Febrero de 1992: Hugo Chávez lideró uno de los experimentos más radicales de las últimas décadas - por Elio Colmenarez
Febrero de 1992: Hugo Chávez lideró uno de los experimentos más radicales de las últimas décadas.
Elio Colmenarez
JACOBIN
Traducción
de Gercyane Oliveira
El 4 de febrero de 1992 marcó un punto de inflexión en la vida del Comandante Hugo Chávez y en la historia de Venezuela. Ese día, el fallido levantamiento militar liderado por Chávez desencadenó un movimiento popular que culminaría con la declaración de la Quinta República Venezolana.
Independientemente de las diferencias que uno pueda tener con Chávez y el movimiento que impulsó, el controvertido líder fue un hito en la historia no sólo de Venezuela, sino de todo el continente.
Hugo Rafael Chávez Frías nació el 28 de julio de 1954 en Sabaneta, un pequeño pueblo de la llanura de Barinas, al pie de la cordillera de los Andes. Hijo de un matrimonio de maestros rurales, el segundo de seis hijos, como muchos niños pobres, tuvo que contribuir a la economía familiar desde niño, vendiendo dulces de papaya conocidos como "arañas". Por eso le llamaban "el arañero".
A finales de la década de 1960, cuando los vientos del Mayo Francés y el Cordobazo radicalizaron a la juventud, Chávez, con 15 años, se unió a los miles de jóvenes —casi niños— y a las tendencias izquierdistas que repudiaban los ataques a las universidades y la represión estudiantil en todo el país. En 1971, ingresó en la academia militar, no tanto por la atracción de la carrera militar, sino por la posibilidad de establecerse en Caracas y jugar béisbol.
Dado que las universidades estaban ocupadas, la academia militar era la opción de formación más accesible y la única que garantizaba alojamiento y comida. El béisbol era un sueño imposible, y el espíritu de equipo y la camaradería finalmente convencieron a Chávez para que se uniera al ejército, donde se enamoró del estudio de la historia.
En 1982, en el bicentenario del nacimiento de Bolívar, él y otros oficiales fundaron el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200): un grupo comprometido con la transformación del país. Simbólicamente, en Samán de Güere, un remanente del árbol centenario que dio sombra al Libertador, repitieron el juramento de Bolívar en el Monte Sacro de Roma: no descansaría hasta liberar a Venezuela de las cadenas que la oprimían. La lectura, el estudio, el análisis político del país y el apoyo mutuo definieron las actividades del grupo.
El 27 de febrero de 1989, el Caracazo los tomó por sorpresa. Enfermo de rubéola, Chávez descansaba en su casa cuando el gobierno y el alto mando militar ordenaron al ejército retomar la ciudad, mientras las manifestaciones y los saqueos se multiplicaban y los barrios eran acribillados a balazos. Acosta Carles, uno de los fundadores del MBR200, murió en los enfrentamientos callejeros.
El Caracazo afectó a todos los oficiales de rango medio. El enfrentamiento con el pueblo y el asesinato de miles de venezolanos pobres en los barrios de Caracas generaron un profundo rechazo al gobierno que lideró la intervención y al alto mando militar que la apoyó. La crisis política y social se manifestó en el ejército. Surgió COMACATES (Comandantes, Mayores, Capitanes y Tenientes), un movimiento crítico y de protesta entre los oficiales, terreno fértil para la acción del MBR200, que poco después se transformó en actividad conspirativa. Después de varios ataques, con la inteligencia militar al acecho y anticipando una traición, el 4 de febrero de 1992, casi tres años después del Caracazo y al filo de la medianoche, 200 oficiales y sus unidades, al mando de cinco comandantes (Chávez, Arias, Acosta, Ortiz y Urdaneta), tomaron las principales guarniciones del ejército, tomando las principales guarniciones de Caracas, Valencia y Maracaibo contra el alto mando militar, con el objetivo de detener al presidente Carlos Andrés Pérez, responsable de la masacre del Caracazo, y convocar a una asamblea constituyente para refundar la república.
La nueva república
Semanas antes del levantamiento, Chávez había recibido el encargo de redactar las bases de la propuesta de una nueva república, el Proyecto Nacional Simón Bolívar, que se basaba en el pensamiento de Simón Bolívar, su maestro y compañero de armas Simón Rodríguez “Robinson”, y el líder del levantamiento campesino de 1859, Ezequiel Zamora.
