20 Años de la publicación de «The Oil Depletion Protocol» Entrevista con Richard Heinberg
20 Años de la publicación de «The Oil Depletion Protocol»
Entrevista con Richard Heinberg
15/15/15
(Traducción de Manuel Casal Lodeiro revisada por Mark H. Burton.)
Este año se cumplen dos décadas de la publicación de The Oil Depletion Protocol: a Plan to Avert Wars, Terrorism and Economic Collapse, el libro publicado por Richard Heinberg en 2006, a partir del protocolo ideado por el geólogo Colin Campbell y posteriormente perfeccionado con Kjell Aleklett. Dicho protocolo, denominado de Uppsala o de Rimini, básicamente diseñaba un sistema por el cual los países importadores de petróleo reducirían progresivamente sus niveles de consumo de petróleo para adecuarlos al ritmo de declive de los niveles de extracción (3% anual por aquel entonces). 15/15/15 conversa con Heinberg para valorar la situación actual de la geopolítica del petróleo a la luz del protocolo y la vigencia de su propuesta.
15/15\15: Se han cumplido veinte años desde la publicación de tu libro, Richard. Sobra decir que las guerras y otros conflictos por el petróleo y la energía, lejos de evitarse, están acelerándose. En unos casos quizás con motivaciones energéticas más explícitas que otros, pero Ucrania, Groenlandia, Venezuela, Irán... parece que lejos de un plan para evitar las guerras por el petróleo alguien se ha encargado de trazar planes para promover dichas guerras, en beneficio propio, por supuesto. ¿Compartes este análisis y que tu libro, en ese sentido, no ha sido atendido?

Richard Heinberg: Por supuesto. A mí no me sorprendió que no se adoptase el protocolo: era un plan que sólo podrían poner en práctica aquellos países que priorizasen la sostenibilidad a largo plazo sobre el beneficio a corto. Y hoy día lo que tenemos son sistemas políticos y económicos que persiguen la ganancia a corto plazo en prácticamente todos los asuntos.
15/15\15: Así que la clave es la visión política a largo plazo. Sin ella ¿no hay nada que hacer? Si falta, ¿podría decirse que estamos condenados?
R.H.: "Condenados" es una palabra muy fuerte. Creo que podríamos dejarlo en que el camino que tenemos por delante estará cubierto de más víctimas, humanas y no humanas.
15/15\15: Durante la etapa de incremento de los niveles de extracción de cualquier recurso no renovable (valga decir durante el lado izquierdo, de subida, de la curva de Hubbert), el libre mercado no parece tener problema, pero durante la etapa de declive el capitalismo no sirve y hay que regular y planificar el declive para que no surjan gravísimos problemas. ¿Es esta idea la que está detrás del protocolo?
R.H.:Sí, lo has explicado muy bien. Aun así, en la fase de declive de la extracción del recurso, el capitalismo dispone de medios para encontrar un beneficio para unos pocos, incluso si ello implica dejar en la miseria a la mayoría.
La mejor solución para la fase de declive de los combustibles fósiles es racionar lo que queda. De ese modo, evitamos la lucha, la injusticia en el reparto y los desabastecimientos de combustible, que pueden ser letales. El mejor sistema de racionamiento de energía que conozco son las TEQ, las cuotas negociables de energía, de las que hablo en el libro.

Refinería israelí en Haifa atacada por un misil de represalia iraní el 19 de marzo. Fuente: Wikimedia Commons.
15/15\15: Que a nosotros nos conste, solamente Portugal —a nivel parlamentario, no ejecutivo— aprobó el protocolo que promovía tu obra, con nulos efectos en la práctica. ¿Sabes si alguna otra entididad estatal o privada lo asumió? ¿Alguna que lo hubiese llevado a la práctica?
R.H.: Unos pocos municipios de EE. UU. y de otros países, como Oakland, en California, aprobaron resoluciones asumiéndolo, en principio, pero luego no realizaron ningún esfuerzo para ponerlo en práctica. Pero es comprensible, porque el protocolo estaba pensado para ser aplicado a escala nacional.
15/15\15: Supongo que a la escala local es más sencillo hacer planes para la resiliencia. ¿Conoces algún ejemplo que puedas mencionar de ciudades que tengan en marcha planes de resiliencia?
