El triunfo de Babis en Chequia pinta mal para Ucrania - por Joaquín Rábago
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El triunfo de Babis en Chequia pinta mal para Ucrania
Joaquín Rábago
El triunfo del multimillonario Andrej Babis en las elecciones legislativas checas pinta mal para Ucrania y preocupa muy especialmente a Bruselas.
Con un 35 por ciento de los votos, Babis se impuso, tras cuatro años en la oposición a la coalición Spolu del pro europeo primer ministro Petr Fiala, quien obtuvo solo un 24 por ciento.
Tercero quedó el llamado Partido de los Alcaldes (Stan), socio del actual Gobierno, con el 11,2 por ciento de los votos mientras que el cuarto puesto correspondió al de los Piratas (8,9 por ciento).
También seguirán ocupando escaños en el Parlamento de Praga el ultraderechista y xenófobo SPD (Democracia Directa), que logró el 7.8 por ciento, y el partido antiecologista de los Motoristas (6.8 por ciento).
El populista Babis sacó el año pasado a su partido del grupo liberal del Parlamento Europeo y pidió su admisión en el de Patriotas para Europa, al que pertenecen, entre otros, Fidesz del húngaro Viktor Orbán, el Partido de la Libertad de Austria o la Agrupación Nacional, de Marine Le Pen.
El mayor cambio político que podría esperarse del triunfo del que algunos llaman el Trump checo es la suspensión o al menos la reducción del apoyo militar y financiero a Ucrania.
El año pasado, la República Checa compró hasta un millón y medio de granadas de artillería para entregárselas a Kiev y, no contento con eso, septiembre, el gobierno saliente decidió un paquete anual de ayuda a Ucrania de 41 millones de euros hasta 2030.
Dinero que, según Babis, y muchos votantes parecen estar de acuerdo con él, habría estado mejor empleado en la resolución de los problemas del propio país.
Es la misma filosofía que la de otros dos gobernantes centroeuropeos muy críticos con la ayuda de la UE a Kiev como el húngaro Orbán o el eslovaco Robert Fico.
Babis deberá en cualquier caso tener en cuenta al presidente del país, Petr Pavel, un ex general de la OTAN adscrito al campo pro europeo, quien ya ha señalado que examinará muy de cerca la formación del próximo gobierno de Praga.
Su destacada carrera militar en la Alianza Atlántica no impide, sin embargo, a Pavel dar muestras de cierto pragmatismo, algo que siempre ha caracterizado a la cultura política checa.
Así, hace unos días, el Presidente instó a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, a relegar a un segundo plano su insistencia en recuperar los territorios ocupados por Rusia y centrarse en cómo poner cuanto antes fin a la guerra.
Es difícil escuchar tonos de la boca de otros gobernantes europeos que no sean los citados Orbán y Fico, lo que sin duda inquieta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, partidaria de la línea más dura frente a Moscú y de disciplinar a quienes disienten de ella.
Algunos analistas interpretan el resultado de las elecciones checas como un voto de protesta contra las elites de Bruselas y sus representantes en Praga. Es significativo que Babis deba su triunfo sobre todo a los votos de la periferia del país.
El problema es con quién gobernará Babis y sobre todo si lo hará con un partido racista, xenófobo y antigitano como Democracia Directa (SPD), que no oculta su intención de expulsar a los más de 375.000 ucranianos refugiados en la República Checa.