
Pascual Serrano en SPUTNIK y REBELIÓN trata sobre otra de las tantas mayúsculas miserias del neoliberalismo. Quizá una de las más abyectas, en un mundo infectado por la abyección. La manipulación especulativa de la salud, en general y de las vacunas, en particular. Lo señala Francisco Morote, de Attac Canarias. Y yo, Chema Tante, insisto en que el nivel de vileza que rebasa continuamente la maldad neoliberal es lo que hace a este Planeta inhabitable. El saqueo legalizado formalmente y legitimado teóricamente, alentado por los gobiernos felones e inexplicablemente tolerado por la gente es lo que justifica u8na vez gritar que el neoliberalismo mata.

Francisco Morote, de Attac Canarias recomienda este editorial de LA JORNADA sobre los ingentes beneficios que obtienen las empresas farmacéuticas con los medicamentos cuya investigación realizan en su mayor parte con financiación pública. Los mismos estados que luego compran los medicamentos a peso de oro, han inyectado el dinero necesario para obtenerlos. Un negocio redondo que con la historia de la covid-19 se ha hecho fabuloso. Y el editorialista de LA JORNADA reflexiona sobre todo lo que pudiera haberse hecho con todo el dinero que se están embolsando las y los accionistas de este negocio truculento. Y yo, Chema Tante, creo que tiene razón. Buena parte de las consecuencias de esta sindemia se hubieran paliado y hasta eliminado con esos recursos. Y otra vez la terrible historia de la estafa neoliberal a la que se prestan los gobiernos felones, incluyendo los del estado español y de Canarias: Se desmantelan y los sistemas públicos, por la vía del recorte presupuestarios. Y luego, con la excusa granuja de la cortedad de esos sistemas, se dedican los recursos restados a la iniciativa privada que, como no, remunera generosamente la operación. Se llama, directamente, corrupción. En el mundo, en la Europa de los Mercaderes, en este estado de derecha español y en el gobierno canario, formado ahora por cuatro partidos que se llaman progresistas.
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Yaiza Gorrín traslada en esta ocasión a la Comisión de Control su preocupación por la situación de la plantilla de Clece, que presta la atención sociosanitaria a domicilio, en cuanto a retribuciones y organización del trabajo, que repercute en los usuarios