R.H.: Hay numerosas ciudades con planes para la resiliencia: Manchester, en el Reino Unido; Rotterdam, en los Países Bajos; Rio de Janeiro, en Brasil; así como Singapur o, en los EE. UU., Nueva York, San Francisco y Nueva Orleáns. Con todo, habría que tener en cuenta que muchos de estos planes para la resiliencia se centran sólo en una o dos amenazas potenciales, como por ejemplo la subida del nivel del mar, mientras dejan de tener en cuenta la policrisis multidimensional. Aunque contar con estos planes es mejor que nada. Por algún sitio hay que empezar.
15/15\15: Una característica muy notable del plan era que no hacía falta un acuerdo internacional: que un único actor que lo firmase y llevase a cabo se vería beneficiado inmediatamente. ¿Puedes explicar esto y por qué Portugal no lo aplicó? No sé si estuviste en contacto con las fuerzas políticas que lo promovieron.
R.H.: En el caso de los países exportadores de petróleo, poner en práctica el protocolo aseguraría una disponibilidad continuada y fiable de recursos petrolíferos, eso sí, en niveles que se irían reduciendo progresivamente. Esto permitirá una planificación de largo alcance. Si no se hace así, la tendencia es planificar el futuro como si los beneficios económicos del petróleo fuesen a ser permanentes, y cuando llega la caída de la producción, los pilla por sorpresa, desprevenidos. De hecho, debería resultar obvio que el petróleo es un recurso que se está agotando y que sus beneficios económicos son temporales. Deberíamos planificar de acuerdo a eso.
Para los países importadores, el protocolo también ofrece una hoja de ruta con la que planificar. Estos países harían bien en empezar a racionar los combustibles, tal como han comezado ya a hacer algunos en respuesta a los cortes de suministro a consecuencia de la guerra entre EE. UU./Israel/Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz.
En cuanto a la renuencia de Portugal a poner en práctica el plan, probablemente sea debido al deseo de competir económicamente con otros países que estaban creciendo a base de quemar petróleo.
15/15\15: ¿Ahora es tarde para este protocolo o crees, por contra, que es más urgente que nunca? ¿Crees que se debería actualizar en alguno de sus puntos? Campbell falleció hace unos años pero no sé si Aleklett o alguna otra persona o institución académica o activista ha seguido trabajando por mejorarlo.
R.H.: No conozco ningún trabajo en marcha para mejorar el protocolo, aunque estoy seguro de que se puede hacer. Una crítica que se le ha hecho, por ejemplo, es que si se adoptase el protocolo, la tasa de reducción en el uso del petróleo no sería suficiente para evitar un cambio climático catastrófico. Y estoy de acuerdo con esta crítica. Sin embargo, la tasa de declive indicada en el protocolo supondría una gran mejora con respecto a la tendencia actual a nivel mundial de incrementar la utilización de petróleo.
Actualmente existe una iniciativa para conseguir apoyo internacional y poner en marcha una Iniciativa para un Tratado de los Combustibles Fósiles, que pretende abordar las emisiones de carbono, la equidad y el tema de la energía renovable. De todos modos, no tengo claro si el tratado que proponen incluye un sistema claro y sencillo para una reducción por etapas de la extracción de combustibles fósiles y para el racionamiento de las cantidades que aún se produzcan. El web de la organización es bastante vago al respecto, aunque es el punto en el que precisamente más claridad se necesita. Estoy convencido de que el tratado se reforzaría enormemente si se incluyese el Protocolo para el Agotamiento del Petróleo en sus cláusulas.
15/15\15: ¿Qué acciones habéis llevado a cabo para promover su implantación durante estos 20 años?
R.H.: Debo admitir que mis esfuerzos en este sentido se quedaron encallados allá por 2010. Sigo haciendo referencia al protocolo en lo que escribo, pero la verdad es que no puedo decir que tenga mucho éxito como activista político.
15/15\15: ¿Se debería ampliar el protocolo a otras materias primas energéticas o a los minerales críticos para la llamada Transición energética?

Subida brusca de precios del petróleo tras el comienzo de la guerra en Irán. Fuente: Wikimedia Commons.
