RUSIA UCRANIA: Cancelar la cultura rusa en Ucrania - por Joaquín Rábago
RUSIA UCRANIA:
Cancelar la cultura rusa en Ucrania
Joaquín Rábago
Ya puede el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, proponer en su supuesto plan de paz que su país y la Rusia de Vladimir Putin desarrollen planes para enseñar el respeto a las minorías, su lengua y su cultura.
Las decisiones del Ayuntamiento de la capital del país, gobernada por el ex campeón de pesos pesados Vitalyi Klitschko, van en la dirección contraria, como denuncia la portavoz del ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajárova.
Así pretende eliminar placas que llevan el nombre de músicos, pintores y otros artistas rusos mundialmente famosos, entre ellos el del compositor Piotr Ilich Chaikovski.
“¿Es que les queda algo de vergüenza, no digo ya de moralidad?”, se preguntó Zajárova, quien añadió que ese tipo de acciones “desacreditan al país en todo el mundo”.
Al parecer, da igual que Chaikovski haya compuesto obras inmortales como el ballet “El lago de los cisnes” o las óperas “La Dama de Picas” o “Eugenio Oneguin”, basadas en las novelas homónimas del que muchos consideran como el más grande poeta ruso, Aleksandr Pushkin.
Otro a quien las autoridades de la capital ucraniana pretenden “cancelar” es Mijaíl Glinka, famoso compositor del siglo XIX, padre del nacionalismo musical ruso, a quien se deben óperas tan conocidas como “Una vida para el zar” o “Ruslán y “Liudmila”, basada también en un poema de Pushkin.
Por cierto que Glinka, aunque profundamente ruso, sufrió la influencia de la música tradicional de España, país donde vivió de 1845 hasta 1847, y que le inspiró obras como “Noche de verano en Madrid”, “Capricho brillante sobre la jota aragonesa” y “Obertura española número 2”.
También se ha “desmantelado” en Kiev, según denuncia Zajárova, el monumento en honor del gran escritor ruso de la época soviética Mijail Bulgákov, cuya obra maestra, traducida a muchos idiomas, es “El maestro y Margarita”, que, inicialmente censurada por las autoridades, se publicó de forma clandestina.
Menos conocido, al menos fuera de Rusia, es Viktor Vasnetsov, pintor especializado en temas mitológicos e históricos que ilustró numerosos cuentos de su país, cuya placa ha sido alterada para eliminar de ella la palabra “ruso”.
Son todos ellos víctimas del actual etnonacionalismo ucraniano, cuyo héroe principal es Stepán Bandera, político de extrema derecha que se alió con la Alemania de Hitler y fundó la Organización de Nacionalistas Ucranianos, la cual participó en varios pogromos, entre ellos el de Leópolis (junio de 1941), ciudad entonces polaca y hoy ucraniana.
El Ayuntamiento de Kiev ha cambiado además el idioma ruso de muchas de las placas que recuerdan a personalidades o efemérides históricas y ha cambiado asimismo el término de “Gran Guerra Patriótica” por el más neutro de Segunda Guerra Mundial.
Como dijo la portavoz del Gobierno ruso, Zajárova, “por mucho que se esfuercen los banderistas en reescribir nuestro pasado compartido, no lo conseguirán”.