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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

La guerra de los borbones: 193 años a guantazos - por Nieves Concostrina

 

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ANTONIO AGUADO

 

 

BORBOLANDIA NIEVES CONCOSTRINA

La guerra de los borbones: 193 años a guantazos

Nieves Concostrina

PÚBLICO

El español es mayoritariamente obediente, acomodaticio, elástico, transigente... Peor. Es maleable. Así nos llevan adiestrando desde hace dos siglos para que traguemos carros y carretas con los borbones. ¿Este? Nos vale. No, mejor este otro… y también nos vale. Le tocaba a ese, pero vamos a poner a esta… y nos vale también.

Ese español medio de mente sencilla, como alumno aventajado que es de un país con una educación secuestrada desde 1851 por una secta religiosa, acepta comerse los mocos mientras aplaude el desfile de plutócratas sin recibir explicaciones y, como quien va a misa, sin hacerse preguntas ni buscar respuestas.

Carlismo malo. Carlistas casposos. Carlos María Isidro traidor. Guerras carlistas… carlismo, carlismo, carlismo… los tenemos interiorizado como los malos de la película, pero son los mismos perros que habitan en La Zarzuela, solo que con distinto collar. Son borbones con sus mismos vicios, iguales corrupciones y la misma inmoralidad. Son el mismo tronco familiar, pero nos han aleccionado para que aceptemos la diferencia y demos por legítimos a los de Felipe. Y no, los legítimos son los otros borbones. Felipe VI procede de la rama corrupta y usurpadora, que pasa ahora por ser la liberal porque, piénsenlo, se ha tenido que adaptar para mantener el negocio del trono. De haber llegado hasta aquí la rama legítima de los borbones, sus miembros se habrían adaptado igualmente y los carlistas serían los liberales y los felipistas los rancios.

FELIPE VI
FELIPE VI

Felipe VI procede de la rama corrupta y usurpadora, que pasa ahora por ser la liberal porque se ha tenido que adaptar para mantener el negocio del trono

Poco se habla de Carlos María Isidro, el hermano del mastuerzo Fernando VII. Y aunque hemos oído hablar mucho en el cole de carlismo, de sus orígenes y de las guerras que provocó su lucha por el poder, no tanto de los personajes en cuestión; así que, hagamos primero un breve recordatorio por si alguien no tiene situados a los llamados carlistas.

Fernando VII se murió, pero se saltó la legislación vigente e hizo un apaño para que lo sucediera su hija Isabelita. La ley dinástica de los borbones decía que al rey no le puede suceder una mujer, por muy hija que sea, mientras haya un hermano, un tío, un primo o un sobrino. Como el mastuerzo no quería que el trono de España pasara a su hermano Carlos María Isidro, que era el legítimo Príncipe de Asturias, y por tanto heredero al trono, cambió la ley para que el Principado pasara a su hija. Desde entonces, los descendientes del tal Carlosmari se consideran los herederos legítimos al trono de España y entienden que Felipe VI es un usurpador. Y tienen razón. A los republicanos nos traen al pairo las disputas intestinas borbonas, pero hay que reconocer que lo que es, es.

Fernando VII, firmando la derogación de la Constitución de 1812 / Archivo Histórico Municipal de Valencia. Fernando VII, firmando la derogación de la Constitución de 1812.Archivo Histórico Municipal de València

Dejando al margen la endémica bronca de esta familia, a estas alturas ya es difícil deducir cuál de las dos ramas habría sido la menos perjudicial para España, aunque, objetiva y matemáticamente, sin duda, la carlista. De entrada, nos habríamos ahorrado tres guerras civiles que desangraron el país, varias insurrecciones, golpes militares y miles de muertos. Por lo demás, la misma repulsa se merecen tanto unos como otros puesto que en lo único que estuvieron de acuerdo los borbones legítimos y usurpadores ha sido en el apoyo a la dictadura franquista.

En lo único que estuvieron de acuerdo los borbones legítimos y usurpadores ha sido en el apoyo a la dictadura franquista

Los carlistas pasan por ser unos pirados tradicionalistas, ultraconservadores, católicos patológicos, rabiosos antiliberales… menos una escisión carlista que ahora dice ser chupi-progre. No pierdan nunca de vista que los borbones son borbones y su naturaleza los lleva a fragmentarse como amebas. Todos. Echen una ojeada a la desestructurada familia de Felipe y la ciudadana Ortiz, pues en el mismo plan están sus primos de la rama legítima carlista. Desestructurados.

El principio de todo esto estuvo en el desencuentro entre hermanos en 1833, cuando Fernando le dijo a Carlosmari que tenía que jurar a su hija Isabel como Princesa de Asturias, y Carlos María respondió cariñosa y formalmente con una carta encabezada por "Mi muy querido hermano de mi corazón, Fernando de mi vida…", para decir a continuación que ni de coña juraba a la mocosa; que ni su conciencia ni su honor le permitían jurar otros derechos que no fueran los que marcaban la ley, y esa ley decía que el heredero de la corona tenía que seguir llevando pantalones. Y tenía razón. La ley es la ley.

Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII y origen de la escisión carlista. Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII y origen de la escisión carlista.

El mastuerzo, a vuelta de correo, derramó el mismo cariño en la carta que encabezó diciendo: "Mi muy querido hermano mío de mi vida, Carlos de mi corazón…", para continuar diciéndole que se largara del país y no volviera. Y por cierto, te he confiscado todos tus bienes, hermano de mi vida.

A la vista está que los hermanos, más que quererse, se adoraban, pero las consecuencias de tanto corazón mío y tanto cariño de mis entretelas fueron las tres guerras carlistas que dejaron en el campo de batalla a miles de españoles.

Tras la expulsión del país del legítimo Príncipe de Asturias aún faltaba por llegar lo peor, porque cuando por fin se produjo el óbito del mastuerzo, Carlos María Isidro fue proclamado en Bilbao como el rey Carlos V. Ahí empezó la guerra, y ahí empezaron las distintas cuentas de los borbones con sus respectivos reyes.

Pero son sus cuentas; no se dejen contaminar por los trileros borbones ni permitan que les intoxiquen con insostenibles argumentos feministas en favor de la niña isabelita; forman parte de la misma dinastía, con idéntica ausencia de valores e iguales intereses, y tan machistas unos como otros, pero los usurpadores que fueron ganando las guerras y aplastando las insurrecciones familiares necesitaron el apoyo de los liberales y no les quedó otra que ir adaptándose en el siglo XIX a las exigencias políticas del momento si querían seguir reinando. De haber cambiado las tornas, los carlistas legítimos se habrían adaptado igualmente para retener el trono.

Gracias a Nieves Concostrina y PÚBLICO y a la colaboraciuón de Antonio Aguado

NIEVES CONCOSTRINA
NIEVES CONCOSTRINA

https://www.publico.es/opinion/columnas/guerra-borbones-193-anos-guantazos.html

PÚBLICO Aparecido originalmente en PÚBLICO. La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, bajo los principios generales de Uso Justo
 Aparecido originalmente en PÚBLICO. La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, bajo los principios generales de Uso Justo

 

 

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