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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Hungría y Eslovaquia, víctimas de la decisión europea de prohibir totalmente el gas ruso - por Joaquín Rábago

FR JR

Hungría y Eslovaquia, víctimas de la decisión europea de prohibir totalmente el gas ruso

Joaquín Rábago

 

Hungría y Eslovaquia, dos países en el corazón de Europa y por tanto sin costas, que dependen del gas ruso que les llega a través de Turquía, se dicen víctimas de la decisión de Bruselas de interrumpir totalmente ese suministro a partir del próximo año.

ORBAN FICO
ORBAN FICO

Eslovaquia y Hungría llevarán al TJUE la prohibición europea de importar gas ruso INFOBAE

Hungría, la oveja negra de la UE por haberse negado a cortar lazos con la Rusia de Vladimir Putin pese a la guerra de Ucrania como le exigía Bruselas, se siente engañada por el proceder de la Comisión en relación con las sanciones al Kremlin.

El Gobierno de Viktor Orbán aceptó sumarse en su día a esas sanciones decididas por Bruselas tras recibir garantías de que no serían permanentes, sino que se revisarían cada seis meses.

Budapest optó por no vetar la imposición de ese castigo económico a Rusia, pero ahora se encuentra con que su decisión de entonces se ha convertido en una trampa ya que no puede  dar marcha atrás.

La Comisión Europea ha recurrido en efecto a una hábil estratagema para sortear el eventual veto húngaro a su decisión de prohibir totalmente la llegada a Europa de gas ruso a partir de 2027 y que consistió en tratarlo como un asunto de comercio exterior, y no de sanciones.

La adopción de sanciones exige la unanimidad de los veintisiete países de la UE mientras que para las decisiones sobre comercio exterior basta una mayoría cualificada.

Hungría y Eslovaquia reciben el gas barato ruso a través del gasoducto TurkStream, que atraviesa Turquía y sigue funcionado pese a las presiones de la UE para evitar la llegada de ese gas a Europa.

TURKSTREAM
TURKSTREAM

El líder húngaro ha justificado siempre su decisión de no sumase al bloqueo total europeo al gas natural ruso por motivos puramente pragmáticos relacionados con la geografía y las necesidades de energía barata que tiene su industria.

La voladura, en septiembre de 2022, de los gasoductos ruso-germanos Nord Stream del Báltico, cuya autoría no ha sido esclarecida, aunque solo hay dos sospechosos -EEUU y Ucrania- fue un duro golpe sobre todo para la industria alemana.

Ésta tiene ahora que comprar el gas que necesita bien a Noruega o Países Bajos, bien a EEUU y Qatar,  en forma de gas natural licuado y siempre a un precio muy superior al que le llegaba antes abundante de Rusia.

Indignado por la decisión de Bruselas, que claramente perjudica a su país, el díscolo Orbán acusa a la Comisión que preside Ursula von der Leyen de intentar socavar la soberanía de los miembros del club europeo y aumentar así el centralismo bruselense. 

Pero Hungría tiene últimamente otro motivo de indignación con Bruselas y es el empeño de algunos de sus socios europeos, en especial de Alemania, en forzar,  por razones sobre todo políticas, el ingreso de Ucrania en la UE.

Según el Gobierno húngaro, no sólo la inmensa mayoría de los húngaros, sino también un 75 por ciento de los ciudadanos europeos se oponen al ingreso acelerado que reclama el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

El último sondeo realizado en Hungría indica que hasta un 95 por ciento de sus ciudadanos son contrarios y argumentan que tratan de proteger a los agricultores y a las familias así como la paz en Centroeuropa. 

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO

 

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