Mentiras e hipocresía - por Joaquín Rábago
Mentiras e hipocresía
Joaquín Rábago
Uno no deja de sorprenderse de la absoluta desfachatez y más flagrante hipocresía con la que mienten algunos políticos a ambos lados del Atlántico. ¿Acaso toman a los ciudadanos por idiotas?
Nada menos que Donald Trump, peligroso psicópata, se permite insultar a los iraníes, a los que califica de “trastornados” y de “escoria” y dice dudar de que vayan a cumplir sus compromisos con Washington. ¿Qué compromisos?
Todo ello al tiempo que afirma que Estados Unidos ha ganado la guerra que lanzó junto a Israel contra Irán, ha mandado al fondo del mar todos sus buques, destruido su aviación, diezmado su arsenal de misiles y que todos sus líderes están muertos.
Mientras tanto, su secretario de Estado, Marco Rubio, dice desde la Casa Blanca que los dirigentes iraníes “están locos”- ¿no aseguraba Trump que habían muerto?- y que se trata de un “régimen vicioso” dirigido por “clérigos chiíes radicales”.
A este lado del Atlántico, el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, recibe en Berlín y trata de “amigo” a su colega israelí, Gideon Saar, y dice que el “conflicto” con Irán y la guerra de Ucrania “nos han hecho ver que estamos unos de otros más cerca que nunca y tenemos intereses mutuos”.
Eso afirma el representante de un país de la UE a propósito de un Estado abiertamente genocida que detiene en aguas internacionales frente a las costas griegas a ciudadanos europeos, a los que trata de “terroristas”, y que con sus incesantes y letales bombardeos vacía y ocupa impunemente el sur del Líbano, haciendo trizas la tregua que había firmado con Beirut.
¿No se ha enterado tampoco ese político cristianodemócrata de los reiterados ataques de colonos y soldados israelíes no sólo a musulmanes, sino también a cristianos lo mismo en el Líbano que en Jerusalén o en la Cisjordania ocupada y de la profanación de sus más sagrados símbolos religiosos?
Y mientras con el ministro israelí es todo sonrisas, Wadephul exige a los iraníes que renuncien al arma nuclear y a su programa de misiles y abandonen su “política incendiaria” en el Golfo Pérsico como si fueran ellos y no Israel y Estados Unidos quienes han incendiado la región.
No es de extrañar ante esas palabras que el israelí se felicitara de la estrecha colaboración entre su país y Alemania en todos los campos: seguridad y defensa, lucha antiterrorista.
O que, a su vez, Wadephul dijera que experimentaba un profundo sentimiento de “humildad” ante el hecho de que la tecnología israelí esté sirviendo para proteger el espacio aéreo alemán. ¡Da asco!