¿Qué hacemos como colectivo, con los bulos? La mentira es un arma política muy poderosa - por Erasmo Quintana
Recientes de Erasmo en La casa de mi tía:
¿Qué hacemos como colectivo, con los bulos? La mentira es un arma política muy poderosa
Erasmo Quintana
Mezclar fanatismo ideológico con el odio ese que llamamos irracional, es de lo más explosivo. En estos momentos que vivimos hay un clima de lo más absurdo, asalvajado, y tendríamos que remontarnos a la época de aquel Golpe de Estado militar del 36 para encontrar algo que se le parezca. No me gustan mis semejantes. Tampoco a Platón le gustaba la conducta de los hombres. En cierta ocasión Diógenes entró en donde Platón impartía sus lecciones, y mostrando a todos un gallo desplumado, exclamó: ecce homo Platonis, “he aquí el hombre de Platón.” Las derechas políticas están tan frustradas y enfurecidas porque no pueden gobernar, que no hacen otra cosa que auténticos disparates. Lo malo de todo es que hay un pueblo que sigue a su dictado esas manipulaciones, cargando con el bulo intencionado y de la peor ralea.
Lo tristemente cierto es que, queramos o no, vivimos una atmósfera irrespirable con unos partidos, PP y VOX, ya extremoderechoso el uno, y un perfecto antidemócrata el segundo. Éstos no paran con el perpetuo insulto al Gobierno y quienes lo componen, faltos del respeto que en puridad se debe en personas civilizadas y con una mínima preparación intelectual. Así, en aquel Congreso de los Diputados no se debate -con dureza si hiciera falta-, pero con la cortesía y el respeto debido, utilizando en su lugar la pataleta de colegio, y el más espantoso ruido a los del Gobierno cuando están en el uso de la palabra. Puro odio es lo que está presente en aquel templo de la democracia, mientras que nunca hablan de lo que en verdad interesa a los ciudadanos de a pie. ¿Esa actitud -pregunto- es ingenua y sin doblez? Permítanme si digo que es algo sin duda intencionado, sobre todo, por parte del extremista VOX, que es antidemocrático por naturaleza, ya que el fascismo no ama la política de libertades; son todo lo contrario: utilizan esa libertad para llegar al poder, pero si lo alcanzan, se acabó las libertades democráticas y nace el dictador.
Otra realidad incuestionable es que vivimos tiempos convulsos que se manifiestan en todos los estamentos del país. Ahí tenemos lo que parece un problema importante con la Corona Borbona. No entramos ni salimos del tema, porque también aquí puede estar presente el bulo, tan de moda en estos tiempos. En toda época se utilizó la mentira, pero hoy cuenta con un poder impredecible: el bulo es muy poderoso, y esto lo saben, sobre todo, las derechas políticas de nuestra nación. Tan presente lo tenemos, que incluso con la aparición de la Inteligencia Artificial, también abunda sobre lo mismo, y ya no nos podemos fiar de todo lo que se nos ofrece y vemos. Tenemos ya una desconfianza tal, que lo ponemos todo en cuestión. Al menos yo no creo aquello que se nos ofrece. Por tanto, con la Casa Real y el actual supuesto problema de convivencia de la pareja Real, lo mismo: ya veremos: hay que ponerlo en cuarentena.
El emérito Rey Juan Carlos, tras las versiones de tensión entre su hijo Felipe VI y Letizia, ha mostrado una evidente preocupación. Cuando comenzaron a circular versiones sobre el supuesto distanciamiento de la pareja, se generó do un fuerte revuelo y múltiples interpretaciones en la opinión pública. Según lo que se comenta, la reacción del monarca emérito ante esta situación habría sorprendido a muchos, alimentando aún más la controversia sobre la relación dentro de la familia Real. Hasta el momento, no existe confirmación oficial sobre estos hechos, lo que hace se mantenga dicho tema en el terreno de la pura especulación. Mientras, un funeral en Madrid terminó con una escena que nadie se esperaba. Entre abrazos y lágrimas por la desaparecida Irene de Grecia, algo ocurrió con la experiodista, que dejó a todos en estado de shock dentro de la familia real. La infanta Elena no pudo callarse y se enfrentó directamente a Letizia en defensa de su madre. Un momento éste que rompió el protocolo, dejando al descubierto una fractura imposible de ser ocultada. El comportamiento de la Reina ha devenido en un problema grande dentro de la Casa Real, habida cuenta que la Reina Sofía ha sido objeto de más de un desplante de su nuera, llenos de soberbia; y su marido, el Rey, no ha sido capaz de plantarla en su sitio. La Reina Sofía viene sufriendo en silencio la conducta irrespetuosa y la avilantez de su nuera.
El Palacio de la Zarzuela guarda silencio oficial, pero los movimientos internos revelan un ambiente de crisis y tensión constantes. La expectativa crece sobre las posibles consecuencias que esta interminable confrontación puede generar en la agenda real y en su futuro político-familiar inmediato. Para muchos, el choque entre Felipe VI y Letizia es una clara llamada de atención sobre las presiones y desafíos que enfrenta una institución como la Corona, acostumbrada a la escueta discreción, ahora sacudida por el despliegue público de los conflictos internos que pueden captar el interés internacional. Concluyendo, la abrupta expulsión de la Reina Letizia del Salón principal de la Zarzuela, tras uno más de los rifirrafes con el Rey Felipe VI, marca inevitablemente un antes y un después en el transcurso de la vida en la Casa Real.
Las esperanzas de la institución de la Corona de España están puestas en la princesa Leonor, bella cara joven de la futura Reina. En contraposición, ahí tenemos a su madre, la reina Letizia, con su estrafalaria conducta en estos últimos tiempos, dando señales de que no anda bien. En un encuentro oficial, ha perdido los papeles refiriéndose a la ministra del Ejército, Margarita Robles, con lo de “estás loca”. Parece que dicha expresión no es propia de una Reina. Si tuviéramos República (sistema político que nada tiene de diabólico), el problema que se comenta tendría una fácil solución, pues el pueblo, que es soberano, lo arreglaría de inmediato votando en las urnas a otro político de más altura que el concernido malhechor.