Doblaje con ayuda de robots en vez de humanos - por Joaquín Rábago
Doblaje con ayuda de robots en vez de humanos
Por Joaquín Rábago
Vaya por delante que no me gustan las películas dobladas al castellano o a cualquier otra lengua, por ejemplo el alemán.
Incluso en el caso de lenguas que no conozco como el chino, el japonés o el turco, prefiero siempre la voz original y los subtítulos por muy bueno que pueda ser, y muchas veces lo es, el doblaje.
En Alemania como en España se doblan la mayoría de las películas y, por lo que leo ahora, quienes se dedican a esa profesión temen como tantos otros profesionales quedarse sin trabajo por culpa de la inteligencia artificial.
Ésta ha aprendido también cómo doblar la voz de los actores y además rápidamente aunque los primeros intentos no resultaron buenos y una empresa dedicada al doblaje, Magenta TV, se vio incluso obligada a retirar una serie por culpa de las críticas.
En algunos casos, la inteligencia artificial se utiliza para hacer que la voz de un determinado actor suene como la de otro que ya ha fallecido.
El sindicato alemán de actores de teatro, cine y televisión llegó con la empresa estadounidense Netflix a un acuerdo una de cuyas cláusulas se refiere precisamente al doblaje con ayuda de AI.
Esa cláusula autoriza a Netflix, según cuenta el semanario Der Spiegel, a utilizar las voces de los dobladores para el entrenamiento de las herramientas con las que lograr la sincronización labial automática.
Es decir que quien dobla al personaje de una determinada serie de televisión no podrá decir nada del uso que se haga luego de su voz y no cobrará por ello nada, al menos en principio.
Sólo podrá verse recompensado más tarde, si se decide finalmente utilizar su voz en una serie o en una película.
Muchos dobladores se han negado, escribe la revista, a firmar esa cláusula, lo que ha llevado a retrasos en algunas producciones.
Una de las dobladoras más veteranas, la berlinesa Ranja Bonalana, cuya voz ha suplantado a la de muchas estrellas del cine de Hollywood, dice no estar totalmente en contra de la AI, pero pone en duda que ésta sea capaz de reflejar los matices y las emociones como la voz humana.
os más realistas consideran, sin embargo, que no se puede poner puertas al campo y que, como ocurre con otras muchas profesiones, incluido, por cierto, el periodismo, es por desgracia utópico creer que el doblaje podrá prescindir en el futuro de la inteligencia artificial.
Y cuantas más voces sirvan para entrenar en las tareas de doblaje a la AI, más difícil será al final determinar a ciencia cierta cuáles se utilizaron.
El fundador de la empresa Audia Innovation Lab (AIL), que se dedica al doblaje, considera que los que doblares que se rebelan hoy contra lo que consideran abusos por parte de Netflix sólo están “segando la rama en que se posan”, como se dice metafóricamente en alemán.
Es decir que sólo se perjudican a sí mismos porque si rechazan colaborar, en el futuro las empresas de doblaje trabajarán directamente con las voces originales, y así Angelina Jolie, por ejemplo, hablará con su propia voz en varios idiomas.
En Estados Unidos, tras difíciles negociaciones de su poderoso sindicato, el Sag-Aftra, muchos actores y profesionales decidieron patentar sus voces.