El apocalipsis de Occidente
El apocalipsis de Occidente
FUTURO, CIENCIA FICCIÓN Y MATRIX
Pasearse por los foros de opinión pública es un ejercicio muy saludable para "palpar" como se vivie la situación económico-política mundial.
Tantos años de crecimiento (desde 2008 sobre todo), con unas bolsas disparadas, unos BC dispuestos a todo con tal de alargar la bonanza y proteger al mercado, una transición energética que promete eliminar los combustibles fósiles y una sensación de "nunca pasa nada", aunque estemos al borde de la III Guerra mundial, nos han introducido de lleno en lo que llamo "escenario Matrix".
Todos sabemos que la economía depende de la impresora, la producción de energía (petróleo) ha sido rescatada por unos yacimientos estadounidenses que tienen un declive del 70% el primer año (con unas implicaciones asombrosas en cuanto ceda) y la geopolítica pende de un hilo a punto de romperse. Y a pesar de este conocimiento, vivimos ajenos a las consecuencias que se desatarán en cuanto una de las tres variables deje de auparse por un extendido "milagro" .
Observemos tres gráficos, uno tras otro, intentando comprender las derivadas de una ruptura inminente.
1º)- El sistema financiero hace aguas.
El primero es la deuda pública norteamericana, como representante oficial del resto de las principales economías mundiales.
Es absolutamente insostenible.
No solo es insostenible, sino que ya esta creando problemas de credibilidad, por cuanto este "escape" no puede durar mucho, sin ajustar las cuentas. Las agencias ya están estudiando rebajas de ratings y aunque no se lo crean, el sistema empieza a acusar inestabilidad y pérdida de confianza , que se puede manifestar en una fuerte devaluación, si se deja de utilizar el dólar.
2º). El sistema energético empieza a resquebrajarse.
Solo la producción de petróleo de EE.UU. ha mantenido la ficción sobre el crecimiento de la oferta de petróleo.
Recuerden este gráfico.
Y ahora compárenlo con este. Producción mundial de petróleo menos USA, Canadá e Irak.
La dependencia de la economía mundial de la producción de petróleo es total. Si la oferta empieza a descender, no hay ninguna posibilidad de mantener el crecimiento económico, ni aunque el primer gráfico lo multipliquemos por tres.
Todos los objetos que utilizamos habitualmente, necesitan ser extraídos (cada elemento), refinados, fabricados y transportados, usando petróleo como correa de distribución. Estamos muy lejos de una electrificación de la sociedad, que permita prescindir del petróleo, por lo que una escasez de este último, nos conduce a un menor crecimiento económico. Y solo seremos plenamente conscientes, cuando el líquido vital empiece a escasear.
El vertiginoso ascenso de la producción de petróleo no convencional está a punto de entrar en barrena y con ello, la ficción de un aumento de la capacidad de producción mundial. Como muestra el segundo gráfico, sin el petróleo no convencional estamos condenados, puesto que ya llevamos casi 20 años de descenso, incluso contando con los "espectaculares milagros" de Brasil y Guyana.
3º). El nuevo orden mundial está a punto de introducirse en escena.
Observen este diabólico gráfico.
El "golpe" ya se ha producido y lo único que queda es certificar el "nuevo orden mundial" que será precedido de la presentación en sociedad de un sistema de pagos ajeno al dólar y el euro, porque se puede desarrollar mediante intercambios entre las monedas de los países participantes.
El primer punto (el dominio del comercio por parte de China) ya se dio, pero todavía hacía falta utilizar dólares, por lo que el sistema fiduciario vigente, mantenía intacta la hegemonía occidental.
Ahora los BRICS+ quieren ejecutar el paso definitivo, desprendiéndose del dólar, dejando de lado el dominio establecido por USA, tras el final de los acuerdos de Bretton Woods, que consagraron el control absoluto del dólar y por tanto, de EE.UU., sobre el resto del mundo.
Conclusión.
