ISRAEL EEUU: El lobby israelí de Estados Unidos, cada vez más nervioso - por Joaquín Rábago
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ISRAEL EEUU:
El lobby israelí de Estados Unidos, cada vez más nervioso
Joaquín Rábago
Tienen sus miembros fortunas multimillonarias con las que sobornan a políticos y legisladores, pero el lobby israelí de Estados Unidos parece cada más nervioso.
Sobre todo después del triunfo en las elecciones a la alcaldía neoyorquina del musulmán y sedicente socialista Zohran Mamdani, contra el que nada pudieron los millones invertidos por los sionistas en sus rivales.
Hay una generación de jóvenes judíos estadounidenses que se declaran hartos del control que el lobby israelí ejerce sobre la política de Washington y del que incluso se ha ufanado públicamente el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
A esos jóvenes hay que sumar cristianos conservadores que, muy activos antes en las plataformas digitales que ayudaron al republicano Donald Trump a conquistar la Casa Blanca, se sienten hoy profundamente defraudados por el rumbo militarista de su Gobierno.
El personaje más conocido por su enorme proyección pública es el comentarista político Tucker Carlson, que trabajó en la emisora conservadora Fox News, donde contribuyó a difundir sus continuas mentiras sobre la política israelí, algo de lo que hoy dice estar profundamente arrepentido.
Expulsado por la emisora del magnate de los medios Rupert Murdoch, Carlson tiene hoy su propio programa en internet con una audiencia millonaria y en el que no duda en critica a Trump por bombardear sin previo aviso a Irán o a quienes, como la multimillonaria judía Miriam Adelson, viuda del magnate de los casinos, instan al Presidente a rematar la tarea como favor especial a Israel.
Carlson, que contribuyó en su día de modo decidido a la popularidad del movimiento MAGA (Make American Great Again), es hoy blanco de las iras del poderoso lobby israelí.
La gota que colmó el vaso fue una entrevista que hizo a un joven influencer y supremacista cristiano llamado Nick Fuentes, que no tiene pelos en la lengua para criticar no ya sólo a Israel por su política, sino a los judíos en general.
Carlson, que había estado enemistado con Fuentes, se reconcilió con él públicamente, le recibió en su casa y aprovechó para hacerle una entrevista que indignó al lobby sionista por muchas afirmaciones no ya antisionistas sino decididamente antisemitas.
Kevin Roberts, presidente de la Fundación Heritage, el laboratorio de ideas más influyente de los republicanos, defendió en un principio a su amigo Carlson por la entrevista y dijo que se podía criticar a Israel por su política sin que hubiese que confundir esas críticas con antisemitismo.
Roberts explicó que como cristiano y norteamericano, su lealtad era primero a Cristo y, en segundo lugar a Estados Unidos, en alusión a quienes, siendo ciudadanos norteamericanos, anteponen los intereses de Israel a los del propio país: la multimillonaria Miriam Adelson, por ejemplo, que tiene los dos pasaportes.
Defendió al mismo tiempo el libre debate como esencia de la democracia y aseguró que la Fundación Heritage no recibía instrucciones de sus donantes (judíos), aunque les estuviese agradecido.
Pero esa defensa no duró mucho porque sus declaraciones tan comprensivas para con Tucker Carlson y su entrevista con Fuentes provocaron una tormenta de críticas y acusaciones por parte del lobby sionista, que le obligaron a rectificar poco después y a pedir perdón.
Mientras tanto, el lobby israelí aprovecha la polémica entrevista para cargar contra Tucker Carlson, que, más que el ultra cristiano Nick Fuentes, fácilmente criticable como antisemita, es la pieza que los sionistas quieren abatir.
Carlson, que tiene millones de seguidores, no se muerde la lengua y lo mismo critica a Netanyahu por el genocidio de Gaza que a Trump por amenazar con falsos pretextos a Venezuela y a otros países de América Latina. Y esto es lo que más duele a sionistas y neocons de aquel país.
“Los neocons nos quieren llevan a la guerra sólo para imponer en Venezuela un cambio de régimen”, denuncia lúcido Carlson. Y uno no puede sino darle la razón.