Antonio Aguado, coherente veterano militante socialista recomienda este artículo, Y yo, Chema Tante, digo que todo el mundo tiene derecho a buscarse la vida y que, desde luego, Sergio del Molino sabe dónde tiene que hacerlo. Donde está la pasta, está claro. No me va a dular a mí, que no tengo de dónde rascar. Que te aproveche, Sergio.
Antonio Aguado señala en EL DIARIO una de los más significativas de la multitud de pruebas de solidaridad y de unión frente a la brutalidad terrorista. Que la violencia yihadista no responde a la voluntad ni al criterio de los pueblos musumanes queda de nuevo patente con este abrazo de sentimiento que le da el imán de Rubí al padre y a la madre de Xavi, el niño que formó trágica parte de las víctimas mortales en Las Ramblas. Y la bestia ignorante xenófoba que pretende culpabilizar a unos pueblos por los crímenes de una parte minoritaria, deberían tomar buena nota. Y yo, Chema Tante sibo proclamando: El Islam no es culpable.
En CTXT CONTEXTO Y ACCIÓN, artículo que señala Francisco Morote, de ATTAC Canarias. José Moisés Martín Carretero saluda el décimo quinto aniversario de la institución del euro, certificando el estrepitoso fracaso del sistema monetario que tiene de común poco más que el sombre y la divisa. Porque el gran problema es que estos cerebros económicos que nos gobiernan a la mayor gloria y provecho del neoliberalismo, parieron una moneda común sin los sistemas monetario y fiscal debidamente cooordinados. Y yo, Chema Tante, sostengo que, habida cuenta de que estos teóricos neoliberales de la Un ión Europea y de los gobiernos miembros, ni son tontos ni son ignorantes, hay que concluir que son unos ladinos de mucho cuidado. Porque han m0ntado todo este desastre con el objetivo claro de seguir enriqueciendo a quienes tienen el caldero.
Santos Padres “Canarios”, o el cristianismo en el norte de áfrica, o lo que es lo mismo entre los cannariis. La cristiandad en África, y por tanto en los canarios, que de allí procedemos a través de los que posteriormente se les dio por llamar guanches, desde el siglo XIV, pierde sus raíces en los mismísimos tiempos de los Apóstoles.
Son datos oficiales (Fiscalía General del Estado): entre 2007 y 2014 las agresiones de hijos menores a sus padres pasaron de 2683 a 6000. Pero no están incluidas, obviamente, aquellas cuyas víctimas no denuncian por miedo, segunda oportunidad, recato social (“¡qué dirán nuestros conocidos!”) o, si lo hicieron, al poco se arrepienten y las retiran cuando la ley interviene.