ESTADOS UNIDOS: El Presidente al que susurraban los halcones - por Joaquín Rábago
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ESTADOS UNIDOS:
El Presidente al que susurraban los halcones
Joaquín Rábago
El presidente Donald Trump asegura en su red social que Ucrania está en condiciones de ganar la guerra a Rusia y, con la ayuda financiera de la UE y en particular de la OTAN, reconstruir el anterior mapa del país.
Recuperando indirectamente el viejo discurso de Occidente según el cual Rusia es sólo una gasolinera con bombas atómicas, Trump escribe que si es país fuese una “auténtica potencia militar”, como presume el Kremlin, le habría costado “menos de una semana ganar a Ucrania”.
Seguramente, habría que contestarle, lo que le costó a Estados Unidos - esa sí, enorme potencia militar- ganar a los desharrapados vietnamitas y décadas después, a los talibanes afganos.
Pero Rusia lleva, según Trump o quien le inspirase tan incoherente texto, tres años y medio “luchando sin rumbo” y da la impresión de ser “un tigre de papel”.
En cuanto la gente que vive en Moscú y en otras grandes ciudades se dé cuenta de lo mal que va la guerra y de que tiene que formar largas colas para conseguir gasolina, se habrá acabado todo, explica el republicano.
Y habrá llegado entonces la hora de que Ucrania actúe, recupere todo el territorio perdido y”¿quién sabe?, dice Trump en su particular cuento de la lechera, Incluso vaya más allá”.
Mientras tanto, Estados Unidos seguirá suministrando armas a la OTAN, promete Trump a los europeos, que serán quien paguen un material destinado a convertirse antes o después en chatarra.
Con ese delirante mensaje, el supuesto proceso de paz que el siempre tornadizo Donald Trump pareció iniciar cuando invitó a entrevistarse con él en Alaska a su homologo ruso, Vladimir Putin, ha tocado a su fin.
Mientras tanto, a este lado del Atlántico, polacos, bálticos, rumanos y nórdicos no paran de hablar de “intolerables provocaciones” rusas en forma de drones o de cazas militares que entran de pronto en el espacio aéreo de la OTAN.
En cuanto aparece un dron, por ejemplo, sobre el aeropuerto de Copenhague, la OTAN y, en paralelo, el Gobierno de Kiev, que no pierde tampoco ocasión, señalan con el dedo acusador a Moscú.
¿Para qué hacen falta pruebas? Es cierto que Ucrania presume de poder alcanzar blancos hasta 1.327 kilómetros de distancia con sus drones, pero está claro que Kiev sólo los dispara en dirección a Rusia, nunca hacia el oeste.
Tampoco pudo ser Ucrania fue quien dinamitó en su día los gasoductos germanorrusos del Báltico, por los que llegaba a Alemania el gas barato ruso.
Ucrania es por supuesto incapaz de esas cosas, incapaz, esto es, de simular ataques para hacer creer a la OTAN que detrás está la mano de Moscú.
El presidente Zelenski es un hombre recto, que no quiere a base de provocaciones de falsa bandera involucrar a la OTAN en su guerra con Rusia. ¿Verdad que no?