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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

La división regala la victoria a la derecha en Castilla y León - por Jacinto Ortega del Rosario

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La división regala la victoria a la derecha en Castilla y León - por Jacinto Ortega del Rosario

Las últimas elecciones autonómicas en Castilla y León han dejado una lección política que debería escucharse alto y claro en toda España, y especialmente en Canarias. Cuando los partidos que comparten ideas y votantes se presentan divididos, el resultado suele ser el mismo: pierden todos… excepto la derecha.

Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Podemos, la confluencia de Sumar y otras fuerzas del mismo espacio político. En lugar de presentarse unidos, decidieron competir entre ellos. El resultado ha sido demoledor: ninguno ha conseguido representación parlamentaria. Dicho de forma clara y que entienda todo el mundo: han tirado a la basura miles de votos progresistas.

La gente votó, pero sus votos no sirven para nada en el Parlamento. No porque no haya apoyo social, sino porque la división ha dispersado ese apoyo. Es como si varias personas quisieran empujar un coche averiado, pero cada una empujara en una dirección distinta. El coche no se mueve.

Mientras tanto, la derecha sí ha hecho lo que sabe hacer: concentrar el voto y aprovechar los errores del adversario. El Partido Popular y Vox han salido reforzados en un escenario que, en buena parte, ha sido facilitado por la falta de entendimiento entre quienes se suponen aliados naturales en el campo progresista.

Hay que decirlo sin rodeos: esta fragmentación no es un accidente. Es el resultado de egos, luchas internas, desconfianzas y cálculos de partido que anteponen las siglas al interés general. Y cuando la política se convierte en una pelea de marcas en lugar de un proyecto común, quien paga las consecuencias es la ciudadanía.

Muchos votantes progresistas sienten frustración. No entienden cómo fuerzas que dicen defender lo mismo —la justicia social, los servicios públicos, los derechos laborales o la transición ecológica— son incapaces de sentarse, hablar y construir una candidatura conjunta. Desde fuera, la sensación es simple: parecen más preocupados por quién encabeza la lista que por cambiar las cosas.

La política debería ser algo más serio que eso.

Lo ocurrido en Castilla y León debe ser un aviso muy claro para Canarias. Aquí también existe un espacio político a la izquierda del PSOE formado por distintas organizaciones, colectivos y sensibilidades. Si esas fuerzas llegan a las próximas elecciones locales, insulares y autonómicas compitiendo entre ellas, el resultado puede ser exactamente el mismo: votos perdidos y menos representación institucional.

Y después vendrán los lamentos, los análisis y las excusas. Pero será tarde.

Por eso es necesario hablar claro desde ahora: la ciudadanía progresista en Canarias no quiere más peleas entre partidos que dicen defender lo mismo. Quiere unidad, cooperación y sentido común. Quiere que quienes comparten proyecto se sienten en una mesa y construyan una candidatura amplia, plural y fuerte.

No se trata de que nadie desaparezca ni de que una organización se imponga sobre otra. Se trata de algo mucho más simple: sumar en lugar de restar.

Castilla y León ha demostrado lo que pasa cuando se hace lo contrario.

O se aprende la lección a tiempo o se repetirá el mismo error. Y entonces ya no valdrá decir que no se veía venir.

 

Jacinto Ortega del Rosario

JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO * Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO
Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO
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