El Supremo salva a Matas y sigue hundiendo la credibilidad en la justicia

Los leguleyos se explayan con las campanudas aseveraciones de costumbre: "el derecho es interpretación, lo que vale es la verdad procesal", pero los simples mortales seguimos pensando que cómo es posible que unos profesionales vean negro y, acto seguido, otros, formados en las mismas facultades, con los mismos -se supone- criterios jurídicos, vean la misma cosa, blanca. A los simples mortales, carentes de luces de ciencia jurídica pero cargados de sentido común, que debería ser la esencia de la administración de la justicia nos parece incomprensible que todos, prácticamente todos los casos que inspiran sospechas muy fundadas en política salgan libres y felices, al final de unos largos y costosos procesos. En resumen, la conclusión resulta palmaria: el sistema de administración de justicia no funciona.
Yo tengo que salir al paso, otra vez, de las manifestaciones triunfalistas y mendaces sobre la suùesta bonanza del negocio turístico canario. Vengan o no vengan más o menos turistas es Canarias, este negocio ni va bien ni puede ir bien. Por la sencilla razón de que está montado sobre la ignorancia supina y la codicia egoista. 
