Los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en una potencia intervencionista - por Joaquín Rábago
Los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en una potencia intervencionista
Joaquín Rábago
Con sus poco más de 11 millones de habitantes, los Emiratos Árabes Unidos se han convertido de un tiempo a esta parte en una potencia regional intervencionista. En realidad, los 11 millones citados se reducen a un solo millón, dado que cerca del 90% de la población es extranjera, sin derecho a voto.
Esta semana, su autocrático gobierno acusó por segunda vez a Irán de haber atacado al país con sus drones y sus misiles, lo que motivó declaraciones inmediatas de solidaridad de algunos líderes de la UE como el alemán Friedrich Merz.
Pero el pasado lunes, el Gobierno sudanés acusó a su vez a Abu Dhabi de un ataque con dron contra el aeropuerto de Jartum.
Los sudaneses han llevado ante el Tribunal Penal Internacional por genocidio al Gobierno emiratí. Lo acusan de financiar y armar a las Fuerzas de Apoyo Rápido, que combaten al Gobierno de Jartum.
Aunque el tribunal de la Haya terminase desestimando el caso y Abu Dhabi lo calificase de “invento” y de “maniobra de distracción”, hay testimonios que prueban los estrechos vínculos existentes entre Abu Dhabi y las Fuerzas de Apoyo Rápido.
Los Emiratos Árabes Unidos practican desde hace años una política exterior intervencionista, asegura la analista en asuntos de defensa Patricia Marins.
Así , Abu Dhabi mantiene diez bases o instalaciones militares en el extranjero, por ejemplo, en Eritrea, en Estados autoproclamados como Somalilandia o Puntlandia, en, las islas yemeníes de Socotora y Perim, en Sudán y Libia.
El objetivo de los emiratíes es combatir al Islam político y especialmente a los Hermanos Musulmanes, la organización islamista más antigua e influyente del mundo árabe.
En la práctica, sin embargo, ello significa apoyar a los señores de la guerra en Libia, a los secesionistas del Yemen y a los paramilitares sudaneses, siempre en defensa de los intereses económicos de Abu Dhabi.
En 2015, los emiratíes luchaban codo con codo con los saudíes contra el movimiento rebelde yemení Ansarolá, más popularmente conocido como los hutíes.
Hoy, sin embargo, el Gobierno de Arabia saudí se opone a la expansión emiratí atacando a las fuerzas a las que sostiene Abu Dhabi o apoyando militarmente y de forma masiva por ejemplo a las Fuerzas de Apoyo Rápido sudanesas.
En los quince últimos años, Abu Dhabi ha intervenido militarmente o ejercido de alguna manera su influencia en Yemen, Libia, Sudán, Somalia, Somalilandia, Puntilandia, Eritrea, Etiopía y el Chad.
La muestra más clara de esa política intervencionista la proporciona Sudán, donde los emiratíes apoyan claramente a las Fuerzas de Apoyo Rápido que lidera el general Mohamed Hamdan DAgalo, quien fue vicepresidente del Consejo Militar de Transición tras el golpe de Estado de 2019.
Ese grupo paramilitar, que figura entre los militarmente más potentes del continente africano, surgió de las milicias Yahyauid, consideradas principales responsables del genocidio de Darfur entre 2003 y 2004.
El diario británico The Guardian publicó un informe confidencial de la ONU que documentaba al menos veinticuatro vuelos que, partiendo de aeropuertos emiratíes, llevaron su cargamento militar a Chad, desde donde las armas llegaron por carretera hasta Sudán.
Otro informe del Sunday Times hablaba de granadas de mortero de fabricación búlgara compradas por Abu Dhabi y que acabaron en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido. Como contrapartida, los rebeldes sudaneses pagaron a los emiratíes con oro procedente de las minas que controlan.
Significativamente, los Emiratos Árabes Unidos forman además parte del eje EEUU-Israel, es decir de los agresores de Irán, vínculo consolidado por los acuerdos de Abraham que impulsa Washington para normalizar las relaciones entre el Estado sionista y los países árabes.