ALEMANIA UNIÓN EUROPEA: Comprad acero europeo, es la consigna alemana - por Joaquín Rábago
ALEMANIA UNIÓN EUROPEA:
Comprad acero europeo, es la consigna alemana
Joaquín Rábago
La competencia extranjera en el sector del acero es cada vez más fuerte, y el vicecanciller federal alemán, Lars Klingbeil, ha lanzado la consigna de que hay que comprar acero europeo.
Los empresarios germanos del automóvil y otros sectores de la economía se quejan de que sus empresas peligran por el precio tan alto que tienen que pagar por el acero que necesitan para la producción.
El acero alemán es además más caro que el que producen también otros países europeos, pero no importa: se impone en este caso el patriotismo.
Todo menos reconocer lo evidente: que los costes de producción se han disparado por la renuncia a la energía barata que llegaba de Rusia con el único objetivo de castigar al país de Putin por su invasión ilegal de Ucrania.
Reconocer también que la industria alemana del automóvil se durmió en sus laureles y llegó demasiado tarde a la electromovilidad o que la transición al llamado “acero verde”, el producido con energías renovables, plantea más problemas que los inicialmente previstos.
A todo ello hay que sumar el desastroso acuerdo firmado con Washington por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que establece aranceles del 15 por ciento a las exportaciones a EEUU e incluso del 50 por ciento en el caso del acero.
El Gobierno de Donald Trump aplica además caprichosamente ese 50 por ciento incluso en el caso de que un producto tenga simplemente tornillos de acero, se quejan los empresarios germanos.
Hasta un 40 por ciento de las exportaciones alemanas de maquinaria se pueden ver así afectadas negativamente, critican aquéllos.
El socialdemócrata Klingbeil quiere además que la Unión Europea suspenda totalmente sus importaciones de acero ruso al igual que ocurre con el petróleo o el gas natural.
Los países en proceso de industrialización siempre han recurrido a proteger sus industrias, pero en este caso se trata sobre todo de parar el declive industrial del continente, lo que muchos llaman ya “el suicidio europeo”.