R.H.: Sí, debería verse el protocolo como una plantilla que podría aplicarse a todos los recursos no renovables, incluso a la arena, que resulta esencial para el cemento y los semiconductores. Ciertas calidades de arena se están agotando y deberían racionarse. El protocolo sugiere un mecanismo para poner en marcha medidas que lo hagan.
15/15\15: Hablando de esto, la Agencia Internacional de la Energía ya hace tiempo que viene recomendando a los países de la OCDE que acaparen dichos minerales. Esto es lo opuesto a lo que defiende tu libro, ¿no es cierto? Ese tipo de actitudes, en el fondo, es lo mismo que estamos viendo con la política imperialista de Trump, ¿no crees? Y la UE parece que camina hacia ahí, militarizándose con la excusa de Rusia pero con los ojos puestos en los recursos de África: uranio y otros minerales, producción de hidrógeno, etc. Es decir, las instituciones internacionales ¿están haciendo lo contrario de lo que debería hacerse para evitar guerras, y por tanto convirtiéndolas en inevitables?
R.H.: Sí, y eso es, una vez más, culpa de nuestros sistemas económicos y políticos. La gente que toma las decisiones, ya sea en la esfera empresarial o política, persigue mantener el crecimiento, pero le da poco o ningún valor al bienestar de la Humanidad a largo plazo. Quienes deciden están asumiendo que haciéndonos más ricos ahora, vamos a crear oportunidades para nuestros descendientes, principalmente en forma de nuevas tecnologías. Pero si el agotamiento de recursos, la contaminación y la destrucción de la Naturaleza continúan por el camino que llevan, a lo que se enfrenta nuestra descendencia es a un futuro horrible incluso aunque tengan acceso a tecnologías maravillosas. De hecho, la mayoría de las tecnologías que se están desarrollando van a fallar en el contexto que se está desplegando. Cuando la estrategia del "hacerse rico ahora" se topa con sus límites, la tendencia de la élite es acaparar, lo cual crea más inequidad y desabastecimientos. La solución consiste en compartir de modo equitativo por medio del racionamiento, al tiempo que se reduce la población y el consumo global.
15/15\15: Países como España han decidido aprobar medidas conyunturales para paliar la subida de los combustibles y de los fertilizantes como consecuencia del ataque israelí-estadounidense sobre Irán, y otras de carácter estructural pero que simplemente apuntan a acelerar la instalación de eso que llaman energías renovables. Pero estas energías dependen del petróleo, luego su instalación masiva sin poner freno al crecimiento en el consumo de petróleo ¿ayuda realmente a reducir nuestra dependencia? Por ejemplo en el plano de agricultura no sirve de nada instalar eólicos o fotovoltaica si lo que te falta son fertilizantes nitrogenados.

Panel que muestra la subida de los precios de los carburantes en una gasolinera alemana el 8 de marzo de 2026, una semana después de haber comenzado los ataques sobre Irán. Fuente: Wikimedia Commons.
R.H.: El actual pico abrupto de precios del combustible diésel lo más probable es que suponga un obstáculo significativo a la construcción e instalación de renovables, así como un factor que incrementará el coste de los alimentos y de muchas otras cosas. La gente suele olvidar que, a pesar de todos los paneles solares y aerogeneradores, el trabajo pesado en la economía mundial se sigue realizando principalmente a base de gasóleo.
15/15\15: Es la sangre de la economía mundial, como dicen algunos. Y sin suficiente circulación sanguínea, los nutrientes no pueden llegar a todas las partes de un sistema, y este se aboca a la muerte. ¿Es así de grave nuestra situación?
R.H.: Nuestro modo actual de vida no va a sobrevivir al final de los combustibles fósiles, pero de todos modos es que ya supone un enorme problema en sí mismo. Tenemos que ser capaces de visualizar otros modos de vivir en el planeta, modos que reconozcan los límites y la importancia vital de todas las demás especies.
15/15\15: ¿Crees que lo que se está impulsando en muchos países es realmente una Transición Energética?
