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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El coraje y la mesura de Putin están salvando al mundo. En respuesta a Antonio Muñoz Molina – por Chema Tante

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El coraje y la mesura de Putin están salvando al mundo. En respuesta a Antonio Muñoz Molina

Chema Tante

 

ANTONIO MUÑOZ MOLINA
ANTONIO MUÑOZ MOLINA

La casa de mi tía republica un estupendo artículo de Antonio Muñoz Molina en EL PAÍS, sosteniendo la responsabilidad de los hombres sensatos en rescatar a nuestra sociedad de la perversa falacia de los valores llamados masculinos. Alerta, con toda la razón, sobre el peligro del resurgimiento de los machotes, que alardean de sus testículos.

Está muy bien y no es necesario insistir en ello. Basta con recomendar leer el texto citado.

Pero sí hace falta llamar la atención hacia una muestra de la profunda ignorancia de Muñoz Molina sobre la historia contemporánea y sobre lo que está pasando en el mundo. En el artículo cita una lista -incompleta, por cierto- de lo que él llama “los hijos innumerables de los machos alfa del despotismo planetario” que serían “Trump y Musk y Orbán y Milei y Maduro y Putin y Bolsonaro y Netanyahu”.

Muñoz Molina lee demasiado EL PAÍS y demás prensa occidental, y parece no preocuparse por conocer la verdad objetiva. La Humanidad se encuentra en uno de los más graves momentos de su historia. En realidad, el más grave, porque nunca -que sepamos- habíamos estado en riesgo cierto de desaparecer y ahora, si escapamos al holocausto nuclear, pereceremos en la catástrofe climática. O viceversa. No pende sobre nuestras cabezas una, sino dos amenazas fatales.

El culpable de estas dos amenazas, la nuclear y la climática, es el mismo: el colonialismo angloeuropeo capitalista, singular exponente del machismo alfa del despotismo planetario que con tanto tino denuncia Muñoz Molina. El testosterónico afán de hegemonía económica -y, por tanto, política- que impuso un modelo de consumismo irracional, arrasando con los recursos naturales y anulando el equilibrio que hace posible la vida en el Planeta. Y, tras cinco siglos de opresión militar, para asegurar políticamente la dominación económica, el capitalismo colonial  angloeuropeo se pertrechó de lo que pensaba que sería el arma total: la bomba atómica.

Por eso Truman -otro ejemplo más de macho alfa, no tan lejano en la historia- mandó al Enola Gay y al Bokscar a asesinar a centenares de miles de personas en 1945. No para ganar una guerra que ya estaba ganada, sino para, en un alarde de gónadas, hacerle saber a la Unión Soviética lo que le esperaba, si se atravesaba en la expansión del capitalismo.

Para suerte del género humano, en aquellos tiempos también existía quién se enfrentaba al machismo económico político que Muñoz Molina, y yo, y tantos más, rechazamos. Una pareja grandiosa, Ethel y Julius Rosenberg, a quienes nunca deberíamos olvidar, salvaron al mundo de la esclavitud absoluta o de la destrucción.

ETHEL Y JULIUS ROSENBERG
ETHEL Y JULIUS ROSENBERG

El martirio de Ethel y Julio Rosenberg no fue en vano. Precipitaron que la Unión Soviética obtuviera también la Bomba. Y la Unión Soviética jamás utilizó su potencia nuclear para amenazar a otros pueblos, sino, simplemente, para contrarrestar el poder colonialista;  para impedir que el capitalismo, posiblemente, esclavizara a los pueblos del mundo o, probablemente, destruyera a toda la Humanidad.

Gracias a la pareja gloriosa Rosenberg, hemos podido irnos zafando del poder testicular capitalista. Y su ejemplo ha sido seguido por otras personas abnegadas, como Edward Snowden, Julian Assange y Chelsea Manning, a quienes la malignidad del Imperio no se ha atrevido a asesinar, aunque ganas no le faltan, pero les ha hecho sufrir por su valentía.

