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lunes, 05 de diciembre de 2022 21:43h.

José Luis Porcuna (CERAI): “Por cada persona que muere de hambre al día en el mundo, los estados invierten 100.000 dólares en la compra de armamento”

José Luis Porcuna Soto, presidente del Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional, experto en Agroecología, reflexionó de este modo en RADIO SAN BORONDÓN sobre la problemática alimenticia y sobre los productos sobre los que pesa la sospecha de ser nocivos para la salud y el medio ambiente y sin embargo no son apartados de la comercialización. "Canarias viviría una auténtica revolución que pondría boca abajo el actual sistema si se consumieran los productos locales, de época y ecológicos",  señaló

José Luis Porcuna (CERAI): “Por cada persona que muere de hambre al día en el mundo, los estados invierten 100.000 dólares en la compra de armamento”

 Canarias viviría una auténtica revolución que pondría boca abajo el actual sistema si se consumieran los productos locales, de época y ecológicos, señaló


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SB-Noticias.- José Luis Porcuna Soto, presidente del Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional, experto en Agroecología, reflexionó de este modo en Radio San Borondón sobre la problemática alimenticia y sobre los productos sobre los que pesa la sospecha de ser nocivos para la salud y el medio ambiente y sin embargo no son apartados de la comercialización.

 

Para el experto, el problema de nuestro déficit democrático empieza en la escuela, puesto que desde temprana edad los niños deberían empezar a reconocer cuestiones tan básicas como la cultura, la idiosincrasia de su lugar, la importancia de una agricultura ecológica para cuidar la salud, pero también para saber cuál es nuestro marco legislativo para asegurarnos de que los intereses legítimos de muchas empresas multinacionales tienen un control por parte de la administración para evitar que lleguen los riesgo a los ciudadanos.

En este sentido, recuerda que hubo una conquista social trascendental que parece que se ha olvidado como fue el tratado de Maastricht, en cuyo artículo 130.2 se recoge nítidamente el principio de precaución y que establece algo tan importante como que el ciudadano para evitar una cosa que pudiera ser nociva para la salud o el medio ambiente no tiene que demostrarlo, sino que es la empresa que comercializa o que tiene intereses en una tecnología quien tiene que demostrar que su actividad no es nociva.

Por tanto, el ciudadano no tiene que demostrar nada sino que tiene que exigir que las empresas demuestren que sus producciones no son nocivas ni para la salud, ni para el medio ambiente, sin embargo, por culpa de ese déficit democrático que hemos mamado, ni nosotros los ciudadanos, ni los políticos, ni los investigadores estamos acostumbrados a pensar de esa manera.

“Pensar que la democracia consiste en ir a votar cada cuatro años es la concepción más triste y pobre de la democracia, porque la democracia lleva implícita la transparencia de las instituciones, la transparencia de los contratos, el poder consultar a los ciudadanos, por tanto la democracia hay que desarrollarla y construirla cada día”, aseguró el profesor, quien entiende que por culpa de ese déficit democrático en nuestro país el ciudadano se ve desprotegido y en muchísimos casos avasallado por tecnología y por empresas, de modo que Maastricht, que fue una gran conquista social para toda Europa, queda como si de un cuadro colgado se tratara, porque sus tratados no se aplican en muchas ocasiones ni de manera coherente ni eficiente.

Porcuna Coto explicó que desde pequeños nos han inculcado en que nuestras protestas queden en el aire, razón por la que entiende que el país necesita menos denuncia y más enunciar problemas y sus soluciones. Por ello, utilizando la frase del profesor Esquina “nuestros carro de combate tiene que ser el de la compra”, dijo que Canarias cuenta con las herramientas idóneas para el abastecimiento alimenticio si se primara el consumo de productos locales o de cercanía, productos de época y ecológicos, porque ese posicionamiento conllevaría una auténtica revolución en las islas poniendo además boca abajo al sistema de abuso en la alimentación, lo mismo que ocurriría se produjera un verdadero cuidado de las semillas locales.

El profesor universitario llamó la atención también sobre el hecho de que en el actual mundo se produzcan 40.000 muertes diarias por hambre, según establece la FAO, mientras que la cantidad que se invierte diariamente en cuestiones como compra de armamento se eleva a 100.000 dólares por cada muerto de hambre, razón por la que insiste en que gran parte de lo que nos ocurre tiene mucho que ver con ese déficit democrático del que habla y con el hecho de que nuestra especie ha perdido el sentido de la propia especie.

En este sentido, José Luis Porcuna reflexiona sobre el hecho de que todos los ciudadanos hablan todos los días de la ruina de país que nos está quedando por culpa de la especulación con la deuda pública en los mercados, algo que como es lógico tiene una trascendencia importante, pero entiende que igualmente se debería hacer otro razonamiento como que buena parte de nuestra riqueza la hemos conseguido porque hemos mantenido primas de riesgo en los países pobres que adeudaban dinero a España, luego hablamos de que hoy se genera riqueza en gran parte del mundo a costa de empobrecer extremadamente a la gente.

Por tanto, considera muy importante que se entienda que nuestra manera de vivir y de consumir crea pobreza, de modo que cada uno de los países desarrollados solo con nuestra manera de vivir están matando indirectamente a millones de personas en el mundo a las que se condena a la pobreza y la miseria más absoluta.