ALEMANIA: AfD, Alternativa para Alemania, insolidaria y xenófoba - por Joaquín Rábago
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AfD, Alternativa para Alemania, insolidaria y xenófoba
Joaquín Rábago
Alternativa para Alemania, el partido de ultraderecha que podría llegar al poder en las próximas elecciones si el Tribunal Constitucional del país no lo remedia, es no sólo xenófobo sino insolidario y profundamente antieuropeo.
Para su presidenta, Alice Weidel, la Unión Europea ha traicionado sus propios tratados que dicen, entre otras cosas, que ningún Estado debe hacerse responsable de las deudas de otro.
Aunque en teoría el Banco Central Europeo no debe comprar deuda pública, argumenta Weidel en declaraciones al semanario conservador suizo Die Weltwoche, lo ha hecho de modo indirecto a través de la banca comercial.
A los alemanes, añade, nadie les preguntó si querían el euro, la moneda común europea, pero se les prometió que en ningún caso su país tendría que responsabilizarse de las deudas ajenas, y eso, sin embargo, es lo que ha ocurrido.
La gigantesca ampliación del balance del BCE sumada a los llamados “paquetes de rescate” europeos frente a las crisis han conducido a una inflación duradera y a la correspondiente pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos.
Y la historia demuestra que la inflación lleva a fuertes alteraciones sociales y políticas como las que ya hubo en Alemania en los años veinte.
Weidel tiene palabras muy duras para la ex canciller cristianodemócrata Angela Merkel, a cuyo Gobierno acusa de haber vulnerado los tratados de la UE y los estatutos del Banco Central Europeo.
“Cuando se violan unos tratados que especifican que ningún Estado debe asumir las deudas de otro sin que ello tenga consecuencias, sólo se genera inseguridad”, argumenta la política además de economista.
Cuando los gobiernos violan impunemente el derecho, es algo que termina institucionalizándose y lleva a un “interregno de anarquía”, argumenta Weidel.
Y las empresas no pueden invertir con confianza porque no tienen seguridad que les permita planificar, sobre todo en Alemania, que soporta los precios de la energía más altos del mundo desde su renuncia a la que llegaba drectamente de Rusia.
Weidel ha llegado a calificar a la UE de “peligro para el Estado de derecho en Europa” porque, según ella, ha tirado por la borda la división de poderes.
La Comisión Europea, argumenta, ejecutivo al que nadie ha elegido democráticamente tiene derecho de iniciativas mientras que el Europarlamento “es sólo un pseudoparlamento que carece de ese tipo de derechos.
Critica también Weidel que la Comisión Europea decide verticalmente, y que el principio de subsidiariedad funciona de arriba abajo, no en sentido contrario, como ocurre en Suiza.
“La Unión Europea, critica, “es un monstruo burocrático que se impone al poder soberano de sus Estados miembros”.
Al margen de sus políticas anti inmigración, que son las que más votos le dan, sobre todo en el este de Alemania, es sobre todo su crítica radical a las instituciones europeas y su actitud claramente insolidaria con los demás países socios lo que más debería preocupar a Bruselas.