Sólo se piensa en una guerra con Rusia - por Joaquín Rábago
Sólo se piensa en una guerra con Rusia
Joaquín Rábago
Leo en The Financial Times que el Gobierno polaco quiere obligar a los promotores inmobiliarios del país a reservar siempre algún espacio como refugio antiaéreo en los nuevos edificios que construyan.
https://www.ft.com/content/2382f486-46b0-460d-8f78-b7006b8ad5b4
Polonia, recuerda el periódico británico, ha sufrido varias invasiones rusas - ¿sólo de Rusia, no también de Alemania?- a lo largo de su historia y es hoy “objetivo preferente de la guerra híbrida” del Kremlin.
Y explica que ya el año pasado, el país estuvo a punto de sufrir una tragedia por un ataque con bombas a una línea ferroviaria atribuido a “supuestos” agentes rusos.
Nadie por supuesto en ese periódico piensa en la posibilidad de ataques de “falsa bandera”: la guerra hibrida sólo al parecer la practican los rusos, nunca otros servicios secretos como el británico o el ucraniano. Pero piensa mal, que acertarás.
A pesar de que Polonia dedica a gasto militar cerca del 5 por ciento de su PIB, como exige la OTAN y pocos países, sin embargo, cumplen, ha invertido hasta ahora muy poco en la protección de sus ciudadanos.
Y como declaró al FT un asesor del presidente polaco Karol Nawrocki, “tenemos que aumentar la resiliencia civil porque en los últimos años, Polonia se centró en la modernización de sus fuerzas armadas y se olvidó de lo otro”.
El Gobierno de Donald Tusk ha dedicado el equivalente de 3.800 millones de euros de su presupuesto anual a la construcción de refugios en las ciudades y a modernizar los ya existentes.
El alcalde de Varsovia ha anunciado a su vez el proyecto de convertir el metro de la capital en un refugio antiaéreo, dotado de mantas, camas de campaña y mantas, y capaz de dar cobijo a más de 100.000 ciudadanos.
Explica el Gobierno que para su plan de construcción de búnkeres frente a la “amenaza rusa” se ha inspirado en los que tiene ya Finlandia, el país con más kilómetros de frontera con Rusia.
Un país que fue durante décadas neutral y cuyo Gobierno, sin siquiera consultar a la población, decidió su ingreso en la OTAN, al igual que Suecia, en respuesta a la invasión rusa de Ucrania.
El resultado es que hoy los ciudadanos finlandeses, como los suecos, sin duda influidos por sus medios de comunicación, que no paran de hablar como los nuestros de “la amenaza rusa”, parecen hoy sentir un miedo cerval a Rusia que antes no tenían.
Y es que el Kremlin ve ahora también en los países nórdicos solo un enemigo, y además especialmente activo al servicio de la alianza militar de Occidente.
Como ocurre además en otros países de la OTAN, en Polonia se habla de la posibilidad de volver pronto al servicio militar obligatorio y, según los sondeos, una mayoría de sus ciudadanos parecen aceptarlo.
Pero a nadie entre nuestros preclaros líderes políticos se le ocurre pensar si no sería mucho mejor aceptar la propuesta rusa de crear una nueva arquitectura de seguridad en Europa que acabe definitivamente con la posibilidad de conflictos bélicos tan devastadores e inútiles como el de Ucrania.
Claro que la propuesta la hizo hace ya años Vladimir Putin, y ya se sabe que el líder ruso “siempre miente” y es además un “imperialista” irredento que sólo piensa en reconstruir la Unión Soviética y atacar, si se le deja, a la propia OTAN.