A Estados Unidos no le sienta bien el multilateralismo - por Joaquín Rábago
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A Estados Unidos no le sienta bien el multilateralismo
Joaquín Rábago
A los Estados Unidos de Donald Trump no le sienta bien el multilateralismo y prefiere las reuniones país con país donde puede negociar desde una posición de fuerza.
Sólo así se explica la ausencia del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de las dos últimas reuniones del G-20, foro multilateral fundado en 1999 por los ministros de Finanzas del G8, que entonces incluía a Rusia.
El Gobierno de Washington envió a la última, celebrada en Durban (Suráfrica) a un funcionario de segundo nivel, en lo que se interpreta como un claro deseo de debilitar ese tipo de foros multilaterales.
A lo que se añadía esta vez el hecho de que la reunión tuviese lugar en Suráfrica, país que ha demandado por genocidio a Israel ante el Tribunal Penal Internacional y al que Trump acusó sin pruebas de expropiar a los blancos.
Suráfrica es además uno de los fundadores del grupo BRICS, al que pertenecen también, entre otros, Rusia, China, Brasil, India e Irán, y en el que Washington ve un peligro para su hegemonía global.
Así, Trump ha amenazado a sus miembros con aranceles punitivos en el caso de que se decidan a crear su propia divisa para debilitar al dólar.
El presidente republicano demuestra con ese tipo de amenazas que le importa mucho más la hegemonía global de su país que las reglas del comercio internacional.
Siempre dispuesto a complacer a su jefe, el secretario de Estado, Marco Rubio, criticó también el lema de la actual presidencia surafricana del G-20: “Solidaridad, Igualdad, Sostenibilidad”.
Para Rubio, ese lema es equiparable al eslogan “Diversidad, Equidad e Inclusión”, de los demócratas, y es “sólo despilfarro de dinero además de antiamericanismo”.
Algo con lo que coincide el secretario del Tesoro, quien, en declaraciones al margen de la última reunión del FMI y el y el Banco Mundial, se quejó de que el Fondo dedique demasiado tiempo y recursos al cambio climático y a temas sociales o de identidad de género.
En su lugar, según dijo, las instituciones de Bretton Woods debían centrarse en asuntos de política monetaria y de estabilidad financiera.
El comercio internacional está, por otro lado, muy bien siempre que no lo limiten regulaciones medioambientales o sociales, que para Trump no son más que un estorbo.
La actual presidencia surafricana aprovechó la reunión de este año para hablar de asuntos que interesan de modo muy especial a los países de su continente.
Asuntos como el excesivo endeudamiento de algunos de ellos, los agujeros en la ayuda al desarrollo por culpa de las políticas restrictivas tanto de EEUU como de la Unión Europea o la financiación de la transición energética, que depende de créditos y garantías estatales que ahora peligran.