La regeneración no puede esperar - por Antonio Morales
A las 20:56, con nocturnidad y alevosía, justo dos minutos después de la votación que provocó el segundo fracaso de Mariano Rajoy en su intento de repetir como presidente del Gobierno, el Ministerio de Economía hizo pública su decisión de proponer al exministro de Industria, Comercio y Turismo José Manuel Soria para directivo del Banco Mundial. Lo que el fin de semana se intentó vestir como una “decisión técnica”, como un derecho fundamental de un funcionario, en realidad estuvo perfectamente cronometrado con la agenda política.
Como socialista, me hubiera gustado que mi Partido tuviera la mayoría absoluta para poder gobernar, por supuesto con nuestro ideario, recuperando valores perdidos y haciendo una verdadera política de izquierda.
Ahhh, dónde quedaron aquellos días de ebriedad y esplendor, ahítos de poder, exhibiendo la fuerza de su codicioso nacionalismo inmobiliario, las calles se asfaltaban a su paso, las tierras se recalificaban con solo mirarlas, mientras paseaban por amplias avenidas y auditorios dedicados a sí mismos, con un blasón de alcalde, de concejal, de parlamentario, recogiendo el adulamiento de los suyos, inmortales como chiquillos, perico y champám con chicharros fritos, y el pubis de lujo de alguna muchacha balcánica saliendo de una gigantesca tarta de cumpleaños.
El PP preconiza y quiere una patria a su medida: bienestar y privilegios para los de su clase, cuenta con el beneplácito y complicidad de algunos jerarcas, barones, gran baronesa de Andalucía y dirigentes a diferentes niveles del PSOE, empezando por el impresentable Felipe González con su “puerta giratoria”. Intolerablemente éste tipo de actos se consideran sólo poco éticos y no como deberían ser, ilegales.
El presidente del Cabildo participó en la apertura de las conferencias internacionales organizadas por el Consejo Consultivo de Flotas de Larga Distancia