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lunes, 22 de julio de 2024 10:24h.

La izquierda frena a la ultraderecha en Francia: ¿y ahora qué? - por Aldo Rubert y Pablo del Amo

 

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Chema Tante recomienda este análisis recordando que en Francia, como en todos lados, si la izquierda no gobierna con políticas sociales, económicas y fiscales de izquierda, no solucionará los problemas de la gente y entonces la gente mirará cada día más a la ultraderecha

La izquierda frena a la ultraderecha en Francia: ¿y ahora qué?

Aldo Rubert y Pablo del Amo

EL SALTO

La extrema derecha es la gran perdedora de las elecciones debido a las altas expectativas electorales. Sin embargo, Reagrupación Nacional obtiene 53 diputados más y sigue ganando terreno electoral.

 

Contra todo pronóstico, el Nuevo Frente Popular ha conseguido ser la primera fuerza en la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas de este 7 de julio. El bloque del presidente Emmanuel Macron logra aguantar a pesar de perder más de 80 diputados respecto a 2022, mientras que la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen y Jordan Bardella, sufre un duro revés quedando relegada a la tercera posición tras verse ganadores de estos comicios. A pesar de ello, aumenta de 89 a 143 escaños y se convierte en el primer partido, dejando de lado las coaliciones, de la Cámara Baja. Se abre el escenario de un gobierno de cohabitación con el Nuevo Frente Popular. Sin embargo, nada está escrito y múltiples son los puntos de tensión que atraviesa Francia.

Una Asamblea tripolar que contiene a Le Pen

Nada hacía presagiar el resultado preliminar que iba a conocerse tras el cierre de los colegios electorales este pasado domingo. Todas las encuestadoras daban por ganadora a una Reagrupación Nacional y ésta podía superar los 200 diputados. Ante este escenario, ya se especulaba con un Gobierno de cohabitación dirigido por Jordan Bardella. En los mismos pronósticos, la izquierda obtenía una segunda posición y el campo presidencial caía hasta la tercera plaza. Sin embargo, los sondeos de pie de urna de las 20h de la tarde anunciaban un vuelco con respecto a la dinámica ascendente de la extrema derecha que se presentaba como ineluctable. Al final se confirmaba una victoria histórica de la izquierda que, si bien no le garantiza el Gobierno, demuestra que con movilización puede detener al lepenismo.

Emmanuel Macron ha quedado seriamente dañado debido a la oposición pública de varias figuras prominentes de su movimiento, como el mismo Gabriel Attal

La extrema derecha es la gran perdedora de las elecciones debido a las altas expectativas electorales. Sin embargo, Reagrupación Nacional obtiene 53 diputados más y sigue ganando terreno electoral en un escrutinio mayoritario a dos vueltas que siempre le había sido desfavorable (en 2012 solo tenía 2 diputados y en 2017 tenía 8, por ejemplo). Sin embargo, en una tesitura en la que el macronismo y el campo mediático la han normalizado cada vez más, el RN es capaz de ganar más duelos en segunda vuelta que nunca.

El campo macronista, no obstante, consigue resistir mejor de lo previsto obteniendo 168 escaños en la Asamblea Nacional y sosteniendo la tripolarización del espacio político. No es la debacle que se pronosticaba, pero aun así pierde casi un centenar de diputados respecto a 2022. Además de ello, Emmanuel Macron ha quedado seriamente dañado debido a la oposición pública de varias figuras prominentes de su movimiento, como el mismo Gabriel Attal.

Francia Insumisa sigue siendo la principal fuerza de la izquierda francesa, pero su influencia queda reducida con respecto al Partido Socialista que dará la batalla por ese liderazgo

Por otro lado, el Nuevo Frente Popular se declara el vencedor inesperado de la contienda electoral. Las fuerzas de izquierda ganan 39 escaños respecto a 2022, pero se produce un reequilibrio de la correlación de fuerzas dentro de la coalición entre el PS y LFI ya que los socialistas (64) se acercan al número de escaños de los insumisos (71). Es decir, la Francia Insumisa sigue siendo la principal fuerza de la izquierda francesa, pero su influencia queda reducida con respecto al Partido Socialista que dará la batalla por ese liderazgo. Esto puede tener como consecuencia que el primer ministro propuesto por el Nuevo Frente Popular no provenga de las filas de los insumisos, y sí de los socialistas que podrían gozar de mayor consenso entre los verdes (33) y los comunistas (9).

El frente republicano es un frente de izquierdas

Hace unos días, todo indicaba que el frente republicano (el histórico cordón sanitario o dique contra la extrema derecha) estaba ya demasiado debilitado con la normalización paulatina de la extrema derecha y la demonización de la izquierda. Aun así, ante la profecía de una obtención casi inevitable de la mayoría por parte de lel RN, el electorado francés se ha movilizado para detenerlo demostrando que todavía no está tan banalizado como se creía. Parece que cuanto más cerca está concretamente la extrema derecha del poder, más fuerte es la reacción de la sociedad francesa. Ciertamente, la dinámica cambió en el país galo tras el anuncio de los resultados de la primera vuelta en la que Agrupación Nacional obtenía el 33% de los votos y tenía la seria posibilidad de alcanzar mayoría absoluta (289 escaños) en la Asamblea.

