Culpar sólo a la víctima - por Joaquín Rábago
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Culpar sólo a la víctima
Joaquín Rábago
En un clarísimo caso de inversión de la culpa, se acusa a Irán de querer sólo borrar a Israel del mapa de Oriente Medio con su programa militar nuclear.
Tusi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional de EEUU, a la que nombró por cierto el propio Donald Trump, aseguró en marzo que, según sus servicios, Irán no estaba construyendo una bomba atómica.
Pero los halcones, como el senador estadounidense Lindsay Graham y los nuestros, entre los que está el canciller federal alemán, Friedrich Merz, no quieren que la realidad les chafe una “bonita guerra”, como diría Trump.
Y para ellos, y los medios que los apoyan, nada más justificado que el ataque “preventivo” a Irán por parte de Israel, que, como dijo en tono elogioso el propio Merz, se encarga de hacer por nosotros “el trabajo sucio”.
El conflicto israelo-iraní ilustra a la perfección la monumental hipocresía de quienes dicen respetar y exigen que se respete el “orden internacional basado en reglas”.
Se acusa a Irán de violar el Tratado de no Proliferación Nuclear, que firmó en 1970, cuando ha venido permitiendo las inspecciones regulares de la Agencia Internacional de la Energía Atómica pese a ser consciente del sesgo pro occidental de la dirección de ese organismo.
Y se tolera en cambio que el Estado sionista, que está secretamente en posesión del arma atómica desde los años sesenta del siglo pasado, se niegue a cualquier inspección y pretenda mantener el monopolio nuclear en Oriente Medio.
¿Por qué Israel, sí y en cambio Irán, no? ¿Será sólo porque es un proyecto colonial británico que sirve hoy principalmente a los intereses estratégicos de EEUU en esa región rica en petróleo?
¿Por qué además los europeos condenan a Rusia por atacar a Ucrania y, sin embargo, condonan, cuando no elogian abiertamente como ha hecho el canciller federal de Alemania, el ataque israelí contra Irán?
Uno escucha en los debates en medios germanos, totalmente sesgados a favor del genocida Estado sionista, acusar a Irán de mantener una red terrorista en toda la región, en referencia tanto a Hezbolá como a Hamás o a los hutíes del Yemen.
Y nunca explican que la creación de Hezbolá fue a raíz del ataque israelí contra el Líbano de 1982 y que tanto esa organización paramilitar chií como Hamás o los hutíes constituyen el único eje de resistencia contra la barbarie de Israel tanto en Gaza como en la Cisjordania ocupada.
Y no sólo no explican nunca todo eso, sino que niegan a Irán el mismo derecho a defenderse que atribuyen siempre a Israel para justificar lo inefable que sucede diariamente en Gaza.
En su Divina Comedia, el florentino Dante Alighieri colocó a los hipócritas en la sexta fosa del octavo círculo de su Infierno. En el lugar que les corresponde.