El nuevo asesinato de un general ruso es sobre todo un acto de desesperación - por Joaquín Rábago
El nuevo asesinato de un general ruso es sobre todo un acto de desesperación
Joaquín Rábago
El asesinato, el lunes, en Moscú del general ruso Fanil Sarvarov parece un signo de debilidad política y un acto de desesperación más que otra cosa.
La acción terrorista, concebida con toda probabilidad por el jefe de los servicios de inteligencia militar de Ucrania, Kyrillo Budunov, será más bien un acicate que ratificará a Moscú en la idea de que debe rematar la tarea.
Y eso en su caso significa no descansar hasta conseguir la eliminación del que llama “régimen de Kiev”, que parece recurrir a tales métodos para demostrar al mundo que tiene aún cartas en la mano.
Pero si una acción de ese tipo puede provocar incluso un orgasmo en un senador estadounidense tan brutal e ignorante como Lindsey Graham, difícilmente va a impresionar al presidente Donald Trump.
Ningún sistema de defensa de un país frente al terrorismo es perfecto, como ha vuelto a demostrar lo ocurrido, pero en ningún caso parece que esa acción vaya a provocar tampoco un cambio de estrategia en Moscú si es que eso es lo que intentaba.
Estaba claro desde hacía tiempo que Ucrania recurriría a ese tipo de acciones tanto dentro como fuera de Rusia conforme avanzase la guerra y perdiera cada vez más territorio, pero sobre todo más soldados, principal objetivo de los estrategas militares rusos.
Ucrania tiene poco que ganar con estas acciones si no es algunos titulares en los medios de todo el mundo y algún vídeo en las redes sociales.
Pero no alterará el curso de la guerra ni la determinación del Kremlin de seguir luchando hasta la plena consecución de sus objetivos, que no son otros que la desmilitarización y la que llama “desnazificación” del país vecino.