Las sanciones contra Rusia no funcionan y hay que armarse - por Joaquín Rábago
Las sanciones contra Rusia no funcionan y hay que armarse
Joaquín Rábago
Por fin algunos políticos y medios de Occidente parecen haber llegado a la conclusión de que las sanciones contra Rusia no lograrán parar la guerra, y que lo que toca ahora es armarse frente a Putin.
Que tales medidas han perjudicado más a Europa que a Rusia es algo desde hace tiempo más que evidente -lo ha repetido el húngaro Viktor Orbán hasta la saciedad- pese a lo cual los líderes europeos van ya por el decimonoveno paquete de sanciones.
Nadie en su sano juicio puede creerse la afirmación que hizo el otro día el presidente Donald Trump en su red social de que la economía rusa está próxima al colapso con colas interminables para comprar gasolina.
La economía rusa sin duda sufre ciertamente el impacto del conflicto militar con Ucrania, sobre todo, la destrucción de algunas de sus refinerías por los drones o misiles de Kiev, pero ello no parece que vaya a afectar substancialmente el curso de la guerra.
Mijail Jodorkovski, antiguo oligarca residente en Londres, que llegó a ser el hombre más rico de Rusia hasta su condena a prisión por supuesto blanqueo de capitales, y que lleva tiempo enfrentado al Kremlin, se dice convencido de que sólo con sanciones económicas no se parará a Putin.
Según un artículo que publicó en Politico, a Occidente le cuesta entender, tanto los objetivos del líder del Kremlin, como su mentalidad.
Su conclusión, es que hay que hacer aquí como hace Putin, que “antepone las necesidades de la nación a cualquier concesión a la opinión pública rusa”.
Es decir, que con independencia de lo que piensen los ciudadanos europeos, los gobernantes deberían rearmar a sus países. Todo muy democrático, como vemos.
Todo ello costará por supuesto mucho dinero y Trump ya ha dicho que EEUU venderá a la OTAN todas las armas que haga falta -como si su país no fuera parte de la Alianza- pero que tendrán que pagarlas los europeos.
Un alto funcionario alemán en la UE habló de poner a disposición de Ucrania 172.000 millones de dólares de dinero ruso congelado en Bélgica y que la UE garantizaría mediante bonos. Una operación más sin duda arriesgada desde el punto de vista financiero.
Las armas más sofisticadas que se envíen a Ucrania necesitarían para su funcionamiento los datos de inteligencia que proporcionen los norteamericanos, y Trump hasta ahora no se ha comprometido a ello.
En su breve entrevista con Donald Trump al margen de la Asamblea general de la ONU, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski le pidió, según contó él mismo a Axios, un arma capaz de alcanzar el Kremlin, pero que no especificó.
Eso sí, se jactó en plan fanfarrón de que los funcionarios del Kremlin tendrían que aprender muy bien dónde están los búnkeres en los que habrían de refugiarse. La escalada está, pues, servida.