Las renuncias supusieron un claro punto de inflexión durante los últimos días de campaña. El RN finalmente perdería múltiples escaños en los duelos, cuando podría haberlos ganado en triangulares

La decisión de la izquierda de retirar las candidaturas (désistements) frente a la extrema derecha ahí donde llegaba en tercera posición, abrió el camino para la movilización de un nuevo frente republicano que empezó cojo por los mensajes confusos e irresponsables del macronismo. Finalmente, la toma de posición de figuras como el primer ministro Gabriel Attal supusieron el pistoletazo para la campaña de renuncias y de llamamientos al cordón sanitario. Si la primera vuelta nos dejó 306 triangulares (circunscripción que en segunda vuelta enfrenta a entre tres candidatos), terminaron siendo 84. El Nuevo Frente Popular encabezó las renuncias con 134, por 82 del campo presidencial. No solo discursivamente fue la izquierda quien llevó la batuta, sino que también lo demostró con hechos. Las renuncias supusieron un claro punto de inflexión durante los últimos días de campaña. El RN finalmente perdería múltiples escaños en los duelos, cuando podría haberlos ganado en triangulares. Debido a este cordón sanitario se encontró en minoría y sin muchas reservas de votos.

Si el frenazo a la extrema derecha funcionó ayer en Francia es gracias a una izquierda y una sociedad civil organizada que tiene claro su compromiso antifascista. Y a pesar de Macron. El presidente galo ha hecho todo para allanarle el camino a la extrema derecha. Le Monde confirmaba que Macron hizo todo lo posible, con llamadas personales a candidatos pidiendo que no se desistieran, para que no hubiera cordón sanitario. Este cordón antifascista sigue vivo en Francia, pero parece principalmente patrimonio de la izquierda. 72% de los electores de izquierdas votan sin titubeos al campo macronista si significa parar a la extrema derecha, mientras que solo la mitad de los macronistas votan a la izquierda con el mismo objetivo y más de 1/3 se abstiene (según los datos de Ipsos). Ese “centro” nunca parece tan incómodo con una posible victoria de la ultraderecha. Y sin grandes sorpresas, los votantes de Los Republicanos (equivalente al Partido Popular) han elegido mayoritariamente hacer un cordón sanitario a la izquierda o abstenerse.

Gobierno de izquierdas o gran coalición

Como primer bloque, el Nuevo Frente Popular tiene la iniciativa para tratar de formar Gobierno. Sin embargo, este sería muy frágil y podría caer con una moción de censura por parte de los otros dos bloques, aunque el macronismo no tiene tampoco un gran interés en presentar una moción junto a los de Le Pen. Un Gobierno de NFP podría aplicar por decreto y sin mayoría absoluta algunas de sus medidas programáticas de ruptura como anular la reforma de las pensiones que alarga la edad de jubilación o la del subsidio de desempleo que endurece el acceso a las prestaciones, bloquear los precios de los bienes de primera necesidad, aumentar el salario mínimo o restablecer el impuesto sobre la fortuna.

Pero el macronismo dispone todavía de dos cartuchos para mantener el poder en la Asamblea Nacional. En primer lugar, voces de la coalición macronista, Ensemble, sugieren la puesta en marcha de una “coalición nacional” que vaya desde la derecha de Los Republicanos (45), los que no se fueron con la extrema derecha, hasta los “moderados” de los socialistas o de los verdes, dejando fuera a La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon. Recordemos que el campo presidencial ha dedicado toda la campaña a tildar a La Francia Insumisa de “extremista”, al mismo nivel que Reagrupamiento Nacional, y a demonizar hasta la saciedad a Mélenchon. Si el líder insumiso salió a tratar de cerrar filas atizando todo acuerdo con el bloque de “las políticas del maltrato social”, no es imposible que esos cantos de sirena puedan hacer bailar a algún diputado socialista, verde o comunista.

Francia vuelve a salvar una bola de partido ante la ultraderecha. La izquierda queda primera y tiene una dinámica esperanzadora que deberá mantener lejos de sus guerras internas

Dicha estrategia significaría un tiro en el pie, desapareciendo como alternativa al macronismo y podría allanar la victoria a Le Pen de cara a 2027. Por último, no hay que descartar que se llegue a conformar un Gobierno del campo macronista junto a la derecha de Los Republicanos. Y no habría que excluir la posibilidad tampoco de que este se dé esperando el desgaste de un primer ministro de izquierdas. Si este bloque tampoco gozaría de la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional, dispondría de más diputados (228) que la coalición de izquierdas y podría compartir más programa económico con Reagrupamiento Nacional. De todos modos, probablemente cualquier Gobierno no dure más de un año, el tiempo que se debe esperar para disolver de nuevo la Asamblea, debido a la ausencia de mayorías para aprobar leyes y la posibilidad de que triunfe una moción de censura en su contra.

Francia vuelve a salvar una bola de partido ante la ultraderecha. La izquierda queda primera y tiene una dinámica esperanzadora que deberá mantener lejos de sus guerras internas. El RN no deja de ganar terreno elección tras elección. Nada está escrito de cara a 2027. Si la izquierda no persiste unida, llevando como bandera la justicia social frente la derechización del debate público, al tiempo que persiste su demonización, Le Pen tendrá todavía las de ganar.

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* Gracias a Aldo Rubert y Pablo del Amo y EL SALTO 

ALDO RUBERT
ALDO RUBERT

 

PABLO DEL AMO
PABLO DEL AMO

https://www.elsaltodiario.com/francia/izquierda-frena-ultraderecha-francia-ahora 

EL SALTO
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