Las consecuencias pueden ser devastadoras, cuando este tercer gráfico, lo combinamos con los otros dos.
Por un lado, la impresora de dólares y euros pierde toda su fuerza. Hasta ahora, los productos del tercer mundo (incluidas las materias primas como el petróleo y los metales) eran adquiridos por Occidente, a cambio de unos billetes con un coste cero de "fabricación". Ese "poder", era la salvaguarda de los enormes sistemas de bienestar occidentales, donde el crecimiento de la deuda era irrelevante, porque al tener la posibilidad infinita de emitir dinero, nunca podíamos quebrar.
La deuda que no importaba, ahora pasa a ser el epicentro del universo. Los ciclos de ascenso y descenso de tipos de interés son muy largos. Como se ve en el siguiente gráfico del bono a 10 años USA, esos ciclos pueden durar cuarenta años y ahora (2020) acabamos de empezar el ciclo alcista de los tipos.
Hemos tenido cuarenta años de ciclo bajista, para reducir la deuda. En lugar de eso, no hemos hecho otra cosa que incrementarla hasta niveles nunca vistos. Y ahora que comienzan a subir los tipos, nos encontramos con la terrible experiencia de combinar una deuda enorme , con unos tipos al alza, dando como resultado un pago de intereses creciente y asfixiante.
Hasta ahora, el tamaño de la deuda no "importaba" porque los tipos eran cero o negativos. Evidentemente eso permitía aumentar la deuda para cubrir todos los "agujeros", pero con el giro de los tipos, finalmente la función ha terminado. El recurso a la impresora (con el consiguiente incremento de la deuda) está a punto de finalizar y el ajuste inevitable, golpeará a una sociedad acostumbrada a tapar sus presupuestos con más dinero "barato".
Una vez el "resto del mundo" deje de aceptar dólares o euros (ojo, pasarán unos cuantos años antes de que suceda), ya no podremos financiar la deuda con nuevas emisiones de la impresora, porque la pérdida de valor de la moneda equivaldrá a los "dólares de Zimbabwe" (sí, estoy exagerando, pero es para que se comprenda mejor).
Y si el crecimiento de la oferta de petróleo, cambia por un decrecimiento continuado en los próximos años, a medida que el shale oil descienda, todo se verá afectado por esa menor disposición de energía.
Es curioso que la "solución para eliminar los combustibles fósiles" en forma de transición energética, requiere una inversión como mínimo cuestionable. Nada menos que 215 billones de dólares hasta 2050, para lograr reducir las emisiones de CO2, al tiempo que electrificamos completamente el sistema. Si nos parece que teníamos mucha deuda, una vez más queremos utilizar la "deuda infinita", para desarrollar y eventualmente, completar la citada transición.
Combinando los tres problemas no es difícil resolver la ecuación. Nos espera el apocalipsis occidental, en cuanto estos procesos se aceleren y retroalimenten entre ellos, como corresponde al final de los sistemas complejos.
No estoy diciendo que sea inminente, porque un nuevo sistema de pagos tarda años en desarrollarse y extenderse, pero la sentencia de muerte es inexorable. Tampoco podemos evitar el decrecimiento energético y su derivada, el decrecimiento económico, por más que las estadísticas sean convenientemente maquilladas.
Lo fácil viendo el panorama futuro, es deducir que las guerras son el vecino que nadie desea en su comunidad, pero a la vista de las tendencias, probablemente sean guerras por la supervivencia y por lo tanto, no se podrán evitar.
El día a día nos hace perder de vista el conjunto del bosque para centrarnos en los árboles. Eso nos quita la visión global y también hace difícil unir los puntos, para llegar a una conclusión correcta.
Sí, nunca pasa nada ... hasta que pasa. Y tal como vienen sucediendo los acontecimientos, no se puede descartar un colapso como sociedad, en muy poco tiempo, ante una complacencia generalizada que nos induce a pensar que "Matrix" es real.
* Gracias a la colaboración de Federico Aguilera Klink
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