R.H.: Un plan para realizar una transición energética de verdad se ocuparía de la cuestión de la escala. El problema que tiene actualmente la Humanidad no es simplemente que estemos usando las fuentes de energía equivocadas, sino también que estamos usando la energía a niveles insostenibles. Con independencia de las fuentes energéticas que elijamos, no vamos a ser capaces de seguir utilizando tanta energía como utilizamos ahora más allá de unos pocos años, puede que décadas. Cuando miramos a los siglos por venir, resulta evidente que todas las fuentes energéticas imponen costes ambientales y humanos que aumentan a medida que aumenta el consumo de energía. Un hipotético futuro solar o nuclear, a los niveles actuales de consumo energético, necesitaría más minerales o uranio de los que se pueden extraer siendo realistas. El reciclaje ayudaría, claro, pero también existen límites al reciclaje. Al final, la principal solución a nuestros problemas energético y climático reside en encontrar una forma de utilizar menos energía pero haciéndolo de una manera que permita a la Humanidad adaptarse gradualmente. Y eso es lo que el protocolo haría. Eso sería una transición energética realista. Asumir que vamos a seguir consumiendo tanta energía como ahora, sólo que de fuentes alternativas, y que vamos a seguir aumentando el consumo a medida que la economía crece, no es realista. Es una transición energética imaginaria que está condenada a seguir existiendo únicamente en la imaginación.
15/15\15: Así pues, ¿podríamos decir que la característica definitoria de una verdadera Transición Energética no es que sea hacia la energía renovable sino, en primer lugar, hacia menos energía?
R.H.: Bueno, en realidad son las dos cosas. Tenemos que reemplazar los combustibles fósiles con energía renovable, pero también reducir el consumo de energía. Al final, la energía renovable de la que dependeremos puede que no sea de alta tecnología; puede que sea low-tech, por el mero hecho de que es la que resulta posible a largo plazo.
15/15\15: Y el hecho de que sea tan incoherente la política energética que supuestamente nos va a librar de consumir petróleo, ¿está favoreciendo una reacción imprevista que acaba beneficiando al negacionismo o a las industrias de la energía fósil?
R.H.: En mi opinión, la principal respuesta pública a estas medidas es un cinismo cada vez más profundo. Lo que necesitamos es obvio: reducir la extracción y la quema de combustibles fósiles. Lo que tenemos, en cambio, es una discusión sin fin acerca de cómo hay que hacer eso sin dañar a los países productores de petróleo que dependen de los beneficios de los combustibles fósiles ni a los accionistas de las empresas petroleras ni a la gente de los países que aún no han caído en la adicción a altos niveles de consumo de petróleo (después de todo, necesitan la oportunidad de desarrollarse). ¿El resultado de todo esto cuál es? Que consumimos más combustibles fósiles, no menos. La gente ve esto y concluye que la clase política es inútil y que nos está llevando al despeñadero, lo cual es bastante cierto.
15/15\15: ¿Cómo está la situación en EE.UU. actualmente al respecto del debate sobre la necesidad de abandonar los combustibles fósiles y, por tanto, el crecimiento económico? ¿Ha habido avances significativos en el discurso político o social, o quizás retrocesos?

Richard Heinberg hablando en el Senado de Puerto Rico, el 27 de agosto de 2013.
R.H.: Ese debate está mucho más avanzado en Europa que en los EE. UU. Aquí sólo tenemos dos grupos en la conversación sobre energía y economía: el primero (que es el que actualmente controla el gobierno) cree que los combustibles fósiles son buenos y que tenemos de sobra para promover una expansión económica sin fin; el segundo cree que los combustibles fósiles son malos pero que los podemos cambiar fácil y rápidamente por otras fuentes de energía y seguir haciendo crecer la economía, y que sólo hace falta decisión política. Ambos grupos consideran que el crecimiento económico es bueno y esencial. La realidad obvia de que el crecimiento económico no puede seguir mucho más en un planeta finito sólo es reconocida por una diminuta minoría a la que nunca se oye en los debates políticos.
15/15\15: Y eso supone el caldo de cultivo perfecto para el imperialismo: crezcamos a toda costa, incluso a costa de otros países y de las generaciones futuras. Incluso para el campo progresista y pro-renovables.
