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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Alemania no es ya la sociedad del mérito, sino de las fortunas heredadas - por Joaquín Rábago

FR JR

Alemania no es ya la sociedad del mérito, sino de las fortunas heredadas

Joaquín Rábago

Alemania hace tiempo que dejó de ser la sociedad del mérito para convertirse en la de las grandes fortunas heredadas, que pagan además impuestos desproporcionadamente bajos, inferiores a los que pagan en Gran Bretaña o Estados Unidos.

Es lo que afirma la profesora de Universidad Libre de Berlín Martyna Linartas, que ha dado últimamente entrevistas a varios medios alemanes, entre ellos el semanario Der Spiegel, para denunciar ese fenómeno, que califica de nuevo “feudalismo”.

MARTYNA LINARTAS
MARTYNA LINARTAS

Cada año, afirma Linartas, el valor de lo que se hereda en Alemania es de unos 400.000 millones de euros, pero los herederos pagan solo 10.000 millones por esa fortuna no merecida.

Más de la mitad de los patrimonios particulares en Alemania, incluso hasta un 80 por ciento en el caso de las mayores fortunas, son heredados o recibidos a título de donación sin que los afortunados hayan tenido que realizar el mínimo esfuerzo.

En su libro, titulado “Desigualdad inmerecida”, Linartas explica además que la riqueza tiene nombre de varón, y sólo un 13 por ciento de los superricos incluidos en la lista de Forbes son mujeres.

MARTYNA LINARTAS

En Alemania se abolió hace ya más de un siglo la aristocracia como forma de gobierno y, sin embargo, hoy los ciudadanos viven en una especie de nuevo feudalismo, en el que la nobleza la da el dinero.

Para Linartas, el problema de la creciente desigualdad no son tanto las rentas, pues en Alemania los impuestos sobre la renta están en la media de los países industrializados, sino precisamente el dinero heredado.

Es cierto que en Alemania no existe un nivel de pobreza como el que hay en un país como México pues hay un Estado social sólido y la pobreza es sólo relativa, pero la distancia existente entre los  pobres y los superricos es equivalente a la de ese país latinoamericano.

Se dice que los directores ejecutivos de las empresas que cotizan en Bolsa en Alemania ganan entre 200 y 300 veces más que sus empleados, pero eso no es nada comparado con los grandes patrimonios que se heredan, explica la politóloga de origen polaco.

Según Martyna, sólo dos familias poseen en Alemania más que la mitad más pobre del país y ésas son Dieter Schwarz, fundador de los supermercados Lidl y Kaufland, y la familia Boehringer, propietaria de los laboratorios homónimos.

DIETER SCHWARZ
DIETER SCHWARZ

El patrimonio de la primera se calcula en casi 44.000 millones de euros mientras que el de la segunda es aún mayor, de unos 83.000, asegura la profesora de la Universidad Libre, quien cifra en unas 250 las familias alemanas con más de mil millones de euros de patrimonio.

Martyna explica que desde que comenzó a dominar en Alemania el neoliberalismo, se suprimió el impuesto sobre el patrimonio, se rebajó el tope del impuesto sobre la renta y el que grava las herencias tiene “tantos agujeros como un queso suizo”.

A cambio, critica la politóloga, Berlín elevó el impuesto sobre el valor añadido, que grava de forma desproporcionada al sector más pobre de la población.

Martyna ha preguntado a los principales ejecutivos alemanes lo que piensan sobre la gran desigualdad existente en el país y la mayoría lo califican como un “grave problema”.

Y muchos de ellos critican además en concreto que muchos de esos grandes patrimonios sean heredados y no fruto del esfuerzo personal.

Linartas se declara partidaria de financiar con una mayor justicia fiscal una herencia básica universal que ella cifra en 20.000 euros y que recibirían todos los jóvenes al cumplir los 18 o los 20 años. Propuesta similar a la todavía más generosa que ha hecho el economista francés Thomas Piketty.

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
mancheta abril