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13:46h. Jueves, 19 de Octubre de 2017

Necesidad  de Orfeo, nuevo poemario de María Teresa de Vega - por Ana Beltrán

De la mano de Escritura entre las nubes nos ha llegado  el nuevo poemario de María Teresa de Vega,  un regalo para los amantes de la buena poesía. En este libro, que no es muy voluminoso, no hay ni un solo verso hueco; en ninguno se aprecia el más pequeño intersticio por el que desechar palabras banales.  

Necesidad  de Orfeo, nuevo poemario de María Teresa de Vega - por Ana Beltrán *

De la mano de Escritura entre las nubes nos ha llegado  el nuevo poemario de María Teresa de Vega,  un regalo para los amantes de la buena poesía. En este libro, que no es muy voluminoso, no hay ni un solo verso hueco; en ninguno se aprecia el más pequeño intersticio por el que desechar palabras banales.  

Necesidad de Orfeo engloba tres partes diferenciadas, cada una con sus correspondientes títulos.  La primera, bajo el epígrafe de Grímpola negra, presenta  una  serie de poemas de extraordinaria  belleza,  los cuales reflejan lo que la naturaleza entraña: pájaros, flores, lluvia, cumbres nubladas y fecundos valles... Y el pájaro. El pájaro al que se habla, el confidente.  Dicho así, pudiera parecer que se trata de un canto a la creación, que en cierto modo también lo es… Pero no es sólo eso lo que el verso encierra. Sin embargo, la autora estuvo muy acertada al “echar mano” de Orfeo. ¿Necesitaba de su impulso? Quién sabe… He aquí algunos versos del poema Respuestas: Tus perseguidores tienen necesidad de desmesura. / La urgente necedad los domina. / Odian los gritos con que  gritan, odian el silencio, odian las voces del tirano, / del compasivo, del tierno. Odian porque saben que odian. /   […] Seguimos siendo gente de inclemencia /. Memento mori es un poema  en recuerdo a los que ya se han ido: Se deshacen sus rostros, el aquietado corazón, las manos / que no anclan ya en el balcón que presidían, / […].

En la segunda parte, La llegada del dueño (aquí la autora recurre con frecuencia a Orfeo), hay cierta pugna entre el bien y el mal, o, si se quiere, entre lo placentero y lo enojoso, el desaliento y la esperanza. Algunos versos son más crudos, pero  hay otros en los que una rosa se transforma, se convierte en “los labios que en el carmín florecen”, lo que no deja de resultar  enternecedor.  Estoy convencida de que, sea cual sea la percepción que cada cual pueda tener de estos versos, hay algo que no puede escapar al lector avezado: la calidad de los mismos, donde, como en este verso del poema Señales,  aparecen “lo bello y lo bueno entreverado!”  Del mismo poema son los que siguen: Y el crimen más horrible, mujer, / asesinada Eva, ¿por qué sigues aquí?  

Música acuática, tercera y última parte, sólo nos brinda dos poemas, pero ¡qué poemas!... Son tan hermosos que parecen increíbles; dejaré, pues, que hablen los propios versos.  De  Mujer y amor extraje los siguientes: Resistimos las manos. / Nítida realiza la mano las caricias borrosas / que se sueñan. / Nítida la mano tantea el mundo / mientras vive, al final del delta azul / de las caricias acabadas /.  De ¿Quién eres? cogí estos otros: Criatura con  memoria de luz, / en tu cielo está la historia del atardecer / y la vivacidad del alba, su entreabierta dulzura /.  Con los siguientes versos acaba este poema: Sin embargo ¿qué tienen el Hombre y la Mujer / que los supera?

Necesidad de Orfeo… un libro necesario.    

María Teresa de Vega

 

* En La casa de mi tía por gentileza de Ana Beltrán