R.H.: Sí, aunque tal como explico en mi libro Power: Limits and Prospects for Human Survival el capitalismo y el imperialismo preceden al imperativo del crecimiento alimentado por combustibles fósiles. La Revolución Industrial arrancó en dos lugares del mundo de manera independiente: en la China del siglo XI y en la Inglaterra del XVIII. China desarrolló rápidamente una economía capitalista, mientras que en Inglaterra fue al mismo tiempo capitalista e imperialista. Ambos países empezaron usando cantidades crecientes de carbón. En China, la Revolución Industrial acabó cancelándose por la aristocracia hereditaria, que veía ese capitalismo alimentado por el carbón como una amenaza a su poder político. En Inglaterra, en cambio, la aristocracia ya había sido humillada por la clase mercantil-imperialista, así que que la oleada de Revolución Industrial siguió adelante. Y aún estamos viviendo las consecuencias de aquella riada.
15/15\15: ¿Sigues creyendo que se puede evitar aún el "colapso económico" que mencionabas en el subtítulo de aquel libro?
R.H.: "Colapso" es una palabra que asusta. Algunas pesonas la interpretan como una caída repentina en el caos y la nada. El colapso, en ese sentido, no es inevitable. Pero una definición más amplia de "colapso" sería "una pérdida de organización y de escala, una simplificación (a menudo involuntaria) de la sociedad". El colapso, en este segundo sentido, resulta inevitable, sencillamente porque la Humanidad ha aumentado su número y su uso de recursos hasta niveles que no se pueden sostener en el largo plazo. Pero aún podríamos simplificarnos de tal manera que se minimizase el sufrimiento y las víctimas.
15/15\15: Sin el protocolo nos esperaba "un siglo de caos", según titulabas el segundo capítulo de tu libro. Ya llevamos dos décadas de caos desde entonces, que va creciendo rápidamente. Tú advertías en ese capítulo de que sólo se aceptaría el plan de agotamiento si se aceptaba que la alternativa era peor. Sin embargo, algunos parece que ya perciben el dilema: un reparto pacífico del último petróleo que quede y que podamos quemar sin destrozar el clima por completo, vs. una lucha a muerte para quemar todo lo quemable... y que han elegido esta segunda. ¿Imaginabas que el grado de nihilismo y de imperialismo energético llegaría a tales extremos como está llegando?
R.H.: Me resulta frustrante la persistencia del pensamiento económico y político basado en el crecimiento, basado en los combustibles fósiles, pero no me sorprende. Como he explicado en mi último libro, Power: Limits and Prospects for Human Survival, la Naturaleza recompensa a aquellos organismos que maximizan la potencia[1], y los humanos somos la especie más potente que ha existido, en parte como resultado de los combustibles fósiles. Estamos ebrios de potencia, somos adictos a ella. Pero también sufrimos los efectos secundarios de ese exceso de potencia. La falta de equidad económica creciente y los dilemas ecológicos, que también están agravándose, son síntomas de dicho exceso de potencia.
La Naturaleza dispone de medios para limitar el poder, la potencia, tal como también hacen las sociedades indígenas humanas. Tenemos que reaprender las maneras de limitar nuestro propio poder. Pero es algo difícil de hacer cuando ese poder es nuestra principal adicción.
15/15\15: Y aunque la guerra contra Irán termine mañana (y ojalá sea cuanto antes), el gran elefante en la habitación seguirá estando ahí, ¿verdad? El petróleo es finito y se agotará tarde o temprano. ¿Crees que los gobiernos aprenderán de esta nueva muestra de vulnerabilidad y tomar medidas que realmente conduzcan a sociedades pospetróleo?
R.H.: Como he mencionado antes, ya hay actualmente algunos intentos de racionar en varios países, principalmente asiáticos, que no son capaces de importar suficiente petróleo debido al cierre del Estrecho de Ormuz. Esos países deberían sacar de esta experiencia una lección: que la adicción económica al petróleo conlleva sufrimiento a múltiples niveles, incluyendo el síndrome de abstinencia. La solución no consiste en encontrar un camello más fiable, sino en reducir la dependencia.
15/15\15: Algunos se alegran de que el gran descenso energético se esté postergando, gracias al fracking sobre todo, e incluso utilizan este hecho para desprestigiar dicho concepto y a las personas que tratan de preparar a sus conciudadanos ante lo que va a significar. Sin embargo, cuando más se prolongue la meseta extractiva, el declive será más brusco, tal como muestran los cálculos científicos. ¿Esto convierte la planificación en algo aún más urgente y necesario, y los conflictos internacionales en más peligrosos?
