EEUU ISRAEL Además de abusador sexual y proxeneta de menores, Epstein era un gran activo de Israel - por Joaquín Rábago
EEUU ISRAEL
Además de abusador sexual y proxeneta de menores, Epstein era un gran activo de Israel
Joaquín Rábago
El financiero judío estadounidense Jeffrey Epstein no era sólo un abusador sexual y proxeneta de menores, sino también un importante activo del Estado sionista.
Mientras que los medios internacionales se centran, por el morbo político, en su relación con el presidente Donald Trump, ese segundo aspecto ha llamado menos atención.
¿Fue Epstein, que se suicidó en extrañas circunstancias en una cárcel neoyorquina en agosto de 2019, un agente del Mosad –los servicios de inteligencia exterior israelíes- o un conseguidor que hizo a Israel y a sus políticos todo tipo de favores?
En el fondo poco importa. Lo cierto es que su extensa red de contactos facilitó al Estado judío la firma de contratos con otros países en materia de armamento y tecnología de seguridad y control de las poblaciones.
Hace un año, el grupo palestino Handala publicó más de cien mil correos electrónicos que había intercambiado Epstein con el ex primer ministro israelí Ehud Barak de los años siguientes a su ocupación del ministerio de Defensa .
Según el diario estadounidense The Wall Street Journal, Barak visitó a Epstein una treintena de veces entre 2013 y 2017, es decir cuando éste había sido ya acusado de prostituir a una menor.
En sus memorias publicadas en 1983 tras su suicidio, Virginia Giuffre, una de las víctimas sexuales de Epstein, afirma haber sido violada cuando tenía 18 años por un primer ministro, al que no cita por su nombre aunque todo apunta a que se trata de Barak.
Los correos intercambiados por Epstein y Barak constituyen la base de una investigación del portal independiente de noticias Drop Site News sobre el papel de Epstein como intermediario en una serie de acuerdos entre los servicios de inteligencia de Israel y otros países.
Así, Epstein tuvo un papel importante en la negociación por Barak de un acuerdo de seguridad con Mongolia que culminó en el nombramiento del ex secretario del Tesoro de EEUU Larry Summers al consejo asesor económico de ese país asiático.
Mongolia se comprometió a comprar a Israel tanto armamento como tecnología de vigilancia y control.
Epstein colaboró también con Ehud Barak en la venta de equipos de vigilancia electrónica a Costa de Marfil, que permitió a los servicios de inteligencia del Gobierno de Alassane Ouattara escuchar las llamadas telefónicas ylas conversaciones en los cibercafés.
Gracias a la tecnología israelí, Ouattara afianzó su control político sobre el país, prohibió las protestas callejeras y detuvo a periodistas y a manifestantes pacíficos.
La última serie de documentos publicados revelan que el espía israelí Yoni Koren se alojó durante semanas en la casa que Epstein tenía en Nueva York y organizó reuniones con altos cargos del Gobierno de EEUU, entre , el ex director de la CIA Leon Panetta.
También durante la guerra de Siria, Epstein ofició de puente secreto para que el Estado sionista abriera un canal de comunicación con el Kremlin.
Se trataba de presionar al presidente ruso, Vladimir Putin, para que retirara su apoyo a su homólogo sirio Bashar al-Asad, tal y como quería Israel.