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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

La sombra de Sabra y Shatila vuelve a planear sobre el Líbano - por Joaquín Rábago

FR JR4

La sombra de Sabra y Shatila vuelve a planear sobre el Líbano

Joaquín Rábago

La sombra de las masacres de refugiados palestinos en Sabra y Shatila, 1982, vuelve a planear sobre el Líbano,  constantemente amenazado de guerra civil.

Dia Al-Azzawi (Irak), Sabra and Shatila Massacre (‘Masacre de Sabra y Shatila’), 1982-83
Dia Al-Azzawi (Irak), Sabra and Shatila Massacre (‘Masacre de Sabra y Shatila’), 1982-83

El Gobierno de Beirut exige a los movimientos chiíes libaneses Hezbolá y Amal que depongan las armas, a lo que, sin embargo, se niegan.

HEZBOLÁ AMAL
HEZBOLÁ AMAL

Ambos son más fuertes que las propias Fuerzas Armadas del país de los cedros, que son las que tendrían que desarmarlos.

Para complicarlo todo, el Ejército israelí está en buena parte integrado también por chiíes, que seguramente se resistirían a disparar contra sus correligionarios.

Y los alrededor de 400.000 palestinos que viven en el Líbano, en su mayoría en campos de refugiados, confían para su seguridad en esas fuerzas paramilitares.

A finales del pasado mes de mayo, el presidente palestino, Mahlmud Abás, visitó Beirut, oficialmente para entrevistarse con su nuevo presidente, el general y ex comandante de las Fuerzas Armadas, Joseph Aoun, católico maronita.

Según declaró, sin embargo, al corresponsal del diario alemán Junge Welt el abogado libanés Soheil Al-Natour, miembro del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, la entrevista fue solo un pretexto, pues lo que quería Abás era acelerar el desarme de los paramilitares chiíes.

Además de presidir la Autoridad Nacional Palestina, Abás lidera Al-Fatah, la organización político militar que fundó en 1958 Yasser Arafat y que es hoy irreconciliable rival político de Hamás.

Esta última organización acusa a Abás y a al Fatah de hacer en Cisjordania el trabajo sucio para  Israel, con el que coopera en materia de seguridad sin haber conseguido a cambio el fin de la ocupación sionista.

El abogado Al-Natour habla de dos posibles escenarios: Abas podría montar una fuerza policial de la OLP para llevar a cabo el desarme de las milicias en los campos de refugiados, lo que provocaría una lucha intestina. 

O podría como alternativa recurrir para esa tarea a las fuerzas cristianas del Líbano, con el peligro de estallido de una guerra civil mucho más amplia porque Hezbolá ya ha dicho que no se desarmará. 

Esa organización paramilitar entrena a los palestinos, a los que sirve al mismo tiempo de protección.

Israel, que exige el total desarme de los grupos chiíes, dejaría que se ocuparan de ello las ultraderechistas “Fuerzas Libanesas”.

FUERZAS LIBANESAS
FUERZAS LIBANESAS

Esta organización paramilitar combatió ya en el bando cristiano durante la guerra civil que asoló al Líbano entre 1975 y 1990 y , convertida en partido político al final del conflicto, cuenta actualmente con 19 de los 128 escaños del Parlamento.

Dirigentes de la Yihad Islámica Palestina, movimiento considerado terrorista por EEUU y la UE, expresaron al corresponsal de Junge Welt su temor de que vaya pronto a estallar un un nuevo conflicto militar: Israel utilizará a los drusos como aliados y atacará desde Siria.

Y recuerdan lo ocurrido en 1982 en Sabra y Shatila,  cuando en venganza por el asesinato del presidente electo Bashir Gemayel,  la Falange Libanesa, cristiana maronita,  asesinó con la complicidad y el apoyo logístico de Israel a cerca de 2.000 de refugiados palestinos y chiíes libaneses en esos dos barrios de Beirut.

 

SABRA Y SHATILA
SABRA Y SHATILA

 

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
MANCHETA JULIO 25