R.H.: Por desgracia, creo que el fallo del movimiento peakoiler hace casi 20 años está teniendo un terrible efecto retardado. Nuestras previsiones de declive de la extracción de petróleo y acerca del colapso económico fueron prematuras. Eso, en principio, no quiere decir que estuviesen equivocadas. Pero la mayoría de responsables políticos y de comentaristas sacaron la conclusión de que era estúpido pensar que la extracción de petróleo fuese alguna vez a decaer, al menos antes de que tuviésemos sustitutos viables funcionando. Eso quiere decir que estamos volando a ciegas. A medida que la extracción del tight oil norteamericano comience a caer, unido a la infraestructura petrolífera de Oriente Medio destruida por la guerra, el mundo va recibir una dura lección.
15/15\15: Una lección que se podría haber evitado si los avisos sobre el Cénit del Petróleo (digamos por ejemplo los oficiales, como el Informe Hirsh) se hubiesen atendido, incluso aunque estuviesen un poco adelantados en su previsión del momento en que comenzaría el declive mundial de energía. Pero eso era una característica inherente a dichas advertencias, no un fallo: incluso si se erraba en los plazos, actuar hubiese tenido ventajas en cualquier caso, por ejemplo para preparar al mundo para las interrupciones de suministro de petróleo, gas, fertilizantes, etc. causadas por guerras. ¿Coincides en esta apreciación?
R.H.: Sí, en un análisis final, resulta mucho mejor adelantarse que ir tarde. Sin embargo, el mercado te castiga si te adelantas. Quienes se adaptan anticipadamente utilizan su capital con ese propósito, mientras que aquellos que no se preadaptan siguen aumentando su producción para el consumo inmediato y acaban siendo más competitivos que los preadaptados. Ahí tienes un ejemplo más de la perversidad del capitalismo.

Richard Heinberg. Foto: Nicolas Boullosa. Fuente: Wikimedia Commons.
15/15\15: El protocolo era algo improbable ya en los primeros años de este siglo, cuando aún parecía mínimamente sólido el sistema legal internacional, con el precedente de los acuerdos sobre la capa de ozono, con la posibilidad aún viva de llegar a acuerdos significativos sobre cambio climático, etc. Pero tras 20 años más de fracasos en las COP, con el trumpismo y la extrema derecha rampantes, con la ética en horas tan bajas que soportamos sin revueltas genocidios televisados y con el derecho internacional haciéndose añicos y quedándose sin defensores incluso en la Vieja Europa... ¿es hoy más difícil que entonces defender una propuesta tan profundamente moral?
R.H.: Sí que lo es. Trump no tiene toda la culpa, pero ha hecho pedazos el orden mundial que estaba basado en normas, acuerdos y reglas. Ha marcado el comienzo de un periodo de brutal reinado de la fuerza en la política. Es un contexto político muy poco propicio para algo como el Protocolo de Agotamiento del Petróleo.
15/15\15: Hablando de vuestro presidente, tú has señalado "una dura y simple realidad: un sola persona está causando una aceleración del colapso civilizacional". ¿Quizás también está acelerando la comprensión de que estamos en un tiempo de ruptura total, de que ya nada volverá a ser como antes y de que se abren posibilidades inauditas, generalmente entendidas como peores, pero quizás también algo mejor se pueda colar por las grietas de un mundo que colapsa?
R.H.: Sí, estoy de acuerdo.
15/15\15: Y, entonces, ¿cómo podríamos los activistas del Decrecimiento y la resiliencia aprovechar ese nuevo reconocimiento que se extiende entre la gente?
R.H.: Podemos seguir defendiendo nuestra causa, haciendo uso de los acontecimientos actuales para reforzar nuestros argumentos. La defensa del Decrecimiento ya está haciendo énfasis en una mayor calidad de vida como objetivo alternativo a la expansión económica perpetua. Y eso resulta atractivo para mucha gente, especialmente a medida que se están viendo más estresados, vigilando constamente sus espaldas por si la IA les va a quitar su puesto de trabajo.
15/15\15: Y el empeoramiento del caos climático, y las perspectivas de llegar a diversos tipping points, ¿cómo afectan a la vigencia del protocolo?
