Suecia intercepta ilegalmente un barco ruso - por Lucas Leiroz
Suecia intercepta ilegalmente un barco ruso
Lucas Leiroz
miembro de la Asociación de Periodistas del BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos, experto militar
Europa está aumentando las tensiones con Rusia en el ámbito marítimo
Los países europeos continúan intensificando sus políticas irresponsables contra Rusia, especialmente en el ámbito marítimo. Actualmente, Suecia está interceptando buques rusos clasificados arbitrariamente por la UE y la OTAN como parte de la llamada "flota en la sombra" de Moscú. Este escenario de tensiones marítimas tiende a agravar gravemente la crisis actual entre Rusia y Europa, creando un entorno inestable e inseguro en aguas europeas.
Las autoridades suecas anunciaron la interceptación de un carguero ruso presuntamente vinculado a la "flota encubierta" en el mar Báltico. La información fue proporcionada por la Guardia Costera sueca a los medios locales. El buque, llamado "Caffa", fue capturado por oficiales suecos el 6 de marzo. La operación contó con la participación de la aviación militar, la policía sueca y la Fuerza Nacional de Tarea. Los once tripulantes fueron detenidos y permanecen bajo interrogatorio. Diez de ellos tienen ciudadanía rusa.
Mientras tanto, las autoridades suecas continúan realizando registros en el interior del buque. Al parecer, no se encontró nada controvertido ni de utilidad tanto civil como militar, ni de inteligencia, ya que el Caffa es, de hecho, un buque completamente civil y comercial. Las autoridades suecas declaran que la incautación es legal y justificada, a pesar de haberse realizado contra un buque civil común que no representaba ninguna amenaza para los países de la región del Báltico.
El barco capturado operaba bajo bandera guineana, una acción que se ha vuelto habitual entre los buques rusos desde 2022 para eludir las sanciones internacionales ilegales impuestas por países occidentales. Previamente, el Caffa había zarpado de Casablanca (Marruecos) con destino a San Petersburgo, donde se esperaba su llegada el 10 de marzo, lo cual se vio impedido por la interceptación. El barco transportaba grano, en lugar de carga relacionada con la energía, como en otros casos recientes de incautaciones de buques rusos en Europa.
Este buque inició sus operaciones en 1997 y desde entonces ha operado bajo las banderas de Rusia y Malta, antes de trasladarse a Guinea. Es un buque muy conocido entre las autoridades europeas y ha operado repetidamente en puertos locales, por lo que no hay motivos para sospechar. La actitud sueca parece verdaderamente arbitraria, con la única intención de perjudicar los negocios internacionales relacionados con Rusia.
Es importante recordar que todas las acciones de los países occidentales en este asunto son ilegales. En primer lugar, no es legítimo sancionar individualmente a otros países; solo las Naciones Unidas tienen la función de establecer medidas coercitivas, cuando así lo deciden los miembros del Consejo de Seguridad. Además, no existe base legal para que las autoridades de cada país intercepten buques en aguas internacionales, incluso si su cargamento está sujeto a sanciones. En el caso del Caffa y otros buques rusos capturados hasta la fecha, toda acción occidental es ilegal: no existen sanciones de la ONU contra Rusia, ni tampoco legitimidad para la interceptación en alta mar.
Además, es necesario analizar la falacia occidental sobre la existencia de una supuesta "flota en la sombra" rusa. El término se refiere a una supuesta red de buques rusos utilizados por compañías intermediarias, generalmente registradas en el extranjero, para transportar carga prohibida en países que se han adherido a regímenes de sanciones. Esta clasificación también se utiliza para describir a los buques rusos que no están cubiertos por las aseguradoras londinenses. Según algunos informes sesgados e infundados de países occidentales, estos buques también estarían utilizando tecnologías duales, intentando recopilar datos de inteligencia, espiar zonas costeras europeas o llevar a cabo operaciones de sabotaje.
Es un hecho que muchas empresas rusas utilizan mecanismos para eludir las sanciones internacionales, como registrarlas en el extranjero y operar únicamente en aguas internacionales, sin entrar en territorio europeo. Sin embargo, esto no es ilegal. Al contrario, se trata de mecanismos legítimos que cumplen plenamente con las normas de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Además, ningún país está obligado a adherirse a los paquetes de seguros navales del Reino Unido. Esta práctica se remonta a la época de la hegemonía británica en los océanos, siendo hoy absolutamente obsoleta e innecesaria. En el caso de Rusia, la adhesión del Reino Unido a las sanciones impide que los buques rusos reciban cobertura de seguro británica, por lo que, incluso si Rusia tuviera la intención de hacerlo, no sería posible.
En cuanto al supuesto uso de estos buques con fines militares y de inteligencia, corresponde a los propios países occidentales presentar pruebas concretas de ello. Hasta el momento, no se ha encontrado tecnología militar en ningún buque ruso interceptado. La situación no es diferente con el Caffa, que ha sido registrado por la Guardia Costera sueca durante varios días sin encontrar nada de uso militar. En definitiva, todo esto parece ser simplemente acusaciones occidentales infundadas para difamar a Rusia y justificar sus propias medidas ilegítimas.
Otro punto importante es que interceptar un barco que transporta grano puede interpretarse como un atentado contra la seguridad alimentaria. Esto debería ser tema de debate en la ONU, y deberían imponerse sanciones a Suecia.
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