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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

La mano oculta de Rusia - por Joaquín Rábago

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La mano oculta de Rusia

 Joaquín Rábago

Caen drones ucranianos en Lituania, en Estonia, en Finlandia,  en cualquiera de los países vecinos de Rusia, y la culpa la tiene sólo Moscú, que  los ha desviado de su rumbo.

No se aceptan las explicaciones del Kremlin de que se trata de drones ucranianos que atraviesan el espacio aéreo de esos países de la OTAN antes de golpear sus objetivos en Rusia. Y que convierten a sus gobiernos, si lo consintieron, en participantes directas en el conflicto.

DRONES

Políticos y medios alemanes ven sólo la mano oculta de Rusia. El “imperialista” oso ruso está detrás de todo:  la guerra híbridas, los bots que difunden noticias falsas y propaganda del Kremlin, el crecimiento de la extrema derecha.

Moscú trata de desestabilizar al Gobierno de coalición de Friedrich Merz, sostienen los medios, y apoya a la ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD), el único partido parlamentario que aboga por mejorar las relaciones con Rusia y la reanudación de los suministros de petróleo de ese país.

Los rusos confían en el triunfo de AfD en las próximas elecciones regionales, como pronostican desde hace tiempo todos los sondeos, para tener un asIdero en el país, debilitar a cristianodemócratas, socialdemócratas y verdes y preparar el camino para la conquista del poder en Berlín. Ésa es la versión que uno lee o escucha continuamente.

Los recortes en las prestaciones en el Estado de bienestar, justificados por el aumento del presupuesto militar frente a “la amenaza rusa”, la idea de elevar hasta los setenta la edad de jubilación, la apreciación de muchos  de que el Gobierno se preocupe más de Ucrania que de sus problemas, nada de eso parece haber influido en el auge de Alternativa para Alemania. La culpa la tiene sólo Rusia.

El ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius,  habla una y otra vez de dotar Alemania del ejército convencional más poderoso del continente, y, ello con ayuda de Ucrania, cuya experiencia bélica quiere aprovechar Berlín.

BORIS PISTORIUS JUGANDO A LOS SOLDADITOS
BORIS PISTORIUS JUGANDO A LOS SOLDADITOS

No parece preocupar que todo ello alarme a quienes en Rusia mantienen vivo el recuerdo de cómo en la Segunda Guerra Mundial, los ucranianos del ultranacionalista Stepán Bandera, hoy héroe nacional de Ucrania, se aliaron a la Alemania de Adolf Hitler.

Uno de los mayores admiradores de Bandera es Andriy Melnyk, ex embajador de Ucrania en Berlín y actual representante de ese país ante las Naciones Unidas.

Su odio a Rusia es visceral, y así ha tenido últimamente la ocurrencia de proponer la expulsión de Rusia del Consejo de Seguridad de la ONU, de la que ese país es miembro permanente.

En su etapa de embajador en Alemania, Melnyk causó ya una fuerte polémica al calificar al entonces canciller federal Olaf Scholz de “salchicha ofendida” por criticar al Gobierno de Kiev, que se había negado a recibir al presidente alemán Frank-Walter Steinmeier.

Los ultranacionalistas ucranianos afeaban al socialdemócrata Steinmeier su supuesta proximidad a Rusia cuando ocupaba el puesto de ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de coalición de   Angela Merkel.

No menos escandalosas fueron sus declaraciones en las que negó que el ejército ucraniano de Stepán Bandera hubiese llevado a cabo matanzas de judíos y polacos. Varsovia e Israel protestaron enérgicamente por esas palabras. Pero la Alemania oficial sigue gritando frente a Rusia:  “!Slava Ukraini!”.

 

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
CHEMA TANTE

 

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