Chávez llamó a la combinación de las ideas de Bolívar, Robinson y Zamora "el árbol de tres raíces", y el proyecto, escrito en un cuaderno con tapa azul, fue publicado posteriormente como el "Libro Azul".
Incapaz de lograr sus objetivos, a pesar de que sus camaradas mantenían el control de varias guarniciones, Chávez decidió rendirse. El alto mando le permitió llamar a las tropas rebeldes a rendirse, y la televisión se convirtió en un heraldo para el país.
Quisieron retratarlo como humillado y derrotado, pese a que asumió con integridad la responsabilidad de las acciones y el movimiento militar, indicando que "por ahora" no se habían logrado los objetivos, pero que vendrían nuevas oportunidades para cambiar el país.
La solidaridad automática del mundo político con el gobierno contrastaba con la solidaridad del pueblo con los militares rebeldes. El "por ahora" se convirtió en una invitación a continuar la lucha.
La detención de los militares rebeldes desencadenó la movilización popular contra el gobierno. Durante el Carnaval, semanas después de los sucesos, miles de niños se vistieron de paracaidistas: fue un rotundo homenaje popular. A pesar de la derrota, un nuevo intento revolucionario en noviembre fue una prueba inequívoca de la fractura del ejército. Unos meses después, el Congreso decidió destituir al presidente Pérez por corrupción, buscando poner fin a la crisis. Pero ya era demasiado tarde.
En las elecciones presidenciales y parlamentarias de 1993, varios soldados encarcelados fueron invitados a ser incluidos en las listas de candidatos a diputados. Algunos aceptaron, pero Chávez, apelando a la abstención, mantuvo su postura de que el pueblo no tenía nada que ganar en estas elecciones. Caldera, quien triunfó en medio de una abstención histórica, les concedió el indulto, como había prometido durante su campaña para ganar votos, pero al mismo tiempo los exoneró del ejército.
Como civil, Chávez decidió viajar al país para hacer campaña por una asamblea constituyente y refundar la república.
"Voy donde está la gente."
Hasta entonces, la pobreza y el desempleo se agravaban en medio de la crisis económica. Chávez previó la posibilidad de un nuevo Caracazo, pero esta vez el ejército fragmentado se puso del lado del pueblo y el gobierno se derrumbó. Chávez le dijo a la población que no se trataba de cambiar un presidente, sino de cambiar la república.
En la historia, ha habido tres intentos de lograr la independencia venezolana: los dos primeros fracasaron, pero el tercero logró liberar la mitad del continente para la construcción de la Gran Colombia. La historia habla de tres repúblicas: en 1830, tras la traición de Bolívar y la disolución de la Gran Colombia, nació la República de Venezuela, a la que Chávez posteriormente llamó «la república de la oligarquía, la Cuarta República». De ahí la propuesta de fundar una Quinta República.
En 1997, se implementó un implacable plan de austeridad bajo los auspicios del FMI. Las movilizaciones populares no tardaron en surgir, coincidiendo con el proceso electoral que se desarrollaba en ese momento. Chávez, a su vez, propuso un frente político para derrotar a los candidatos de la oligarquía y del FMI.
Así, creó el Movimiento Quinta República (MVR), reivindicando el Caracazo, la insurrección militar del 4 de febrero y las luchas contra el plan económico; Chávez se convirtió en el candidato del pueblo. Aunque comenzó su campaña con el 6% de los votos, en diciembre de 1998 triunfó con el 56%, derrotando así a los candidatos de la burguesía, las encuestas de los medios y los intentos de fraude.
En honor a su compromiso, en la ceremonia de juramentación, Chávez convocó a una Asamblea Constituyente. La nueva constitución incorporó las estructuras sociopolíticas del Estado establecidas en el "libro azul". De esta manera, la movilización popular se convirtió en un proceso constituyente que incorporó los derechos económicos, sociales y políticos que expresaron la lucha de años contra los paquetes de medidas "fondomonetaristas". Sin embargo, también se incorporaron algunos conceptos neoliberales.
