Los líderes del G7, menos el que más cuenta, critican el levantamiento de las sanciones a Rusia - por Joaquín Rábago
Los líderes del G7, menos el que más cuenta, critican el levantamiento de las sanciones a Rusia
Joaquín Rábago
Los líderes del G7, menos el que más cuenta, es decir Estados Unidos, critican la decisión que ha tomado el propio Donald Trump de levantar provisionalmente las sanciones al petróleo ruso.
Hay que seguir presionando al invasor de Ucrania, sostienen los dirigentes europeos, que todavía no parecen haberse percatado de su propia debilidad.
No importa. Según el canciller federal alemán, Friedrich Merz, la guerra de Oriente Medio no debe distraer a los europeos de la necesidad de mantener toda la presión posible sobre el Kremlin.
“Mitigar las sanciones en este momento es un error, cualesquiera sean las circunstancias”, criticó el político alemán y ex dirigente de BlackRock.
Y añadió en referencia al comercio del petróleo: “Hay un problema de precios, pero no de oferta”. Como si ambas cosas no estuvieran estrechamente relacionadas.
El cierre del estrecho de Ormuz a los buques de los países hostiles a Irán, pero no a otros como China o la India, tiene un fuerte impacto sobre los precios del crudo en todo el mundo, que supera ya los 100 dólares el barril con tendencia constante al alza.
Cuando estuvo la última vez en la Casa Blanca para entrevistarse con Trump, el jefe del gobierno alemán dijo estar de acuerdo con la decisión de Washington de derribar al régimen iraní.
Pero últimamente ha tenido que modificar su discurso belicista contra Irán porque las cosas no marchan para los dos países agresores como él esperaba, y la guerra de Oriente Medio afecta negativamente a las economías europeas y de modo especial a Alemania.
En su reciente visita a Noruega, Merz acabo reconociendo que la guerra desatada por EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolas plantea problemas de seguridad y puede provocar un movimiento migratorio a gran escala.
Al mismo tiempo parece cada vez más claro que Trump carece de estrategia y no sabe como salir del atolladero en que, según algunos, le metieron el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y los halcones sionistas que le rodean, entre ellos el senador Lindsay Graham.
Es significativo que uno de sus más estrechos asesores, David Sacks, dijese últimamente que Trump debía “declarar victoria” como fuera y salir cuanto antes de Irán.
El propio Trump ha dicho que la guerra acabará sólo cuando él quiera, y ya sabemos que en la realidad paralela en la que vive, puede darla por terminada en cualquier momento y además proclamando el triunfo de EEUU.
Mientras tanto, el republicano ha rechazado la ayuda en materia de drones que el obsequioso presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, le había ofrecido con el claro objetivo de conseguir a su vez mayor apoyo militar de Washington, que le tiene bastante abandonado últimamente.
“Estados Unidos, respondió Trump al ofrecimiento, no necesita la ayuda de Ucrania. Sabemos más de drones que nadie y tenemos los mejores drones del mundo”. Como dicen los italianos, “Se non è vero, è ben trovato”.