Ucraniano, a tortazo limpio - por Joaquín Rábago
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Ucraniano, a tortazo limpio - por Joaquín Rábago
La autora ucraniana de libros infantiles Larrissa Nizoj no parecer ser muy conocida fuera de su país, lo que no tiene por qué decir nada en principio de su calidad literaria.
A lo mejor tiene sobre todo que ver, como sugiere no sin sarcasmo, el periodista alemán Reinhard Lauterbach, con el hecho de que la autora ha decidido limitar conscientemente el alcance de su obra.
Y es que Nizoj es lo que se dice una fanática de la ucranización lingüística del país de Volodímir Zelenski, político cuya lengua materna era por cierto el ruso, que ahora, sin embargo, parece que detesta.
La poca difusión de sus relatos la compensa aquélla con sus radicales propuestas en materia lingüística.
Así, en recientes declaraciones a la televisión, la escritora abogó por educar a la juventud ucraniana de tal forma que se les autorice a “dar un tortazo” a los compañeros que se empeñen en hablar ruso.
Nizoj dijo que lo lamenta sinceramente por los adolescentes, pero es la única forma de que terminen aprendiendo sus padres, que siempre hablan ruso en casa.
“Quienes no han aprendido nada pese a los misiles (que dispara Rusia) tendrán que aprender sólo así (a tortazo limpio) que en Ucrania se habla solamente ucraniano” , afirmó la patriótica escritora.
Al que no quiera ser ucraniano, se le parte la boca, y ya está. ¿No nos recuerda esto aquello tan nuestro de “¡Pujol, enano, habla castellano!”?
Se puede objetar que es solo la opinión de una persona y que, por ejemplo, muchos de los refugiados que acoge Alemania a los que entrevistan los medios germanos se expresan en ruso y no en ucraniano.
Pero no es así, la ucranización de aquel país, algo al parecer tan propio de los “valores europeos” que defendemos allí con las armas, avanza de modo acelerada.
La lengua de Gógol, de Tolstoi, de Pushkin, de Chéjov, de Lérmontov, de Dostoyevski, de Serguéi Yesenin o Anna Ajmátova, se ha convertido en la Ucrania del ex cómico Zelenski en lengua de “parias”.
La ucranización obligatoria del país fracasó en los campos de batalla del Donbás, pero ahora se trata de hacerla realidad en las escuelas del resto del país que no han ocupado aún los rusos.
“Slava Ukraini!” (“¡Honor a Ucrania!”, como gritan con patriótico entusiasmo los verdaderos ucranianos. Y repiten a veces fascinados los dirigentes europeos. A uno eso le sonará siempre a nuestro viejo “¡Arriba España!”.