Un plan artero para aislar a Hamás - por Joaquín Rábago
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Un plan artero para aislar a Hamás
Joaquín Rábago
El supuesto “plan de paz” que presentó el pasado lunes el presidente de EEUU, Donald Trump, no es otra cosa que un artero intento de aislar y acabar definitivamente con Hamás.
¿Qué otra cosa se podía esperar de un plan concebido por un criminal de guerra como el británico Tony Blair – recordemos Irak- y el principal cómplice del peor genocidio del siglo XXI?
El comportamiento absolutamente criminal del Estado sionista había terminado aislándolo no ya sólo en llamado Sur global, sino lo que era más preocupante para Israel, en Europa y últimamente también en Estados Unidos.
Y el plan del tándem Blair-Bush no parece otra cosa que un intento desesperado de dar la vuelta a esa situación con la ayuda de los “regímenes” árabes -y empleo adrede la palabra “regímenes”- que detestan y temen a Hamás a la vez que reprimen a sus propios pueblos.
Un plan cuya aceptación sería suicida para Hamás, a la que se trata así de desarmar, pero cuya ejecución amenazan, por otro lado, con frustrar los ministros más ultras de un gabinete de ultras: el de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir.
Y como explicó el director de la oficina de prensa de Hamás en Gaza, Ismail al Thawabteh, lo único que se busca es “legitimar la ocupación israelí y privar al pueblo palestino de sus derechos políticos y humanos”.
De parecida opinión es Ziyad al-Nakhalah líder de la Yihad Islámica Palestina, según el cual el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quiere lograr con ayuda de Washington lo que no ha logrado en dos años de guerra.
Lo que se busca, agrega, es “dinamitar toda la región de Oriente Medio y continuar la agresión al pueblo palestino”. Todo ello mientras se intenta socavar la solidaridad internacional para con ese pueblo martirizado.
Por el contrario, para los multimillonarios Trump y Blair, que sólo piensan en términos de negocios, se trata sobre todo de un proyecto inmobiliario consistente en levantar un resort de lujo sobre los cadáveres y las ruinas de la franja.
Como era de esperar, los países de la Unión Europea, así como los regímenes árabes aliados, expresaron inmediatamente su apoyo, pero también lo hicieron los gobiernos de Rusia, China y Turquía en lo que parece sólo una nueva muestra de “realpolitik”.
Mientras tanto, el presidente Trump se regodeaba calificando el día en que en que anunció su plan de “tal vez uno de los días más grandes en la historia de la civilización”.
Lo único positivo para los palestinos es que, si finalmente se cumpliese el plan, no se los terminaría expulsando de la franja como siempre ha pretendido Netanyahu.
Pero de autodeterminación de los palestinos, de la creación de un Estado propio, nada de nada. Una nueva traición a ese pueblo: como la declaración de Balfour de 1917.