El discurso más orwelliano del ultranacionalista primer ministro indio - por Joaquín Rábago
El discurso más orwelliano del ultranacionalista primer ministro indio
Joaquín Rábago
Uno duda si calificar al primer ministro indio, Nareendra Modi, de fanático religioso y nacionalista extremo o directamente de fascista, pero el otro día pronunció un discurso en el Parlamento de Israel un discurso que sólo cabe definir como orwelliano.
“Israel es la patria (en inglés “fatherland”) y la India, la madre patria (Motherland)”, afirmó el líder del Partido Popular indio entre los entusiásticos aplausos de los diputados del Estado genocida.
Y agregó: “Nuestras democracias han sido conformadas por la historia y miran al futuro. Tenemos experiencias y expectativas comunes y nuestra firme alianza contribuye a la estabilidad y la prosperidad mundiales”.
Sabemos que los políticos mienten muchas veces con el mayor de los cinismos, pero el extremo al que llegó el fanático primer ministro indio en su discurso lo supera todo y da razón a George Orwell, de cuyos premonitorios escritos, sobre todo su “1984”, da cuenta un inquietante documental recién estrenado en las pantallas españolas.
Hay que tener en cuenta que la India es uno de los cuatro países fundadores del grupo BRICS, conocido así por sus iniciales – Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica, que aspira a establecer un mundo multipolar que pueda sustituir a la hegemonía que trata de mantener EEUU en todo el globo.
¿Qué puede haber movido a Modi a pronunciar tan bochornosas palabras en momentos en que parecía inminente un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán, otro miembro del BRICS?
John Helmer, veterano periodista de origen australiano y residente desde hace muchos años en Moscú, cree que fue el ministro indio de Asuntos Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, quien sugirió a su jefe del Gobierno ese viaje.
Y la hipótesis de Helmer, que a uno no le parece en absoluto descabellada, es que la India, que ha tenido últimamente problemas con Washington por sus compras de petróleo ruso, quiere estar a bien con la superpotencia para así mejorar el acceso al importante mercado estadounidense.
Y no ha visto mejor forma de hacerlo que viajar a Israel y halagar al Gobierno de Benjamín Netanyahu en el Parlamento para conseguir así el apoyo del lobby israelí de Estados Unidos, que tanta influencia tiene no sólo sobre Donald Trump sino sobre todos los legisladores cuyas campañas tan generosamente financia.
Con vistas también a su proyecto de absorción económica y militar de Cachemira, territorio reclamado también por Pakistán, tradicional aliado de Estados Unidos, Modi necesita el apoyo de Washington, tradicionalmente hostil a Nueva Delhi. Y ahí vuelve a ser útil el lobby israelí.
Como signo de la mejoría de las relaciones con Washington, India interceptó este mes a cien millas náuticas de Bombay tres cargueros que transportaban petróleo y que estaban supuestamente vinculados a Irán, algo que negó la Compañía Nacional Petrolera de ese país. Con amigos como la India, no cabe esperar mucho de BRICS.