¿No habrá que parar también a Zelenski? - por Joaquín Rábago

Rcientes de Joaquín en La casa de mi tía:

¿No habrá que parar también a Zelenski?

Joaquín Rábago

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien se le han subido a la cabeza las efusiones de afecto que le tributan los líderes de la UE, no parece últimamente tener límites.

MACRON STARMER MERZ TUSK ZELENSKI 

Así, ha pedido al psicopático ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, misiles Tomahawk con los que poder atacar Moscú, como ése, en uno de sus continuos cambios de opinión, llegó a sugerirle.

Sin ocultar sus intenciones para el caso de recibir esos misiles de crucero, Zelenski advirtió en plan fanfarrón a los funcionarios del Kremlin de que harían bien en enterarse a tiempo de la localización de sus búnkeres.

TOMAHAWK

Los Tomahawks, misiles de largo alcance,  pueden transportar bombas tanto convencionales como nucleares, lo que aumenta considerablemente el riesgo de escalada.

Pero sucede que en ningún caso podrían manejarlos y guiarlos a su blanco los ucranianos sin ayuda de Estados Unidos, que se vería así directamente involucrado en el conflicto con Rusia.

Y Trump ya ha dicho que su país sólo seguirá vendiendo armas a la OTAN, que pagarán religiosamente los europeos, a los que desea suerte, pero en ningún caso mandará allí a sus tropas.

Hace algún tiempo, Zelenski llegó a pedir que,  si a su país no se le permitiese ingresar en la OTAN, al menos se  le proporcione la bomba atómica para defenderse de Rusia. ¿Es posible imaginar lo que haría aquél si dispusiese de pronto de un arsenal nuclear?

El ucraniano aprovecha últimamente la histeria desatada sobre todo en los países del este de Europa por las extrañas incursiones de drones de origen desconocido, pero de las que se culpa siempre a Rusia, para pedir a la OTAN  más armas y a la UE, más sanciones contra el invasor.

Últimamente Zelenski ha acusado incluso a la vecina Hungría de violar con drones de reconocimiento el espacio aéreo ucraniano, algo que el Gobierno de Viktor Orbán se apresuró a negar.

Zelenski, que está enfrentado a Hungría por el tema del gas ruso, parece querer explotar astutamente las diferencias existentes entre Bruselas y Budapest sobre la forma de resolver el conflicto ucraniano.

Mientras que Bruselas ( UE y OTAN) insiste en que hay que seguir rearmando a Ucrania e intensificar las sanciones contra Rusia, Hungría, que es miembro de ambas organizaciones, aboga por el diálogo diplomático con el Kremlin.

Políticos y medios de Occidente hablan una y otra vez de que hay que “parar a Putin” antes de que ocupe toda Ucrania y continúe avanzando hacia Occidente, supuesto plan expansionista que aquél ha negado una y otra vez desde el principio, pero que sirve para movilizar a la opinión pública europea a favor del rearme.

De lo que, sin embargo,  no cabe ya duda es de que Zelenski es capaz, si no se le para, de arrastrarnos a todos a una tercera guerra mundial. ¿No habrá también que  pararle? 

ZELENSKI
JOAQUÍN RÁBAGO