Macartismo made in Germany - por Joaquín Rábago

Macartismo made in Germany

Joaquín Rábago

Existe en inglés la expresión “see red” (ver rojo),  derivada seguramente de la tauromaquia,  que significa “estar hecho una furia”,  como el toro cuando ve el capote.

See Red health.harvard.edu

“Red”, color asociado con la revolución bolchevique, se llama la publicación digital fundada por el periodista Hüseyin Doğru y sometida a observación por las autoridades alemanas por sus supuestos vínculos con el medio ruso RT.

HÜSEYIN DOğRU

Como sabrá el lector, desde el comienzo de la guerra de Ucrania, la Unión Europea ha prohibido la difusión en su territorio de la emisora RT y demás medios rusos por miedo,  al parecer,  a la manipulación y al contagio de los buenos burgueses. 

RUSIA TODAY 

https://esrt.space/

La emisora estatal alemana Deutschlandfunk, de la que no puede sospecharse en cambio que manipule, titulaba recientemente: “La UE sanciona a la plataforma mediática Red”.

Y los periódicos del grupo Springer, como el sensacionalista Bild, no cabían en sí de gozo: Bruselas “pone el ojo en la manipuladora propagandística de Putin”.

Pero no sólo la prensa alemana de derechas, sino también la que presume de izquierdas se felicita de lo ocurrido con Red: el diario berlinés Taz calificó ese medio de “plataforma de propaganda del Kremlin”.

El cuerpo del delito son las entrevistas que ese medio  hizo a representantes de la “organización terrorista” Hamás, así como a otros de la libanesa Hezbolá o a la Yihad Islámica Palestina.

La prensa alemana liberal o de izquierdas ve literalmente “rojo” cuando se trata de Red. Pero como escribe la periodista alemana Susan Witt-Stahl, a veces esos medios no han tenido problema alguno en publicar reportajes sobre la generación Azov, el movimiento neonazi ucraniano.

LA BANDERA DE LA OTAN, ENARBOLADA JUNTO CON LA SVÁSTICA, POR LOS NAZIS DEL BATALLON AZOV UCRANIANO

El diario berlinés Taz llegó a la perogrullada de escribir que el presidente Putin es invitado frecuente de la emisora estatal Russia Today. ¡Como si no lo fuera, por ejemplo, el canciller federal alemán en los medios alemanes o el presidente Macron, en los franceses!.

Es cierto que Hüseyin Dogru fue en su día uno de los fundadores de la plataforma mediática Redfish, financiada por la agencia estatal de noticias Ruptly, pero que suspendió todas sus actividades hace más de dos años.

Mas no importa, basta decir en Alemania que un medio  o un partido tienen proximidad al Kremlin para que las autoridades y con ellas, el resto de la prensa,  “vean rojo”.

Como analizó la famosa pareja de psicoanalistas alemanes Alexander y Margareta Mitscherlich en su ensayo de 1967 “La incapacidad para el duelo: fundamentos del comportamiento colectivo”,  el anticomunismo, que marcó a los ciudadanos de la nueva RFA tras la derrota del Tercer Reich, combinaba “elementos del nazismo y del Occidente capitalista”.

O para citar  al politólogo Klaus Körner, autor del libro “El peligro rojo. Propaganda anticomunista en la República Federal 1950-2000”, bastaba quitar el adjetivo “judío” del ideologema nazi “Conspiración judeo-bolchevique”.

Entre otras cosas,  para no poner en peligro el lucrativo comercio armamentístico con Israel.

Uno de los periodistas con mayor frecuencia invitados a escribir en los medios alemanes es el “izquierdista” británico Paul Mason, quien no se priva de tachar de “capitulantes” a quienes critican el papel de la OTAN en Ucrania. 

 Como escribe Witt-Stahl, “difamar, desacreditar y denunciar” como “rojos” es la triada de la que se sirven los medios para neutralizar a cuantos ponen en cuestión la actual  militarización europea con el pretexto de la guerra de Ucrania: puro macartismo “made in Germany”. 

SUSAN WITT-STAHL
JOAQUÍN RÁBAGO