU desde su fundación se aproximan a las 400, de las que la mitad se han producido desde 1950 y más del 25 por ciento después de la Guerra Fria.

 

USA
USA

Las justificaciones son siempre las mismas: promoción de la democracia frente a gobiernos tachados de izquierdistas, nacionalistas o tiránicos, lucha antiterrorista  o protección de sus propios ciudadanos en peligro.

Recurría una y otra vez Washington al “orden internacional basado en reglas”, que eran por supuesto las suyas y no las inscritas en la carta de la ONU, pero que no ha dudado tampoco en violar cada vez que le ha convenido.

Estados Unidos contribuyó en su día, es cierto, al actual orden mundial con su decisiva ayuda a la creación, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial,  de la ONU , pero ha combatido también desde el principio a los organismos e instituciones que le molestaban.

Por ejemplo, el Tribunal Penal Internacional. Incluso llegó a amenazar a Países Bajos, en cuya capital estaba su sede, con un ataque militar si ese tribunal se atreviese a detener a ciudadanos estadounidenses.

Y en el consejo de Seguridad de la ONU, EEUU ha utilizado una y otra vez su poder de veto para justificar lo injustificable como el genocidio de Israel en Gaza.

Pero es, repito, la brutalidad con la que Trump y su Gobierno no sólo justifican, sino que incluso presumen de sus acciones,  y sobre todo su amenaza de quedarse con el territorio de un estrecho aliado como es Dinamarca lo que de pronto nos repugna.

Y lo que hace que por primera vez hasta los más atlantistas vean en Estados Unidos no al protector de Europa frente a la Rusia de Putin, sino lo que en el fondo siempre ha sido: un país militarista,  y depredador que no tiene amigos sino solo intereses. 

USA FIST
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JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
mancheta abril