En los años siguientes, Chávez se referiría a estos conceptos como "gazapos": trampas tendidas en la Constitución por la derecha. Pero, a decir verdad, no eran trampas. En 1999, Chávez aspiraba a la unidad del país, a la reconciliación entre la burguesía y el pueblo para la construcción de una nueva república.
Aunque cuestionaba a la oligarquía que había dominado el país, esperaba que sectores de la burguesía, los patriotas y los progresistas se unieran para construir una nueva nación. En el ámbito internacional, abrazó las ideas de la Tercera Vía, defendidas por el inglés Tony Blair. Se equivocó, y el error casi le cuesta la vida.
La implementación de las leyes conforme al texto constitucional resultó ser controvertida. Por un lado, existía la presión del imperialismo, la burguesía y los sectores económicos para asegurar sus privilegios ante una población movilizada que exigía la implementación y aplicación de los derechos consagrados en la Constitución. El país se encontraba en crisis.
Chávez había recibido poderes de la Asamblea Nacional para promulgar leyes, pero después de un año no logró promulgar ninguna debido a la imposibilidad de llegar a un acuerdo con los sectores económicos y políticos. Cerca del final del período autorizado, Chávez promulgó 52 leyes a pesar de la oposición.
Algunas leyes jurisdiccionales fueron intrascendentes, pero tres de ellas causaron molestia entre la burguesía: la ley de hidrocarburos, que declaró el derecho exclusivo del Estado a explotar el petróleo; la ley bancaria, que eliminó la autonomía del Banco Central, sometió las tasas de interés al control estatal y prohibió la confiscación de viviendas; y la ley de tierras, que prohibió el latifundio y devolvió al Estado las tierras ociosas, así como las cuya propiedad no pudiera certificarse en 30 días.
En el ámbito internacional, Chávez cuestionó la guerra en Afganistán, declarando que la acción estadounidense era tan terrorista como el ataque a las Torres Gemelas. En la Cumbre de las Américas en Quebec, fue el único en rechazar el acuerdo para comenzar a implementar el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). Chávez logró, en tiempo récord, poner en su contra al imperialismo, a toda la burguesía, a los partidos políticos, a la Iglesia, a la burocracia sindical e incluso a un sector del MVR (Movimiento para la Renovación de las Américas).
Cuando el primer paro nacional convocado por empresarios en diciembre de 2001 exigió su renuncia, Chávez instó a defender la Constitución y a reorganizar el gobierno con líderes populares. En abril de 2002, una nueva huelga exigió su renuncia. Una marcha hacia Miraflores fue atacada por francotiradores, quienes también dispararon contra la concentración chavista a las puertas de Miraflores. Ambos bandos murieron. El alto mando militar exigió la renuncia del presidente y, en la madrugada del 12 de abril, Chávez fue arrestado.
Pero los golpistas no tuvieron en cuenta la reacción popular ni la crisis del ejército. A pocas horas del golpe, las protestas se extendieron por todo el país y rápidamente superaron la represión policial. En el ejército, algunas unidades se negaron a reprimir, otras tomaron los cuarteles y varias se unieron a la movilización popular con sus armas.
Cuarenta horas después del golpe, la mayoría de las guarniciones estaban en manos de los rebeldes, el alto mando militar había sido aislado y la población había asaltado el Palacio de Gobierno. Chávez fue rescatado de una isla del Caribe venezolano, donde pretendían obligarlo a exiliarse. Regresó a Miraflores en la madrugada del domingo 14 de abril.
Tras la derrota del golpe, Chávez apeló a la reconciliación nacional, con la esperanza de que la burguesía entrara en razón. Pero la conspiración solo se reanudó. En diciembre, un importante bloqueo comercial —que incluyó a PDVSA, la petrolera estatal— exigió su renuncia. Sin gasolina, sin comida ni dinero, el pueblo resistió el ataque.
De la resistencia, pasaron a la ofensiva: robaron bienes, abrieron fábricas para los trabajadores, tomaron las plantas de PDVSA y reanudaron la producción. La acción conjunta cívico-militar había derrotado la huelga burguesa.
Pero aun así, la conspiración no cesó. Ya no se trataba de Chávez: ahora la burguesía temía la revolución en curso y los conflictos entre el pueblo y el ejército, que se apoderaba de negocios y tierras. En un acuerdo impuesto por la OEA, Chávez accedió al referéndum revocatorio, establecido por la Constitución. Tras ganar el referéndum en agosto de 2004, la alianza burguesa no cesó su actividad conspirativa, y los actos terroristas comenzaron a cobrarse la vida de líderes chavistas.
