Sobre la ocupación de viviendas, Ernesto Suñé Nicolás en EL OBRERO

El malvado interés económico ha reavivado magnificándola, la alarma injustificada ante el fenómeno okupa. La publicidad mentirosa de aseguradoras y de empresas de alarmas introduce con taimadas y obvias intenciones falsas ideas en la opinión. La inmensa mayoría de personas que se meten en viviendas porque el estado no les protege en su derecho constitucional, lo hacen en espacios deshabitados y, generalmente, propiedad de bancas y demás empresas que los mantienen vacíos por causas especulativas. En este sentido, Eduardo Montagut recomienda este claro y Útil informe que ofrece, Ernesto Suñé Nicolás en EL OBRERO. La solución al problema está clara: No se trata e medidas policiales, judiciales, represivas. Bastaría con que el estado respetara y acatara la Constitución






En NUEVA TRIBUNA, Ernesto Ruiz Ureta retoma un tema que no puede olvidarse. Grecia. Porque Grecia ha sido el escenario del más patente fracaso del austeritarismo neoliberal pero, además, de la más cruel y arrogante acción de los jinetes del Apocalipsisi de la Troika. Es que Grecia demuestra que, al final, el auteritarismo no funciona ni siquiera para lo que busca, el enriquecimiento de las clases poderosas. Porque están enriqueciendose de dinero de humo, porque están construyendo un mundo financiero de tramoya.
No creo que amenazar con el artículo 155 de constitución sea la solución.
Ernesto Ruiz Ureta insiste en un debate que no debe abandonarse, porque se trata de un asunto de supervivencia social. El artículo que señala en NUEVA TRIBUNA Francisco Morote, de ATTAC Canarias, parte de la premisa que nunca debe ignorarse: la cuestión de los ingresos de la gente, no solo es tema de justicia, sino de continuidad económica. Aunque la gente rica y la fatua teoría neoliberal se empeñen en ignorarlo, la realidad es que, si la población no puede pagarse la vida, toda la sociedad se derrumba. Incluyendo las personas afortunadas. En ese conteto, Ruiz Ureta profundiza en la reflexión sobre el Trabajo Garantizado TG y la Rent Básica Universal RBU, en un plano que yo identifico con aquello de lo deseable y lo posible. El ideal sería el pleno empleo. Pero, mientras tanto, la RBU es imprescindible.