La MERP respalda la unidad del El Pacto de Toledo



Por esta vez, Eduardo Montagut abandona su incasable esfuerzo porbuscar y presentar puntos de referencia histórica para el socialismo y ofrece en EL OBRERO una interesante opinión sobre un personaje al que la dureza de la ida política (dureza a la que contribuye el propio personaje) y de los acontecimientos globales han impedido aquilatar en su justa medida. La salida -voluntaria, según su partido, pero que es un cese, según ella misma- de Cayetana Álvarez de Toledo de su puesto de portavoz del partido mal llamado popular en el Congreso permite al fin hablar de ella y no de lo que hace. Yo, Chema Tante coincido, por los mismos motivos con la fascinación de Montagut por la aristócrata metida a fustigadora martillo de izquierdosos y separatistas. Es evidentemente cierto el alto nivel cultural y personalidad de la interfecta. Sin embargo, aprovecho para meter mi cuchara en el potaje de opiniones para decir que, en la mía, en mi opinión, el problema es que en el amplio bagaje cultural de Cayetana no se incluye la cultura política. Cayetana ha olvidado el papel de una diputada y, sobre todo, de una portavoz. Una portavoz no ocupa ese puesto para expresar su propia voz, sino el de su partido. Por eso, sus teorías de que la discrepancia no supone deslealtad, siendo ciertas, no son de aplicación en la función portavoceril.

En NUEVA TRIBUNA Juan Antonio Molina ofrece este sólido análisis sobre la personalidad franquista de Cayetana Álvarez de Toledo. Una personalidad, añado yo, Chema Tante, muy frecuente en la derecha de este estado español. Una derecha, más que heredera, continuadora del pensamiento de la dictadura. En cuanto a la Marquesa de Casa Fuerte, añadiré mi convencimiento de que, según su propia dialéctica, Cayeta es también hija de terrorista. Porque, lo dice ella misma, su padre militó en la Resistencia, cuando la ocupación alemana de Francia. Y es sabido que los nazis llamaban terroristas a los resistentes... El art´ciulode Molina lo recomienda el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado

Para las personas -evidentemente, no somos tantas como debiera que nos angutiamo ante le futuro que le espera a la Humanidad en las garra del neoliberalismo ecocida, desde luego, los resultados del COP25, no por eperados han ido menos decepcionantes. La codicia suicida y asesina del neoliberalismo ecocida, sí, como dice y repite Francisco Morote, de Attac Canarias, que señala el artículo de Víctor M. Toledo y el editorialo, ambos de LA JORNADA Ambos textos coinciden en que solamente la conjunción de los ámbitos oficiales, la ciencia y la ciudadanía organizada podrá frenar la hecatombe humana que va a causar el desastre climático. Pero, visto lo ocurrido en el COP 25 -cuyo único resultado ha sido el agrado de volver a verse y la cita para el próximo tenderete- parece que estamos muy lejos de encontrar las soluciones efectivas. Y para entonce, aterra pensarlo, quizá sea tarde

En este artículo que señala Francisco Morote, de Attac Canarias, en el mexicano LA JORNADA, Víctor M. Toledo relata con claridad otra de las insidiosas maniobras de los regímenes neoliberales para apropiarse y desvirtuar conceptos que creen que le pueden ser incómodos. Como no se puede ocultar a la gente el evidente deterioro del planeta como consecuencia directa de las doctrinas neoliberales, los gobiernos de las fortunas se han apropiado del concepto de la sustentabilidad, para hacer creer que se preocupan por mantener habitable el planeta, cuando en la realidad, tanto los gobiernos coo las grande empresas que kles mantienen siguen haciendo todo lo contrario.

Federico Aguilera Klink propone la reflexión sobre los conceptos "antropoceno" y "capitaloceno", sobre tres textos: Un informe de OXFAM de 2015 sobre la abismal diferencia entre las emisiones de carbon de los países ricos y de los países pobres; un artículo de 2017 de Omar Ernesto Cano Ramírez en ECOLOGÍA POLÍTICA y otro, de abril de este año, de Víctor M. Toledo, en el digital mexicano LA JORNADA. El asunto tiene su trascendencia, pues se trata de adjudicar las responsabilidades en el desastre ecológico que la actividad humana ha desatado en el planeta. Como dice el profesor Aguilera, el antropoceno -mejor dicho, la tergiversación del termino acuñado por Paul Krutzen en 2002- sostiene que "que todos los habitantes del planeta somos responsables del cambio climático, como si todos consumiéramos igual y todos generásemos la misma cantidad de residuos". En contraposición, con el capitaloceno se intenta poner la situación en la perspectiva real adecuada, para que sean las sociedades que han protagonizado la barbaridad y que se han aprovechado de ella, las que carguen con la mayor parte del coste de la reposición ambiental. Si ella fuera posible todavía, añado con amargura yo, Chema Tante. Y hay que resaltar esa conclusión a que llega Jason W. Moore, citado por Toledo, de que toda esta catástrofe ha sido desencadenada por la obsesión de conseguir el beneficio, a cualquier coste. Es el neoliberalismo, amigas y amigos, el quinto jinete.