PALESTINA: Un gesto tardío y sobre todo simbólico - por Joaquín Rábago
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PALESTINA:
Un gesto tardío y sobre todo simbólico
Joaquín Rábago
Por fin una inmensa mayoría -156 de los 193 miembros de la ONU- ha reconocido al Estado palestino: se trata de un gesto tardío y sobre todo simbólico, que apenas logrará cambiar la realidad sobre el terreno.
Muchos destacan el hecho de que a ese reconocimiento se hayan sumado países claves como el Reino Unido y Francia: responsable, el primero, del robo de tierras a los árabes para el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío; con la población hebrea actualmente más numerosa de Europa, el segundo.
Alemania e Italia, los dos países aliados durante la Segunda Guerra Mundial y responsables, sobre todo el primero de ellos del bárbaro holocausto del pueblo judío, parecen querer ampararse vergonzantemente en los crímenes del pasado para retrasar ese simple reconocimiento diplomático.
Y no hablemos ya de Estados Unidos, país, al igual que su aliado Israel, totalmente al margen del derecho internacional y sin cuya criminal complicidad, el Estado sionista jamás habría podido llegar adonde ha llegado.
Y que, para colmo, Washington, en flagrante vulneración del status de Naciones Unidas en Nueva York ha prohibido a la delegación de la OLP asistir personalmente a la Asamblea General de la ONU, con total desprecio una vez más de suderecho, aunque haya declarado exentos de la prohibición a los integrantes de la Misión Permanente palestina en la organización internacional.
Los países que han reconocido finalmente a Israel exigen al mismo tiempo que Hamás sea definitivamente apartado de la gobernación de la franja de Gaza cuando, con independencia de la opinión que puedan merecernos sus métodos, sin el sangriento atentado del 7 de octubre de 2023, jamás se habría desenmascarado a Israel como el Estado genocida que ha sido siempre.
Me temo que, en muchos casos, el reconocimiento de algo que debería haber sucedido hace décadas, gesto más que nada simbólico, es al mismo tiempo hipócrita porque de poco servirá si no se para a Israel.
Porque ¿alguien puede decirme dónde va a estar ese Estado que ahora reconocemos si el gobierno criminal de Benjamín Netanyahu no sólo vacía la franja de Gaza de su población palestina sino que también se anexiona la ya ocupada Cisjordania, tal y como amenazan continuamente sus ministros más ultras?
Sólo habría una forma de detener a Israel y es como se hizo en su día con la Alemania de Adolf Hitler, pero nadie dará por supuesto ese paso cuando el Estado judío tiene detrás a Estados Unidos, con independencia de quién ocupe la Casa Blanca.
Lo único que cabe en este momento es suspender cualquier lazo comercial, económico, cultural e incluso científico con el Estado judío y, por supuesto, toda colaboración militar.
Convertir, esto es, a Israel en un Estado paria y ver si así, de alguna forma, se le obliga a modificar su criminal comportamiento. Es la única esperanza. Lo demás son simples brindis al sol.