La muerte es “un maestro de Alemania” (Celan) - por Joaquín Rábago
La muerte es “un maestro de Alemania” (Celan)
Joaquín Rábago
“La muerte es un maestro de Alemania”, escribió en los años cuarenta del siglo pasado Paul Celan en poética alusión al holocausto del pueblo judío.
Las circunstancias han cambiado, Alemania es parte de la UE y al mismo tiempo el mejor aliado Israel, cuya existencia reconoce como su propia razón de Estado. Pero el negocio de la muerte continúa, y nunca con tanto éxito.
Si no, que se lo pregunten a Armin Papperberger, director ejecutivo del gigante Rheinmetall, que fabricó en su día armamento para el régimen de Hitler, utilizando para ello también fuerza de trabajo esclava.
Papperberger aprovechó la asamblea de accionistas de esta semana para ufanarse de que las acciones de la empresa se hubiesen disparado en bolsa nada menos que en un 2.000 por ciento los últimos diez años.
El beneficio operativo creció el año pasado un 60 por ciento, y los accionistas pueden esperar, según explicó, una subida del 42 por ciento en los dividendos. La industria de la muerte va viento en popa.
Y esto es sólo el comienzo, pues Rheinmetall prevé grandes inversiones en los próximos diez o quince años gracias a los contratos con el Gobierno de Berlín y de otros países europeos.
Las Fuerzas Armadas alemanas, al igual que las del resto de la UE, explicó el CEO de Rheinmetall, tienen que estar en condiciones de repeler un ataque ruso contra territorio de la OTAN, algo para lo que, según dijo sin aportar, sin embargo, ninguna prueba, Rusia se está ya preparando.
El negocio armamentístico es mientras tanto tal que Rheinmetall se propone abandonar todo lo relacionado con la producción civil para centrarse en lo que más beneficios genera.
En cooperación con la finesa Iceye, Rheinmetall provee a Ucrania imágenes satelitales de alta resolución y, según anunció también Papperberger, la empresa proyecta fabricar en la parte occidental del país carros de combate y motores para misiles.
Rheinmetall, ya activa en los Balcanes, en España, Suráfrica, Rumanía, Italia, Lituania, Gran Bretaña, Dinamarca y en el gran mercado estadounidense, se propone abrir nuevas fábricas en la propia Alemania.
La industria armamentística es, ni que decir tiene, una gran generadora de puestos de trabajo en un momento en que la industria automovilística alemana atraviesa una crisis.
Pero no es, por supuesto, la empresa de Düsseldorf la única beneficiada por las nuevas tensiones internacionales tanto en Europa como en Oriente Medio.
Otra grande del sector como es la bávara Hensoldt ha creado últimamente diez mil nuevos puestos de trabajo, a los que se han presentado mil aspirantes.
El proveedor berlinés de repuestos de carrocería de automóviles Pierburg empezará a fabricar también municiones para Rheinmetall y Diehl, empresa con sede en Brandemburgo, tiene previsto ampliar su plantilla.
Poco pueden hacer frente a todo ello los pocos centenares de pacifistas que se han manifestado últimamente en Berlín y otras ciudades alemanas bajo el lema de “Desarmar a Rheinmetall” y que anuncian un “verano antimilitarista”.