ASSANGE MANNING SNOWDEN - POR DORMINO
ASSANGE MANNING SNOWDEN - POR DORMINO

Ese mismo poder testicular capitalista de Hiroshima y Nagasaki,  en una página poco y mal manejada por la historia, tumbó al proyecto socialista de la Unión Soviética. Los dirigentes entonces del Kremlin se dejaron enredar en una onerosísima competencia militar y espacial. No se percataron de que el Imperio podía soportar ese precio, porque sus presupuestos no incluyen partidas de interés social. Todo lo contrario de un estado socialista en el que el coste de la atención a las personas ocupa el primer lugar. Por eso y con eso el capitalismo angloeuropeo consiguió su primer objetivo: destruir la Unión Soviética. Pero no logró alcanzar su meta final, su obsesión histórica. No pudo aniquilar a Rusia. A punto estuvo, pero se lo impidió, precisamente, Putin.

PUTIN
PUTIN

La operación de liquidar el sistema económico ruso, con la complicidad del inicuo Yeltsin, se culminaba con la venta de las empresas estatales. Quienes estaban al mando de ellas las vendían a inversionistas imperiales a precios de derribo, cobrando las oportunas comisiones. Ese fue el origen de las fortunas mafiosas rusas, que tanto daño han hecho.

Lo que habían impedido Ethel y Julius Rosenberg con su sacrificio, lo estaba consiguiendo Yeltsin con su traición. Y entonces apareció Putin. Es muy largo de contar, pero lo que hizo y ha hecho Putin ha sido detener la depredación capitalista en Rusia y aprovechar el sentimiento de solidaridad y responsabilidad que el socialismo consigue inyectar en la conciencia popular, para construir lo que es Rusia actualmente.

Como Antonio Muñoz Molina ignora -para su asombro, supongo- mucho de lo que pasa por ahí, confunde con “despotismo” lo que es de verdad un reconocimiento masivo del pueblo ruso a quien les salvó de la ruina, Putin.

Putin y Lavrov -no deberías haberte olvidado de Lavrov, Muñoz Molina- han mantenido el mismo talante de moderación y prudencia que siempre adoptó la Unión Soviética, por mucho que le pese a la propaganda angloeuropea capitalista. La intervención en Ucrania llegó después de muchas y repetidas advertencias denunciando el incumplimiento de los tratados internacionales, los que dieron lugar a la creación del estado ucraniano y los de Minsk, que hasta Merkel reconoció que eran una trampa.

 

PUTIN LAVROV
PUTIN LAVROV

Putin y Lavrov han demostrado una exquisita mesura en las acciones de defensa de su país, para no propiciar el desencadenamiento nuclear. Y con su apoyo, junto a la China de Xi, al proyecto de los BRICS, están construyendo el armazón liberador de los pueblos del Sur Global, saqueados durante cinco siglos por el colonialismo capitalista.  Por cierto, tanto en Rusia como en China, la igualdad real entre hombres y mujeres debería ser imitada por los países de Occidente, ese “Accidente” como le llama Augusto Zamora R.

El colonialismo capitalista sabe del peligro que le generan las acciones de Putin. Por eso saca del archivo las viejas argumentaciones sobre supuestas intenciones rusas de invasión. Rusia no invade ni quiere invadir a nadie. Rusia casi no tiene presencia militar en el mundo, todo lo contrario que la OTANUKUEUSA. Sin embargo, a caballo de la mentira, Europa encuentra una salida para el desastre económico que se ha abatido sobre ella. Con el rearme, el tejido fabril de Europa Occidental se reanima. Nada nuevo. Ya lo hizo Hitler, y acabó como acabó.

BRICS
SUR GLOBAL
SUR GLOBAL

Si Muñoz Molina quiere encontrar ejemplos de machos alfa testiculares, que mire, además de a los de su lista, al BlackRock nazinostálgico Merz, al traidor al laborismo y sionista Starmer, al pequeño Napoleón Macron, al del PsoE Sánchez. Y a Boris Johnson, al banderista nazi Zelensky, al jardinero Borrell, al dormido Biden. E, incluso, a Von der Leyen y a Kallas, que, lo decía el viejo chiste, deben llevar las faldas largas, para que, como a Golda Meir, no se les vean los atributos. Porque en política y economía, Antonio Muñoz Molina, esto de los testículos no va de géneros.

 

CHEMA TANTE
CHEMA TANTE

 

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