El legado
En enero de 2005, Chávez participó en el Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil. En el estadio Gigantinho, los líderes del Foro proclamaron que otro mundo era posible y que el capitalismo debía ser superado. Chávez, citando la propia experiencia venezolana, habló de la imposibilidad histórica de la burguesía de aceptar cambios revolucionarios y, respondiendo a los líderes del Foro, afirmó que el capitalismo solo podía superarse construyendo el socialismo.
La declaración de Chávez de que era socialista causó revuelo en todo el mundo, en un momento en que la mayoría de la izquierda evitaba el término.
A partir de 2005, Chávez inició lo que él llamó la construcción de la transición al socialismo. La industria petrolera se subordinó al Estado y las fuerzas armadas se reestructuraron para integrar un nuevo componente en las Fuerzas Armadas Bolivarianas: las milicias populares. Se nacionalizaron los servicios públicos y otras áreas estratégicas. Se nacionalizaron las empresas ocupadas por los trabajadores.
Los recursos petroleros se utilizaron para financiar programas sociales que atendieran a la población, subsidiar servicios públicos y crear empresas para establecer una red industrial pública.
Sin embargo, la propiedad privada se mantuvo con la idea de que, a medida que se consolidaran la propiedad estatal y colectiva, el capitalismo desaparecería: «Lo viejo desaparecerá a medida que se consolide lo nuevo». Pero esto no ocurrió, y en cambio, el sabotaje se generó internamente y por el imperialismo. La burguesía no estaba dispuesta a abandonar el escenario por completo.
En el ámbito internacional, Chávez estableció relaciones con África, China, Rusia, Irán, la Libia de Gadafi y el Irak de Hussein. En América Latina, promovió la integración regional con la creación de organizaciones como el ALBA, la UNASUR y la CELAC. Propuso la fundación de un banco regional para separarse del FMI, la creación de una moneda común y la libre circulación.
Rompió la dependencia de los países de la distribución petrolera estadounidense (ExxonMobil) al establecer acuerdos para la venta directa de petróleo venezolano al Caribe (PETROCARIBE) y Sudamérica (PETROSUR). La influencia de la revolución bolivariana en la región propició el surgimiento de presidentes progresistas en toda la región, lo que la prensa denominó una "marea rosa".
Las actividades integracionistas de Chávez lo colocaron bajo el ataque directo del imperialismo. El sabotaje, el bloqueo económico, las conspiraciones y las acciones terroristas se volvieron comunes en Venezuela. Chávez y el pueblo venezolano lograron superarlos, apoyándose en la movilización y los ingresos petroleros.
Chávez fue el único presidente en la historia del continente en ganar cinco elecciones consecutivas: en 1998, cuando asumió la presidencia; en 2000, tras la proclamación de la nueva Constitución; en 2004, en el referéndum revocatorio; en 2006, al finalizar su segundo mandato; y en 2012, al finalizar su tercer mandato. También fue el presidente venezolano con el mayor porcentaje de votos.
Durante las últimas elecciones, le diagnosticaron un cáncer de origen dudoso. Dos meses después, el 6 de diciembre de 2012, anunció que tendría que someterse a una operación con un pronóstico difícil. Pidió al pueblo que eligiera a Nicolás Maduro presidente si algo le ocurría. Esta fue su última aparición pública. Chávez falleció el 5 de marzo de 2013, a los 56 años, sin haber alcanzado, como esperaba, el punto de no retorno de la revolución socialista en Venezuela.
Millones de personas marcharon ante la urna, que permaneció dos semanas en una capilla ardiente, formando filas kilométricas, donde la gente esperó durante más de 20 horas. El Cuartel de la Montaña, desde donde dirigió las acciones militares el 4 de febrero de 1992, se convirtió en el mausoleo donde reposan los restos del comandante supremo de la revolución bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías.
Gracias a Elio Colmenarez y JACOBIN y a la colaboración de Manuel de la Rosa
Es fundador del PST venezolano, autor del libro “La insurrección de febrero” sobre el Caracazo y asesor laboral externo de la Cancillería venezolana.