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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

¿Peligra con la guerra de Ucrania la neutralidad suiza? - por Joaquín Rábago

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¿Peligra con la guerra de Ucrania la neutralidad suiza?

Joaquín Rábago

¿Se dispone Suiza a seguir los pasos de Suecia y Finlandia, renunciando a su tradicional “neutralidad armada” por culpa del clima militarista que se ha instalado en Europa a raíz de la invasión rusa de Ucrania?

FINLANDIA SUECIA SUIZA
FINLANDIA SUECIA SUIZA

¿Permitirán los ciudadanos helvéticos, quienes gracias a su democracia directa, a diferencia de otros europeos, pueden siempre votar en referendos los asuntos importantes para la sociedad o el país, que éste tire por la borda el  prestigio  ganado gracias a su status de neutralidad permanente?

Condición que le permitió entre otras cosas organizar dos importantísimas cumbres este-oeste (las de 1955 y 1985, esta última entre Ronald Reagan y Mijail Gorbachov) además de numerosas conferencias internacionales para la solución de conflictos.

La neutralidad suiza, iniciada a raíz de la derrota en la batalla de Marignano (1515), que supuso un revés para sus aspiraciones expansionistas,  se concretó durante las guerras religiosas de los Treinta Años (1618-1648) cuando, tras las masivas violaciones de sus fronteras, la Confederación Helvética estableció  un sistema común de defensa y prohibieron el paso de tropas extranjeras por su territorio.

Lo cual permitió que el país apenas se viera afectado por ese gran conflicto europeo además de beneficiarse económicamente proporcionando suministros militares y alimentos a las partes beligerantes.

Pero sólo casi un par de siglos más tarde, esa neutralidad armada que había sido hasta entonces sólo “de facto” pasó a ser una neutralidad “permanente y armada” con carácter de iure” por virtud del tratado de París de 1815.

SUIZA
SUIZA

Las potencias que derrotaron a Napoleón así lo  reconocieron en ese documento, convencidas de que una Suiza neutral contribuiría positivamente a modo de país tampón en el centro de Europa al equilibrio en un continente continuamente desgarrado por las guerras. 

Ese status, que entre otras cosas favoreció que se instalara en Ginebra la segunda sede de la ONU con varias de sus agencias o el Comité Internacional de la Cruz Roja, podría, sin embargo, peligrar de pronto por culpa de  los vientos bélicos que corren en el continente.

Así, ya en febrero de 2022, Suiza se sumó a las sanciones  de la Unión Europea contra Rusia, algo que sirvió al entonces presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para afirmar que Putin estaba totalmente aislado.

En algunos medios internacionales se interpretó ya entonces aquello como una erosión, un debilitamiento de la neutralidad permanente a la que se había comprometido solemnemente  Suiza.

A juzgar por las últimas  encuestas,  por culpa de la guerra y de las reacciones en los medios europeos contra el  invasor de Ucrania,   ha disminuido entre los suizos la sensación de seguridad mientras que se ha visto reforzado el deseo de tener un Ejército propio bien armado.

Al mismo tiempo, un 53 por ciento de los ciudadanos helvéticos se dice a favor de una aproximación a la OTAN, aunque sólo un 32 por ciento ven esa adhesión como opción deseable.

Según estos sondeos, un 87 por ciento siguen siendo partidarios fervientes de la neutralidad- menos que el 97 por ciento que había antes del comienzo de la guerra de Ucrania, mientras que un 53 por ciento duda de que pueda defenderse con credibilidad el actual status de “neutralidad armada”.

Pero como ocurre en otros países, hay también en Suiza  poderes económicos que,  a través de sus lobistas,  abogan por ponerle fin con el argumento de la seguridad   colectiva y de que no tiene sentido seguir creyendo en un viejo “mito”.

Otros tratan de erosionar la confianza en la neutralidad  permanente mediante la aproximación económica a la Unión Europea, últimamente una especie de OTAN bis,  y argumentan que si Suiza hubiesen sido parte de ese bloque, los EEUU de Trump no habrían aplicado a Suiza aranceles del 39 por ciento en lugar del 15 por ciento como a la UE.

Los más prudentes recuerdan,  por el contrario,  el importante papel diplomático que ha desempeñado siempre Suiza y sostienen que debería aprovecharse la aparente ruptura del hielo entre Washington y Moscú precisamente para potenciar ese rol internacional al que en ningún caso debería renunciar el país. 

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO

 

MANCHETA JULIO 25