Vivimos tiempos incompresibles para un entendimiento razonable - por Erasmo Quintana
Vivimos tiempos incompresibles para un entendimiento razonable
Erasmo Quintana
Si ya el retruécano que ha protagonizado la venezolana, Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, que el impresentable psicópata, Donald Trump no ha puesto en la virtual sustitución del responsable máximo, presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, apartado de su cargo a cañonazo limpio, la interdicha le ha regalado su nominación de premio Nobel al presidente norteamericano en una actuación y acto que nunca se había dado y, por otra parte, habrá de verse si es algo que se puede hacer -entendemos que el premio es personal e intransferible- sin caer en la ilegalidad. La capacidad y el deseo natural por saber la verdad es un esfuerzo intelectual que nos deja solitarios, dando voces en el desierto.
Ahora, entre nosotros, salta la inevitable oposición de algunos profesores responsables de la ULPGC de concederle su mayor premio corporativo, el Honoris Causa, a la reina emérita Sofía de Grecia, no sabemos muy bien en razón de qué méritos en el ámbito universitario, o en qué materia haya destacado y vinculado a lo docente.
Si esto tiene un tufo a no sé qué, lo de nuestras autoridades en Las Palmas de Gran Canaria, opuestas frontalmente a quitar el nombre a la avenida del sátrapa Juan Carlos I y se restituya el primigenio nombre de Felo Monzón Grau-Bassas, “retrata” muy bien la genética de estos políticos del Ayuntamiento y Cabildo grancanarios a la perfección.
Un grupo de profesores universitarios presentó un escrito al Rectorado en el que se oponen a la “Investidura de la reina emérita Sofía, en duelo por el fallecimiento de su hermana Irene de Grecia, como Doctora Honoris Causa, nombramiento que se materializó este jueves en el Paraninfo de la sede institucional universitaria. Estaremos atentos para ver las repercusiones de todo esto. Desde otro ángulo Feijóo, por lo que estamos presenciando de él, me da la impresión de que no es todo lo inteligente que debiera. ¿Acaso no tiene la capacidad intelectual suficiente para saber que su cargante sobreactuación, insultando todos los días por un “quítame allá esas pajas” a Pedro Sánchez, es cosa que en vez de dar votos, los quita? Y por variar, ¿no piensa que a los potenciales votantes en los próximos comicios les interesa mucho más saber qué clase de política, qué proyecto de país es el suyo y de su partido, el PP, si llega a gobernar la nación española? ¿Tan cortitos de mollera son estos derechosos, herederos del franquismo?
Luego está lo de la complicidad de personajes que les suponíamos íntegros y consecuentes con los ideales que decían defender. Hay unos cuantos, entre ellos Felipe González, Corcuera, Alfonso Guerra, García Page... Al primero lo veo más ridículo y patético; somos de la misma edad y hubo un tiempo que creí en su integridad ideológica y personal. Nos tuvo muchos años engañados, pero él mismo se quitó el antifás y vimos sin pelos y señales en lo que se ha convertido durante estos últimos tiempos. Nunca ha sido un perfecto socialista, y lo que sí fue es un acabado impostor.
¡Ah! Benito Pérez Galdós, nuestro más ilustre paisano. En la faz de la tierra no hay un escritor tan menos conformista consigo mismo en la literatura. Tampoco hay ninguno que haya llegado tan lejos en la alianza entre la pasión de contar y el compromiso político, la furia contra la corrupción y la injusticia españolas, el amor por la libertad de los espíritus y los cuerpos, la educación emancipadora para todos, la simple decencia democrática que refleja una España soberbia e injusta que no acepta las reglas de una perfecta libertad. Son los mismos que aquéllos que no asumieron perder las elecciones que trajeron la Segunda República.
Desde el mismo día de aquella aciaga fecha en que se abrieron las urnas, la carcundia perdedora ya empezó con el intento de derribar a las izquierdas. El sistema que había establecido la burguesía terrateniente, aquella Iglesia Católica que el pueblo veía confabulada con la clase que lo oprimía; falangistas, Requetés, Guardia Civil, Policía Nacional, etc., así como todos los que vivían del trabajo de los más desfavorecidos de la sociedad, se habían movilizado sin complejo alguno. Éstos de ahora quieren lo mismo: continuar viviendo de las prebendas adquiridas, y el procedimiento, el libertinaje, el descontento y el “se hunde España”, un calco. Además, suyos son los medios privados de comunicación: Prensa, Radio y TVs Autónomas, así que como la RTVE se les escapa de su control y no la pueden manipular -a ésta la han convertido en la mata-bulos-, ahí los tenemos enrabietados y en interminable denuncia porque, dicen, es el órgano propagandístico de Sánchez y su Gobierno. Y por si todo era negro, ahí está el accidente ferroviario de Adamuz bajo sospecha de que ha sido intencionado. Hasta ahora 45 fallecidos, mientras se investigan las causas.
La verdad suele ser muy otra; ese medio público que es Radio Televisión Española, se ha convertido en el preferido de la sociedad que detesta los bulos y busca lo verídico. Ahí no se manipula y todas las opciones políticas tienen las mismas oportunidades de expresarse como lo hacen los que son cercanos al Gobierno. Es sin la menor duda un medio de lo más democrático.
En España, la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, juega un papel preponderante en la popular aceptación como “voluntad divina” el sufrimiento de los pueblos y su depauperación marginal. Está convertida en una eficaz arma a los intereses del Sistema, establecido en un Estado al que llaman democrático pleno y de derecho. Pero en realidad, el mejor que podía tener el Capitalismo.