R.H.: Aunque es más válido que nunca, y más necesario, no veo que hayan mejorado mucho las perspectivas políticas de ponerlo en práctica. A estas alturas, hemos pasado ya el momento de los avisos y de la preparación y hemos llegado a la era de las consecuencias. Eso no quiere decir que no haya nada más que podamos hacer, sino simplemente que nuestros mayores esfuerzos deberán, por fuerza, centrarse en responder ante los desastres más que a la prevención.
15/15\15: Tu libro fue un mensaje a los gobernantes de un mundo post-guerra de Iraq. ¿Qué mensaje les darías hoy, en un contexto de guerras múltiples, pero centrado energéticamente en la de Irán?
R.H.: Mi mensaje hoy sería parecido. Luchar por el acceso a unos recursos que se agotan conducirá a la civilización a la ruina absoluta, a una ruina de la que no cabe recuperarse. Nuestra única esperanza reside en cooperar para reducir la escala de nuestro consumo de energía y de recursos y en compartir los que queden.
15/15\15: Tú avisabas en 2006 de que aunque las causas inmediatas del terrorismo no suelan tener que ver con los recursos o con el petróleo en concreto, de no adoptarse el protocolo, acabarían agravándose otros factores que sí conducirían a ello. ¿Consideras probable que suceda algo así en el corto plazo, quizás a raíz de la guerra en Irán, cuyo régimen teocrático ha sido acusado en múltiples ocasiones de "promover el terrorismo internacional"?
Ataques realizados por cada bando de la guerra de Irán, según se reflejaban el 4 de abril de 2026 en la Wikipedia.
R.H.: Lo cierto es que resulta difícil imaginar que los líderes iraníes no quieran meterse en una guerra asimétrica a estas alturas, dado que los EE. UU. acaban de asesinar a su líder supremo. Sólo podemos esperar que no dispongan de suficientes medios para ello.
15/15\15: Finalmente, a la sociedad civil, a los movimientos ecologistas, pacifistas, decrecentistas, anticapitalistas, ¿en qué dirección les animarías a trabajar al respecto del espíritu del Protocolo, en esta "Gran Desintegración" que estamos viviendo? ¿Quizás alguna lección extraída de tu último libro Power: Limits and Prospects for Human Survival? ¿Sigue siendo la "acción local para construir resiliencia comunitaria" que siempre habéis defendido en el Post-Carbon Institute la única vía?
R.H.: Yo no diría que construir resiliencia comunitaria sea nuestra única estrategia posible, aunque sí que debería estar entre las más prioritarias. Debemos relocalizar la economía y la política de manera voluntaria tanto como sea posible, antes de que las circunstancias lo hagan por nosotros. El hacerlo de manera voluntaria nos da la posibilidad de elegir y capacidad de actuación; el impacto de hacerlo por necesidad es probable que resulte más injusto y más desagradable.
15/15\15: Para terminar, en ese sentido de construcción de resiliencia comunitaria, ¿qué lecciones extraes de lo que ha pasado recientemente en Minneapolis con su ocupación por esa especie de milicia de Trump, el ICE? Existe el riesgo de encender un conflicto civil, pero ¿también se aprende algo positivo de lo que ha venido sucediendo allí y en menor medida en otros lugares de los USA? ¿Resistencia es una palabra hermana de resiliencia?
R.H.: Cuando los gobiernos se vuelven represivos la resistencia y la resiliencia van de la mano. Hace poco entrevistaba a una persona que participó en la resistencia en Minneapolis y me impresionó hasta el grado de esfuerzo altruista, de organización y de consideración de lo que hacían. A medida que el mundo se llene de más codicia y horror, tenemos que cultivar el humor, la empatía, la creatividad y la ternura.

Modificación de la ilustración original para la portada del libro, de Diane McIntosh.
Notas
[1] N. del T.: Tanto en este comentario como en su libro, Heinberg utiliza el término inglés power (procedente del latín potere por medio del antiguo francés poeir) en sus dos acepciones, como si fuesen una sola (en la visión del mundo configurada por la lengua inglesa de hecho funcionan como si lo fuesen): la potencia y el poder. En la traducción al castellano he optado por alternarlas según se referían sus ejemplos más a una u otra en la cosmovisión de las lenguas latinas. En el fondo, todo ello remite a la misma idea general, estrechamente relacionada con la idea de energía: la capacidad de hacer cosas.
Gracias a 15/15/15 y a la colaboración de Federico Aguilera Klink


