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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

¿Se está fraguando una Tercera Guerra Mundial? - por Alberto Soler Montagud

FR A S M

Antonio Aguado, coherente veterano socialista, exmilitante del PSOE, destaca este artículo 

¿Se está fraguando una Tercera Guerra Mundial?

Alberto Soler Montagud

NUEVA TRIBUNA

Tal vez la guerra ya haya comenzado, aunque nos cueste aceptarlo al no coincidir los signos con los que esperábamos.

A lo largo de la historia de la humanidad, el colapso del mundo nunca ha sido anunciado con trompetas ni proclamado mediante solemnes declaraciones. Los manuales de historia nos recuerdan, una y otra vez, que las grandes catástrofes no irrumpen de forma súbita, sino que se gestan lentamente, a través de una sucesión de acontecimientos en apariencia inconexos que, al acumularse, van socavando los cimientos de la normalidad hasta hacerla estallar, casi siempre en el momento menos previsto. En la coyuntura actual del mundo —o, dicho de otro modo, del planeta que habitamos— todo parece indicar que la alienante realidad que vivimos avanza inexorablemente por ese mismo sendero.

Groenlandia es solo un signo. Uno más. Pero también la advertencia de que ya no existen territorios intocables ni equilibrios sagrados en un tablero mundial amenazado por los delirios de un narcisismo de manual

La repetición ha anestesiado nuestra sensibilidad. Apenas nos sobresalta ya que cada amanecer venga acompañado de titulares que anuncian una nueva alarma en algún rincón del planeta: un nuevo frente, una nueva amenaza, un gesto más de fuerza. Y así, aunque creamos habituarnos a noticias cada vez más estremecedoras, nuestra capacidad de respuesta se erosiona. La indignación inicial se desvanece, da paso a la resignación y termina mutando en algo mucho más insidioso como el miedo, aunque nos resistamos a nombrarlo como tal.

Miedo a lo inevitable.

Miedo a lo peor.

ras el secuestro de Maduro por fuerzas de élite estadounidenses, Groenlandia emerge en el horizonte geopolítico como un territorio destinado a convertirse en pieza estratégica, codiciada y vulnerable, sobre la que planea la posibilidad nada desdeñable de una intervención militar por parte de Estados Unidos, una disputa más en el interminable juego del poder global. Por ahora, Groenlandia es solo un signo. Uno más. Pero también la advertencia de que ya no existen territorios intocables ni equilibrios sagrados en un tablero mundial amenazado por los delirios de un narcisismo de manual, capaz de reordenar el planeta por la fuerza.

Cuando finalmente se la nombre con la expresión “Tercera Guerra Mundial” y deje de sonar exagerada, el mundo será ya otro. Y será peor.

Mientras todo ello acontece con discreción aunque si tregua, Europa observa expectante, paralizada y atrapada en su propia incapacidad para hablar con una sola voz. Fragmentada por intereses nacionales, dependencias energéticas y viejos temores históricos, parece incapaz de articular una respuesta coherente. Nadie sabe con certeza cómo reaccionará —ni siquiera si reaccionará— ante una eventual orden de invasión de Groenlandia. Y esa incertidumbre, en sí misma, constituye una debilidad potencialmente letal.

A título personal, tengo la sensación —cada vez más nítida— de que, cuando en el futuro los libros de historia analicen los prolegómenos de la Tercera Guerra Mundial, señalarán precisamente estos días que hoy vivimos. No una fecha exacta. No un disparo inaugural. No un día marcado en rojo. Sino aquel periodo de acumulación silenciosa, cuando la frágil armonía del orden mundial comenzó a resquebrajarse mientras los afectados se resistían obstinadamente a admitirlo.

Tal vez la guerra ya haya comenzado, aunque nos cueste aceptarlo al no coincidir los signos con los que esperábamos. Tal vez estemos inmersos en su fase embrionaria, su incubación, su progresiva normalización. Y cuando finalmente se la nombre con la expresión “Tercera Guerra Mundial” y deje de sonar exagerada, el mundo será ya otro. Y será peor.

Porque las guerras no empiezan cuando caen las bombas, sino cuando dejamos de creer que aún pueden evitarse. Y yo, esta mañana, mientras desayunaba, no he podido sacudirme una sensación difícil de definir, concretamente el temor ante el arrebato de un líder alienado y narcisista que, frustrado por no haber alcanzado el Nobel de la Paz, ponga en marcha el empeño de remodelar el orden mundial a la medida de sus ambiciones, danzando peligrosamente al margen de la razón y el decoro, mientras arenga a sus acólitos con discursos que desafían la cordura. 



TRUMP
TRUMP

Gracias a Alberto Soler Montagud y NUEVA TRIBUNA y a la colaboración de Antonio Aguado

 

ALBERTO SOLER MONTAGUD
ALBERTO SOLER MONTAGUD

https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/geopolitica-trump-eeuu-fraguando-tercera-guerra-mundial/20260114171618246055.html

NUEVA TRIBUNA Aparecido originalmente en NUEVA TRIBUNA- La casa de mi tía republica por al alto interés del contenido, bajo los principios de Uso Justo de la UE
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La casa de mi tía republica por al alto interés del contenido, bajo los principios de Uso Justo de la UE
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